sábado, 20 de agosto de 2016

Stockport Air Raid Shelters

 
"Mantened la calma e id tirando"

  Pues al final, no había perdido las fotos, sino que se habían guardado al principio del todo y creí que las había borrado accidentalmente. Falsa alarma. Así que vamos con ese post sobre la visita al refugio antiaéreo de Stockport que hice hace unas semanas y quería compartir. 

     Se trata de unos túneles excavados en la roca areniza sobre la que se asienta el pueblo. Supuestamente son los más extensos construidos específicamente para ese fin de todo el país y se empezaron antes de que comenzase la guerra, en previsión de lo que se avecinaba. Como os decía el otro día, la entrada no llega a las cinco libras. ¡Que los del metro de Londres cuestan treinta y pico! (Aquí es donde echo de menos al mono del whatsapp que se echa las manos a la cabeza) Pues eso, cuatro  setenta y cinco: una pinta y media, para entendernos.

   Primero te meten en una bóveda pequeñita donde se proyectan imágenes y audio de un ataque por parte de aviones alemanes para meterte un poco en el espíritu y te dan un aparatito para ir oyendo distintos podcasts a lo largo del recorrido. ¡Hay un montón y de todo tipo! Muy interesantes. 

   Aparte de los previsibles bancos y literas...




hay varios tipos de "salas". Desde el cuarto del "road warden", que actuaba como una especie de vigilante/guardia/alguacil/primerapersonaalaqueacudir...

Qué hacer ante una bomba incendiaria.

Se necesitan guardas (a los que instruían sobre cómo actuar y proteger a sus vecinos en caso de bombardeo)

... hasta una sala de lactancia, pasando por:

- Cantina, si se le puede llamar así.



- Cuartos de herramientas (varios en distintos sitios del refugio, por si acaso alguna sección se derrumbaba a causa de un impacto directo, no quedarse sin ninguna)



- Retretes, lógicamente.



Con la única privacidad de una simple cortina
Aunque los de las enfermeras ya eran otra cosa.

- Enfermería, por supuesto.







Lo que hay en la esquina es una máscara anti gas.

Y se pedía a los ciudadanos que la llevasen encima en todo momento porque (siguiente foto)
El país está en guerra y Hitler no va a mandar aviso.
     
         Los carteles, copias de los de la época, no tienen desperdicio. Sobre todo eran para aconsejar a la población hasta sobre las cosas que ahora nos parecen más nimias, pero que entonces no lo eran. Tienen un estilo muy claro y directo; nada que ver con cómo se expresan los británicos de hoy en día.


Vamos, mujeres, trabajad en las fábricas.
 Cuantas más mujeres trabajen, antes ganaremos.


"Mujeres de Gran Bretaña, venid a las fábricas", reza uno.
Y
"Nunca sabes quién está escuchando. La charla poco cuidadosa cuesta vidas", dice el otro.





     Los carteles se extendían a lo largo de varias paredes. Como digo, con todo tipo de consejos, desde los más patrióticos a los que simplemente daban ideas de ahorro doméstico:


¡AHORRA GOMA!
No uses tus botas a menos que sea absolutamente necesario.
La goma que tú ahorres servirá para darle más equipación a nuestros soldados.

     Lo dicho: que la visita me pareció muy interesante. Cuando, por curiosidad, busqué cuánto valdría visitar alguno de los que excavaron por debajo de las líneas del metro en Londres, flipé. ¡Unas 35 libras! Por ver unos puñeteros túneles, que al fin y al cabo es lo que son. ¡Que no soy el Banco de Inglaterra! Las entradas a cosas, en genera,l son ridículamente caras. Algunas un timo, directamente. Aluciné de verdad cuando la primera vez que fui a Londres hice un cambio de línea en el Embankment. Buuuuf... ¡Cuántos niveles tiene esto! ¡Y venga escaleras para arriba y para abajo. Y líneas por un lado y líneas por otro! Lo disimulé un poco mejor, pero ir, iba ojiplática cual Paco Martínez Soria en la gran ciudad. 

     Como veis, sigo viva. No he escrito antes porque hace como dos o tres semanas que cada vez estamos más hasta arriba de trabajo. Así que lo único que puedo hacer cuando tengo un momento para relajarme es dormir. Y digo "poder" y no "apetecer", porque estoy tan pero que tan cansada, que hubo días que me senté "un ratito" nada más llegar a casa y dormí cuatro o cinco horas del tirón. Más de un día me desperté a la una y pico, dos, tres... de la madrugada sin haber siquiera cocinado para el día siguiente.  Por apetecer, claro que me apetece hacer más cosas, pero simplemente no tengo la energía.

3 comentarios:

  1. Buenas noches,

    Honestamente, a mi me mata de envidia el ver cómo los británicos preservan cosas así relativas a su historia, y sobre todo, el orgullo con el cual las lucen, aunque sea reciente.

    Me ha gustado el reportaje.

    Antxon.

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  2. Buenas noches,

    Tengo una duda, el último comentario tuyo en mi blog estaba repetido, he intentado borrar el repetido y me he cargado los dos, ¿Se puede enmendar eso?

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    Respuestas
    1. jajaja. Bueno... Te lo has leído, que era de lo que se trataba y ya está.

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