viernes, 20 de enero de 2017

Vuelvo a estar por aquí.

      ¡Hola gente! Después de un mes desaparecida, vuelvo a dar señales de vida. No he escrito porque no había ninguna aventura trepidante que contar, básicamente. Fui a casa antes de Navidad y me pasé allí dos semanas. Hubiese estado bien pasar las fiestas con la familia, pero me daban muy poquitos días en el trabajo y no me compensaba, así que decidí ir antes y pasar más tiempo con ellos. 

     En este mes que no he escrito he estado super a gusto, aunque sin hacer nada especial. Me he dedicado simplemente a disfrutar de la gente que tengo alrededor. Como soy más vaga que la chaqueta de un guardia y no me apetece escribir organizando párrafos, aquí va una lista de las cosas que he hecho durante este mes:
  • He quedado con mis amigas del instituto y, una vez más, es como si el tiempo no hubiera pasado: siempre tenemos cosas en las que ponernos al día y podemos pasarnos horas hablando.
  • Por primera vez dormí en un hostal de mochileros. ¡¡A mis 35 años!! Lo que no hice en la veintena... jaja Supongo que más vale tarde que nunca. Experiencia "interesante", aunque demasiado cutre ya para esta edad. 
  • Dediqué un día a explorar algunos rincones que no había visitado de Londres, aunque en invierno y viéndolo en solitario pierde mucho. Visité el Museum of London, el Borough Market, el minimercado navideño delante del Tate Museum y fui a ver la casa de la Bolsa, entre otras cosas. Para vistas esporádicas sí, pero no es una ciudad en la que me gustaría vivir, definitivamente.
  • Pasé los festivos de diciembre y enero en el pueblo donde vivía antes, con mi hermano, su novia y mis amigos de allí. 
  • Cenamos todos juntos en Nochebuena. Mi hermano, la novia y yo llevamos una "caldereta de marisco" que causó sensación, jaja. ¡Triunfazo! 
  • Los demás festivos cenamos con distintos grupos de amigos en una casa diferente cada día y todas fueron cenas suuuuuper agradables y entretenidas.
  • Conocí gente nueva.  
  • Apredí varias recetas de mi cuñada, que cocina impresionantemente bien. Alguna ya la he hecho varias veces.
  • He descubierto el vodka con peach tea y me di cuenta de lo que me había estado perdiendo. Mmmmnn... ¡¡Riquísimo!!
  • Dormí por primera vez en un colchón hinchable y me sorprendió lo cómodo que era.
  • He hecho y recibido regalos por Navidad.
  • He hablado con amigos de la carrera que trabajan de lo suyo en España y, a pesar de que están en España, no me cambiaría por ellos. Sus condiciones y las mías no tienen absolutamente nada que ver. No le envidio nada a nadie porque estoy contenta con lo que tengo. Antes de estar aquí todos los trabajos me parecían mejores que el mío (cuando lo tenía). Ahora es justamente al contrario.
  • No he dejado de hacer cosas con mis amigas de aquí: una cena improvisada en un salón con chimenea de leña que es suuuuuper acogedor, paseos por el río llenándonos de barro y prometiendo volver en primavera o verano, música irlandesa en vivo en una taberna de pueblo, sunday roast en mi bar, una visita a una manor house...
  • Tengo dos compañeros de casa nuevos. Super limpios y buena gente. A ver si el casero elige igual de bien a quien le alquila la habitación que queda.
  • Y sobre todo, he mirado atrás y me he dado cuenta de que se ha cumplido lo que le había pedido a 2016. Me he sentido muy tranquila. Es cierto que hubo un episodio en el trabajo MUY estresante, pero era eso: trabajo. Lo que me causó estrés en 2016 fueron factores externos, no ralladas mentales. Creo que puedo decir (tocar madera) que esta relativamente nueva tranquilidad está aquí para quedarse; ahora no es que esté tranquila, sino que SOY una persona mucho más tranquila y veo la vida de otra manera. Disfruto y hago lo que puedo cuando puedo y ya no me preocupo ni me amargo por lo que está fuera de mi control. He cambiado. Soy una versión mejorada de mi viejo yo. ¡Y me encanta!

Y vosotros, ¿cómo habéis empezado el año?