martes, 29 de noviembre de 2016

Ego-booster: ¡Vuelvo a ser blog del mes!

    Pues eso, gente, que a pesar de que parece que no me lee ni Cribas (porque no comentáis, cabrones), después de tres años vuelvo a ser blog del mes en www.expat.com (Pinchad en el enlace si queréis leer la entrevista y ver las pintas que tengo). ¡Y me ha hecho bastante ilusión! También me ha sorprendido, ya que creo que ha bajado en calidad; le falta la ilusión y la frescura de cuando emigras por primera vez y todo es nuevo y excitante, cuanto todo te llama la atención y una sorpresa te espera a la vuelta de cada esquina. Pero bueno, igualmente me ha dado subidón. ¡¡Que en la lista hay blogs  muy chulos y yo acabo de hacer doblete!! TIII-RORIIII... TIRO-RIRO-RIIIIiiiiIIII... (Cancioncilla de fondo)

    La primera vez fue en noviembre de 2013, cuando vivía en Inglaterra y la página todavía se llamaba expat-blog.com. Releyendo ahora aquella primera entrevista, casi  me he sentido como si hubiese desenterrado mi propia cápsula del tiempo.  Y es que muchas cosas en mi vida han cambiado desde entonces. ¿Dónde estaré físicamente y a nivel personal y laboral en otros tres años? NO tengo la más remota idea, pero ¿quién la tiene realmente? Sólo el tiempo dirá lo que nos tiene reservado. 

¡Feliz martes!

sábado, 19 de noviembre de 2016

Marcándose un Bridget Jones

   No, no me refiero a pasarse la tarde zampando helado y viendo pelis lacrimógenas mietras retozas en tu charco de autocompasión, que es lo que normalmente se entiende por "Hacerse un Bridget". Me refiero a lo de salir a la calle en bragas en pleno invierno persiguiendo a un tío.  Tal cual. Bueno, la Bridget al menos se ponía unas zapatillas de deporte. Mi compañera de casa se largó DESCALZA. Vale que ayer no nevaba, pero eran las doce y pico de la noche, lloviznaba y hacía un frío de mil pares. 

   Tras una de sus habituales discusiones, el tío salió como una exhalación dando un portazo y la tía detrás llorando y gritándole que volviera. Y volvieron, pero alrededor de una hora más tarde. Joder... una hora descalza y medio desnuda en la calle a las doce y pico de la noche??? ¿Pero hasta dónde se ha ido persiguiéndole? Llegaron como si nada a la una y pico, aporreando la puerta para que alguien les abriese. Lógicamente, la tía si no cogió siquiera unos pantalones y unos zapatos, menos iba a coger las llaves, ¿no? Suerte que yo seguía despierta y no había salido, que podría haberlo hecho. ¿Qué hubiesen hecho si no hubiese nadie en casa? Morirse de frío? Ir medio en bolas a casa de algún amigo sin saber siquiera si estaría en casa? Porque la chavala tampoco tenía móvil, claro. O dinero. En fin... 

   A los británicos nunca los entenderé. Hay una falta de civismo, de vergüenza, de valores, de amor propio y de todo, acojonante. No sé vosotros, pero yo la misma escena con españoles "normales", que no sean gente marginal, no soy capaz de visualizarla. Cuando vives entre gente con una cultura (o absoluta falta de ella) tan distinta a la tuya resulta muy difícil establecer lazos, entenderse, empatizar... En este país nunca me voy a sentir integrada, por mucho que el idioma me guste, o sus pueblos, o la arquitectura, o el trabajo que tenga. No soy capaz de empatizar con ellos. Involuntariamente los despersonalizo. 

    Aclarar que ni mi compañera ni el novio son unos chavs, eh? La tía parece muy normal, no es la típica británica naranja, con pantalón sobaquero, moño estilo nido deshecho, las cejas pintadas y unas pestañas que parecen biseras. No, es una tía con estilo, que incluso ha ido al college y todo. Viste muy normal y casi nunca se maquilla. De hecho no parece de aquí. Pero "por dentro", en las formas, ahí sí que no engaña a nadie. British 100%.

jueves, 17 de noviembre de 2016

¿Estáis siendo buenos?


Father Christmas' watchman.
    Espero que así sea porque que sepáis que Father Christmas os tiene vigilados. De cerca. Cuentan los papás y mamás británicos que tiene unos pequeños espías-ayudantes que le mantienen al tanto de cómo se porta cada niño durante el año.

    ¿Quienes se encargan de tan importante tarea? Pues amigos como el de la postal: los petirrojos, conocidos aquí como robins. ¿Quién mejor para ver sin que le vean que un pajarillo? Eso explica por qué aparecen en tantas postales navideñas aquí; incluso más que Papá Noel. Son otro símbolo de la Navidad. 

     Suerte que soy un encanto, porque están cada día delante de mi oficina; estamos en una zona rural. A veces incluso uno se cuela dentro a comer las migas que uno de los compañeros deja sobre su mesa (y la mía, y el suelo, y el teclado...) cuando come. Mmmn... Ahora que lo pienso: me pregunto si estará sumando puntos precisamente por ser tan guarro. ¿Son los robins corruptibles? ¿Se puede comprar su favor? ¿Con cuántas migas? Curiosidad. ¡No es que yo lo necesite, claro! ;-)


P.D.: ¿Qué historias o creencias navideñas hay donde vivís? 

miércoles, 9 de noviembre de 2016

LLanberis. Escenas.

No ha sido un romance fácil, pero por el dramatismo...



... colorido...




... paz...


... y belleza...



... de estampas como éstas, por su historia, este país me ha ido ganando. Especialmente el norte. He tardado en verlo... No es Hampshire, pero tampoco le hace falta. NORTH WALES ROCKS!!!!

     Todo esto para decir que estoy a gusto. Cada vez más. :-)

jueves, 3 de noviembre de 2016

Tengo un perro delincuente..

      


   Me contaba anteayer mi madre que uno de los perros que tenemos había robado un gatito pequeño en alguna de las casas de la aldea y se lo había llevado. Como el que roba una pelota u otro juguete. Lo más raro es que éste ha matado algún gato, así que cuando para llevar las vacas a pastar hay que atravesar la aldea, las lleva el pastor alemán y a éste lo dejan atado, precisamente para que no se encuentre con ningún gato y haga de las suyas. Sólo va con las vacas cuando van hacia el monte. Y es que cuando ve un gato se transforma, el muy hijop***. Puedes desgañitarte gritándole que vuelva, que ni puto caso te hace. Pues ayer se soltó y les siguió y, al volver, mi padre lo ve con un animal en la boca.

- Mira, J - le dice a mi madre - El perro ha pillado un conejo.

- Esas patitas son muy delgadas para ser de un conejo.

- ¡Ven aquí, anda! ¡¡Ven aquí, te digo!! ¿Qué tienes ahí, eh, qué has cogido? ¡¡Ven aquí, hombre!!! - Ni caso; cuanto más lo llamaba, mas corría, el cabrón - Me cago en la madre que lo parió al puto perro... 

     Total, que cuando llegan de vuelta a casa, ven que está lamiendo un gatito pequeño delante de su caseta. Y es que él había vuelto antes con su "juguete" a toda velocidad. 

- ¿Lo ha matado? - Pregunta mi madre.

- Del todo parece que no... Pero mucha vida tampoco le queda; ni siquiera se mueve. Aunque sangre o heridas tampoco le veo.

      Le riñen y se lo quitan. Lo ponen en un poco de paja en una esquinita y se van a ordeñar. Cuando terminan, el gatito está maullando y perfectamente. ¡No le pasaba nada, simplemente se había quedado totalmente paralizado del miedo, pobrecito! Imaginaos: un bicho gigantesco con una boca llena de dientes que lo coge de su casa y de junto a su mamá y se lo lleva super lejos (super lejos para un gatito que empieza comer comida sólida). ¡Pobrecito! 

    Y a la mañana siguiente el perro ladrando "de buenas" hacia la puerta del establo donde estaba el gato. Como cuando se le ha escapado la pelota para debajo de alguna máquina y no puede cogerla, para que se la cojas tú. Tenía "antecedentes" de robar pelotas a niños, que no es que se las cogiese de la mano, pero como la pelota tocase el suelo... ¡¡¡Mía, me la he encontrado "tirada"!!! En su caseta aparecen misteriosamente pelotas nuevas con relativa frecuencia. Tengo un perro ladrón.

   El pastor alemán, a pesar de ser más joven, es mucho más bueno y civilizado. Super resposable en su labor de pastor y obediente que parece que entiende cada palabra que dices.  Le llamaba mucho la atención  también un gato mediano de una vecina; cada vez que pasaba por allí tenía que ir a darle unos lametones y sino era el gato quien salía al camino a saludarlo. Le reprendíamos un poco, porque de más cachorro era bruto como un arado, y como le pusiese encima una de sus patazas aunque fuese jugando... ¡Pobre gato! Un par de veces, mientras charlábamos con la vecina, lo cogió en la boca y vino a enseñárnoslo con cara de interrogante. En plan ¿Puede ser para mí? ¿Podemos llevárnoslo? 

- Déjalo, anda, que no es nuestro. 

- ...

- No. No puedes llevártelo.


Se nota a simple vista que es un bonachón.

       Al otro puedes hablarle de buenas, de malas, pedirle, gritarle, amenzarle... Como encuentre algo que le guste, lo roba delante de tus narices, de las del dueño y de quien sea y se larga a toda pastilla antes de que nadie pueda quitárselo. Debe de tener algo parecido a cleptomanía en versión perro, porque no es normal que sea tan manguis.


¡Si se le ve en la cara que es un sinvergüenza!

      Me imagino que el gato ha sobrevivido porque era demasiado pequeñito para correr o para intentar escaparse, y ¿¿cuál es la gracia de atrapar algo que no corre?? Si lo hubiese robado una perra, vale... El instinto maternal y esas cosas. O incluso el pastor, que a ése sí le gustan los gatos, pero éste... ¡Rarísimo!