viernes, 23 de octubre de 2015

¡Por fin pude irme de cuevas!



Cathedral Cave.

      Que estando el país plagado de ellas, es algo que hay que hacer sí o sí. Así que después de meses dando la vara con que teníamos que ir, y nunca era buen momento por hache o por be, el finde pasado me harté y dije: "YO este domingo voy a ir a lo de las cuevas del sur. Quien quiera venir que venga y quien no, que se quede". 

   Joer... es que me revienta lo de andar arrejuntando y esperando a todo el mundo. Leñe, que a quien de verdad le apetece un plan pues se apunta y no anda mareando la perdiz. ¿Por qué esa necesidad de ir a los sitios en manada? Con gente que ni son amigos siquiera... Será la edad, pero cada vez tengo menos paciencia para estupideces y para gente que ni me va ni me viene.

   Me centro de nuevo: fui con una amiga y uno de los compañeros de piso al National Showcaves Centre for Wales. Puestos a ir a un sitio que queda lejos, pues que se pueda aprovechar la visita al máximo y compense el viaje.

Estamos en Gales: el dragón no puede faltar.

     ¡Y vaya si compensa! A todas las atracciones del centro se accede con la misma entrada. 14.5 libras por adulto. Las dos cuevas más grandes son impresionantes. Estar ahí dentro de la tierra, observando el trabajo del agua durante millones y millones de años, imaginarte cómo se habrá formado todo eso... Es imposible que nuestra mente de seres tan fugaces que somos se haga una idea de la edad geológica del planeta, imposible que podamos entender realmente cómo es de largo un período de miles de millones de años, cuando lo máximo que vivimos son unas cuantas décadas. Ahí dentro eres un poco más consciente de lo que lleva aquí este mundo y de que en realidad, nosotros para él no somos NADA. Estaba aquí muchísimo antes que nosotros y aquí va a seguir cuando nos vayamos. 

    La primera cueva que visitiamos fue Dan-yr-Ogof, laberíntica y mucho más extensa que la parte visitable para el público "normal" no especializado en el tema. Aquí algunas fotos muy malas debido a la falta de luz, aunque ya os adelanto que in situ es enteramente otra historia. Para recorrerla con la boca abierta.












"Cascada" de sedimentos.




      Recorriendo la gruta principal me daba mucha envidia ver que había otras entradas y pasadizos con verjas y candados. ¡Yo quería verlo todoooo! Pero lo cierto es que luego en el museo que tienen fuera hay una pantalla táctil que te permite hacerte tu tour virtual por las otras partes exploradas pero cerradas al público y la verdad es que dan bastante miedo. Definitivamente son para gente que se dedica a eso y sabe muy bien lo que hace, ya que se ve super peligroso. Y aunque ser, eran impresionantes las otras salas a las no se puede acceder (bastante más incluso que las que visitamos), si tengo que pasar por los sitios que pasan los del vídeo me cago por la pata abajo. Me da un jamacuco del propio cague que luego a ver cómo me sacan, porque yo por mi propio pie no salgo! jaja


      La siguiente a la que entramos fue la Cathedral Cave, que me ENCANTÓ absolutamente. Con esos techos altos, tan amplia, con agua que fluye por todas partes... 






       Hay una "cascada" cuyo sonido resuena fuerte por toda la cueva creando una atmósfera super agradable y relajante. Eso sí es sonido envolvente.








Talmente una catedral natural.

        Y como catedral que es, la gente puede casarse ahí:


       La Bone Cave es enana y no tiene nada de particular más que unos muñecos representando lo que debía de ser la vida de nuestros ancestros en ella. Y otros simulando una excavación arqueológica.

     Si tenéis niños, les van a encantar las docenas y docenas de dinosaurios a tamaño real, aunque para mi gusto había demasiados en muy poco espacio y quedaba aquello bastante saturado.





       Nos llevamos unos bocatas y aquí comimos, ante la atenta mirada de un T-Rex que andaba de caza: 



        Hay un modelo de poblado prehistórico muy malo, un museo pequeñito que merece mucho la pena y al que si hubiese ido sola, le habría dedicado mucho más tiempo. Muy interesante. 

     Dejamos la granja para el final. Tenían llamas, alpacas, diferentes razas de ovejas y de cerdos, conejos, conejos de Indias, ardillas, avestruces, burros, ponies y unos caballos de tiro gigantescos. Lo que más me gustó de la granja fueron las representaciones que tenían de diversas actividades de la familia a principios del siglo pasado.







       Cuando entrabas, algún sensor de movimiento hacía que se activase un audio y los disitintos personajes te saludaban y contaban historias de su vida, de su oficio... 

Cuando entras te mira y empieza a hablar.



        El mejor sin duda es el perro. Te partes con sus historias contadas desde su punto de vista perruno. Va hablándote de la familia pero a través de anécdotas que giran siempre en torno a él, que para eso es quien está hablando, claro. Muy gracioso.

     Al igual que con el museo, si hubiese ido on my own, me habría quedado a verlo con mucho más detenimiento y a escuchar todos los audios enteros, que merecían la pena. Pero bueno, la verdad es que hacía frío, así que nos fuimos a la cafetería y nos tomamos unos tés calentitos. Se estaba genial allí dentro, con la decoración tan chula, sin casi visitantes ya (¡¡a las tres y pico de la tarde!!) y con la música tan suave que tenían de fondo. 

    Los que estéis de visita por estas tierras y queráis apuntároslo, id pronto, que hay mucho que ver. Nosotros llegamos a las diez y media y nos fuimos pasadas las tres y media. Aunque si queréis centraros más en alguna de las atracciones, fácilmente podríais ocupar las otras dos horas hasta que cierran. 

   ¡Lo disfruté como una enana! :-)


1 comentario:

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