lunes, 6 de junio de 2016

No cualquiera con unas tijeras es peluquera

      Desde que estoy aquí, hace un año ya, no he encontrado ni una peluquera medianamente buena en su trabajo. Cuando llevas el pelo largo, no se nota tanto su maña (o absoluta falta de ella), pero cuando lo llevas cortito, tienen que hilar muy fino, ¡que no hay mucho margen de maniobra! Se puede llevar corto y con un estilo FEMENINO y atractivo. Ambas cosas no son incompatilbes. 

    Pues parece que para la loca que me ha trasquilado hoy (no hay otra palabra para lo que me ha hecho) sí que lo son. ¡¡¡Me ha dejado que parezco lesbiana con pintas de macholo!!! Que me da igual lo que piensen las posibles lesbianas que me vean, pero ir dando repelús al sexo opuesto pues ya me jode más, ¡que a una le gusta verse guapa! La tía me sienta en el taburete y antes de que pueda decirle lo que quiero ya me mete un tajazo por atrás que se llevó tres o cuatro centímetros de pelo. Que cuando lo llevas corto, eso es una bar-ba-ri-dad.

- ¡Espera, espera! No quiero que me lo cortes demasiado. Por la parte de atrás algo más corto y por arriba más largo. Y no me cortes las patillas, que luego lo hago yo a mi gusto (ellas o te las cortan del todo o te dejan pareciendo Curro Jiménez)

- Llevo haciendo esto 22 años.

- Pero hay diferentes estilos. Te estoy explicando cómo me gusta a mí.

     Todo esto con la tía cortando a una velocidad que ya no presagiaba nada bueno. Pero no iba a salir de allí con la mitad cortada y la otra mitad larga.

- No te preocupes y relájate. Que yo sé cómo hacer mi trabajo. 

    Este comentario me enerva bastante. Me la pela tu trabajo y tu experiencia, lo que me importa es mi cabeza. ¿¿Has estado veintidós años haciendo exactamente el mismo corte a tooooodas las mujeres que han pasado por tus manos?? ¡Anda que no han cambiado las modas en 22 años! Me callo porque no me deja ni hablar.

- No me lo cortes mucho. 

     Mete el peine y ¡¡me corta una parte del flequillo casi a ras!! 

- ¡¡No, no, no!! ¡Deja el flequilllo, que eso puedo retocarlo yo a mi gusto! Corta lo demás y eso no lo toques. 
  
     En España jamás tuve que decirle nunca  a una peluquera que no tocase una parte por miedo a lo que pudiese hacer. 

- Relájate, que yo sé cómo hacer mi trabajo.

- ¡Es que no me gusta cómo me lo estás dejando! Si cortas menos, aún queda margen para que OTRA PERSONA pueda arreglarlo.  

     De perdidos al río, viendo que es inevitable ya que salga de allí como un adefesio, le recalco lo de otra-persona. Es decir: alguien con más idea que tú a pesar de tu experiencia de veintidós años. Que experiencia la mujer tendría mucha, pero idea... ¡Ni puta idea de lo que estaba haciendo tenía! Pues 24,5 libras me costó el disfraz, ni más ni menos. Y aún va y me da su tarjeta, la tía. ¡Hay que joderse!

      La de la última vez me tangó 30 libras y me dejó llena de trasquilones que se veían a la legua. Y una parte mucho más larga que la otra, que cuando hacía un poco de viento, parecía el típico viejo que, con los cuatro pelos que le quedan, intenta tapar toda la calva. De vergüenza ajena. Pero bueno..., tijera en mano delante del espejo, yo misma me lo arreglé a los pocos días. Cosa que esta vez NO puedo hacer.

     Es que parece que las peluqueras de aquí no saben hacer un corte cortito femenino y bien hecho. Pueden dejarte femenina... Pero para ello necesitarás levantarte media hora antes cada día para ponerte gominas, geles y cincuenta mil mierdas variadas. Resultado: femenina sí, pero parece que llevas la cabeza embadurnada con cola de zapatero. 

    Y los tíos... ¿¿¿Habéis visto qué cortes llevan??? Sobre todo los más jóvenes. POBRES.

      Pues dentro de mes y pico (lo bueno que tiene es que me crece súper rápido) me lo corto yo misma. Si no queda perfecto, al menos quedará mucho mejor que las últimas veces. Estoy harta de pagar para salir de allí cabreada y pareciendo que voy a un carnaval. Las peluquerías muy llamativas, muy modernas y muy todo lo que quieras, pero las peluqueras... Son malas, malas, MALAS a rabiar. Que en mi tierra igual te lo hace una chica (o señora) en un cuarto que no ha renovado en veinte años, pero que corta, la condenada... ¡Eso sí es cortar! Las de aquí y sus super locales me recuerdan totalmente a los chavalillos tuneiros, con cochazos que sólo saben aparcar si es al toque. A estas autodenominadas "peluqueras" les pasa algo parecido.


2 comentarios:

  1. Buenas tardes,

    Sería interesante que colgaras una foto del "Antes" o otra del "Después", con la cara convenientemente pixelada, por supuesto.

    Si mal no recuerdo, Pelocha lo hizo en una entrada donde padeció algo similar en Tulipandia.

    No obstante, está claro que UK es un país donde lo mismo te puedes encontrar al típico gentleman que va como un pincel, que a una señora disfrazada con unas pintas que no sabes si descojonarte, llorar o simplemente aterrorizarte.

    Antxon.

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  2. Uf... ¡Paso, paso! Aunque poca, algo de vergüenza aún me queda. jaja

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