lunes, 29 de agosto de 2016

Manchester, cuestión de expectativas.

      Como dije alguna que otra vez, a menudo lo que te gusta o te transmite un sitio no depende tanto del sitio en sí como de lo que tú te esperas de él. A mayores expectativas, mayores probabilidades de llevarte el chasco. Así que Manchester, de la no me esperaba gran cosa (aunque nunca me había tomado la molestia de explorarla), me ha gustado bastante y me ha dejado con ganas de repetir pronto. Fui simplemente porque me queda muy cerquita y ya no me quedan sitios en el mismo radio sin explorar. Lo que me llamó la atención fue la biblioteca John Rylands, bicheando un día por internet. Y aquí es cuando volvemos a lo de las expectativas, porque aunque por dentro es un edificio muy pero que muy bonito...



La escalera parece sacada de Hogwarts.
¿O no?






       ... yo me quedé medio chafada, porque me la esperaba más biblioteca, con ambiente de biblioteca, y menos museo. :-/

      Mi siguiente destino es el Museo de Ciencia e Industria, que estando en Manchester, es visita casi obligatoria. Así que me dirijo hacia allá. Dio la casualidad de que era el día del orgullo gay y que la "parade" salía justamente de delante del museo. ¡Mira qué bien! Mato dos pájaros de un tiro.  A la hora que yo llego, sobre las once y pico - doce, aún no hay demasiado movimiento, así que decido empezar por el museo.


Como buena ciudad industrial que fue/es, incluso con el colorido de la parade sigue siendo un sitio gris.
Son varios edificios dedicados a distintas cosas.




     Empiezo a tener hambre, así que aunque lo veo todo, no me paro demasiado con nada. Salgo a la calle de nuevo y pillo una hamburguesa en un puesto callejero. Ahora sí que hay más gente en la parade. Está a punto de empezar.







      Esto fue un extra, que no sabía que era el día del Orgullo. De todas formas me pareció un poco descafeinada la fiesta, me esperaba algo más loco. Quizá porque más que gente reivindicando sus derechos/celebrando su día, abundaban sobre todo los que estaban simplemente aprovechando para hacer publicidad e intentar recaudar algo: sindicatos, NHS, bomberos, policía, charities, asociaciones de ramblers...

     Como aún es temprano decido ir al centro en plan visita relámpago. Hay un montón de edificios de cristal y unos cuantos todavía en construcción. ¿Para compensar tanto ladrillo e ir lavándole un poco la cara a la ciudad? Me fijo en que casi todas las tiendas son carísimas. Pero carísimas de dar susto. Y los restaurantes, baratos, baratos tampoco es que sean. Anyway... yo estoy de visita, así que ni me va ni me viene. 






   Deambulando sin rumbo fijo, me topo de frente con una "iglesia", que resultó ser la catedral, que, otra casualidad más, albergaba ese día un mercadillo vintage. Un rastro de cosas antiguas o usadas, hablando en plata. A pesar de lo que llevo en este país, no deja de sorprenderme lo poco sagrados que son aquí los sitios "sagrados" 

Pasa esto en España y al arzobispo le dan los siete males.

        Sea como fuere, había un ambiente genial.

video






    Me encantan estas excentricidades. Y más todavía cuando encuentro alguna ganga:


De piel. Quince libras.

¡¡QUINCE LIBRAS!! :)))

      Eso sí, a estos sitios hay que ir sin buscar nada en concreto, pero mirarlo todo porque en medio de toda la morralla puedes encontrarte algo realmente BBB: Bueno, Bonito y Barato. Hace unos meses en Shrewsbury me compré una cazadora de piel preciosa y entalladita por veinte pounds nada más. ¡Las gangas existen! Doy fe. Aunque no es fácil encontrarlas. :-)

     En resumen: ¿me ha parecido Manchester bonita? No y, de hecho, a las seis de la tarde volviendo al coche pasé por alguna calle por la que iba medio acojonadilla aunque todavía había gente y no estaba oscuro. ¿Interesante? Mucho. ¡Qué de cosas distintas hice el mismo día! Tendré que explorarla más y llevarme visitas.

    ¿Qué tal vuestro puente? ¿Lo habéis aprovechado? 

sábado, 20 de agosto de 2016

Stockport Air Raid Shelters

 
"Mantened la calma e id tirando"

  Pues al final, no había perdido las fotos, sino que se habían guardado al principio del todo y creí que las había borrado accidentalmente. Falsa alarma. Así que vamos con ese post sobre la visita al refugio antiaéreo de Stockport que hice hace unas semanas y quería compartir. 

     Se trata de unos túneles excavados en la roca areniza sobre la que se asienta el pueblo. Supuestamente son los más extensos construidos específicamente para ese fin de todo el país y se empezaron antes de que comenzase la guerra, en previsión de lo que se avecinaba. Como os decía el otro día, la entrada no llega a las cinco libras. ¡Que los del metro de Londres cuestan treinta y pico! (Aquí es donde echo de menos al mono del whatsapp que se echa las manos a la cabeza) Pues eso, cuatro  setenta y cinco: una pinta y media, para entendernos.

   Primero te meten en una bóveda pequeñita donde se proyectan imágenes y audio de un ataque por parte de aviones alemanes para meterte un poco en el espíritu y te dan un aparatito para ir oyendo distintos podcasts a lo largo del recorrido. ¡Hay un montón y de todo tipo! Muy interesantes. 

   Aparte de los previsibles bancos y literas...




hay varios tipos de "salas". Desde el cuarto del "road warden", que actuaba como una especie de vigilante/guardia/alguacil/primerapersonaalaqueacudir...

Qué hacer ante una bomba incendiaria.

Se necesitan guardas (a los que instruían sobre cómo actuar y proteger a sus vecinos en caso de bombardeo)

... hasta una sala de lactancia, pasando por:

- Cantina, si se le puede llamar así.



- Cuartos de herramientas (varios en distintos sitios del refugio, por si acaso alguna sección se derrumbaba a causa de un impacto directo, no quedarse sin ninguna)



- Retretes, lógicamente.



Con la única privacidad de una simple cortina
Aunque los de las enfermeras ya eran otra cosa.

- Enfermería, por supuesto.







Lo que hay en la esquina es una máscara anti gas.

Y se pedía a los ciudadanos que la llevasen encima en todo momento porque (siguiente foto)
El país está en guerra y Hitler no va a mandar aviso.
     
         Los carteles, copias de los de la época, no tienen desperdicio. Sobre todo eran para aconsejar a la población hasta sobre las cosas que ahora nos parecen más nimias, pero que entonces no lo eran. Tienen un estilo muy claro y directo; nada que ver con cómo se expresan los británicos de hoy en día.


Vamos, mujeres, trabajad en las fábricas.
 Cuantas más mujeres trabajen, antes ganaremos.


"Mujeres de Gran Bretaña, venid a las fábricas", reza uno.
Y
"Nunca sabes quién está escuchando. La charla poco cuidadosa cuesta vidas", dice el otro.





     Los carteles se extendían a lo largo de varias paredes. Como digo, con todo tipo de consejos, desde los más patrióticos a los que simplemente daban ideas de ahorro doméstico:


¡AHORRA GOMA!
No uses tus botas a menos que sea absolutamente necesario.
La goma que tú ahorres servirá para darle más equipación a nuestros soldados.

     Lo dicho: que la visita me pareció muy interesante. Cuando, por curiosidad, busqué cuánto valdría visitar alguno de los que excavaron por debajo de las líneas del metro en Londres, flipé. ¡Unas 35 libras! Por ver unos puñeteros túneles, que al fin y al cabo es lo que son. ¡Que no soy el Banco de Inglaterra! Las entradas a cosas, en genera,l son ridículamente caras. Algunas un timo, directamente. Aluciné de verdad cuando la primera vez que fui a Londres hice un cambio de línea en el Embankment. Buuuuf... ¡Cuántos niveles tiene esto! ¡Y venga escaleras para arriba y para abajo. Y líneas por un lado y líneas por otro! Lo disimulé un poco mejor, pero ir, iba ojiplática cual Paco Martínez Soria en la gran ciudad. 

     Como veis, sigo viva. No he escrito antes porque hace como dos o tres semanas que cada vez estamos más hasta arriba de trabajo. Así que lo único que puedo hacer cuando tengo un momento para relajarme es dormir. Y digo "poder" y no "apetecer", porque estoy tan pero que tan cansada, que hubo días que me senté "un ratito" nada más llegar a casa y dormí cuatro o cinco horas del tirón. Más de un día me desperté a la una y pico, dos, tres... de la madrugada sin haber siquiera cocinado para el día siguiente.  Por apetecer, claro que me apetece hacer más cosas, pero simplemente no tengo la energía.

sábado, 6 de agosto de 2016

El problema de las tarjetas SIM

     Tengo el teléfono en las últimas, cuando le da la gana la pantalla se va modo poltergeist en rosa violáceo, así que el otro día me compré otro  antes de que el viejo se muriera del todo. Mi idea era meterle la tarjeta española simplemente para descargarme el whatsapp, que es el número con que lo tengo, y luego funcionar con la tarjeta británica. Pero cuál es mi sorpresa cuando me doy cuenta de que la SIM española no cabe. Aaaarrrhgggg!! Las de ahora son "multitamaño"; es decir: de tamaño estándar como las de antes, pero dependiendo del móvil se pueden "desmontar" cual puzle.  

  Joer, ¿todo está pensado para que las cosas se queden obsoletas simplemente porque sí o qué? ¿Qué problema había en seguir usando las SIM estándar? Cuando se ha conseguido salir del batiburrillo de los 50.000 tipos de cargadores, entramos en el de las puñeteras tarjetas SIM. ¿Por qué?

     ¡Qué pereza copiar a mano toda la agenda española! Aún menos mal que la MicroSD sí le cabe, que ésa es otra. El domingo pasado fui a visitar el refugio antiaéreo de Stockport y me dio por probar el móvil nuevo, que tiene una cámara decente por fin y no sé qué narices hice que ayer borré sin querer tooodas las fotos. Así que no tengo nada para demostrarlo, pero de verdad que merece mucho la pena la visita. La entrada son 4.75 que, para ser Reino Unido, es una ganga. Te prestan un aparatito en la entrada que acercas a los puntos indicados a lo largo de los túneles y vas oyendo distintos audios: road wardens, enfermeras, ciudadanos de a pie, trozos de discursos televisados o por la radio... Si os tomáis el tiempo para escucharlos todos, son muy interesantes. Se puede ver la enfermería, "cantina", cuartos de herramientas, baños, sala de lactancia... Hay montones de anuncios de la época con consejos que ahora nos llaman la atención, pero que entonces sí eran importantes, como el de cuidar de qué se hablaba en sitios públicos porque "careless talk costs lives". Una visita muy interesante, que si os gusta pararos a leer y escuchar los audios da para bastante; yo me pasé allí casi dos horas (y porque tenía que mover el coche) Una pena no tener fotos, pero bueno, es el típico sitio que te gusta tanto que sabes que vas a volver. Si andáis por cerca de Manchester, no os lo deberíais perder.