lunes, 27 de julio de 2015

Portmeirion. Una villa italiana en Gales

     Construida por el arquitecto Clough Williams-Ellis desde 1925 a 1975 y, de acuerdo al folleto que te dan en la entrada, Portmeirion está rodeada por setenta acres de bosque subtropical, ni más ni menos... Personalmente me tomo esto with a heavy pinch of salt, que dirían aquí, lo que viene siendo con bastante escepticismo. No por los 70 acres, que ser sí que es grande el sitio, sino por lo de subtropical.

Con este sol da el pego y todo.
       
   Está ubicada en su propia península privada y, según dicho folletito, todos las casas son edificios protegidos de Categoría II y se usan como viviendas de vacaciones y hoteles. Actualmente parece que el pueblo pertenece a una charity.

   Si estáis tiesos y no podéis pagaros unas vacaciones en Sicilia, (mi caso) por ocho libras tenéis un sucedáneo en el norte de Gales. La villa es bastante bonita y la visita merece la pena. ¡Sienta muy bien imaginarse por unas horas que estás en algún otro lugar mucho más "veraniego" e interesante!

Está llena de cafeterías, restaurantes, tiendas de recuerdos (carisisisíiiisimo todo)

A las cuatro de la tarde la luz era espectacular para las fotos.
¡Oh, mamma mía! Bellissimo...



Meraviglioso...

Hasta aquí llega mi italiano.












¿Buscamos una trattoria para pedirnos unas pizzas?

       No..., en la trattoría no venden "tratores", para eso mejor el Royal Welsh Show, que fue el fin de semana pasado. Chiste malo...

    Se dio la casualidad de que era la convención anual del Club Lotus, o algo así y estaba lleno de deportivos y pobretones:



Vista desde el agua, se parece a Como.

         Id con tiempo porque da para unas cuantas horas, y el bosque que le rodea está bastante bien para pasear y alejarse un poco de tanto visitante. Dicho esto, he de decir que a pesar de ser MUY bonito, también se nota demasiado que todo es de pega. Demasiados tópicos todos juntos. Demasiados jarrones y vasijas por todas partes, demasiada estatua de escayola o de cemento pintado de blanco, o sin pintar. Demasiadas de cualquier manera. Excesivas fuentes por metro cuadrado... Un campanario supuestamente de una iglesia sin iglesia.. Demasiados detalles que te gritan todos al mismo tiempo: FAAAAKE!! 

   Todo en demasiado perfecto estado; si realmente estuviese en Italia, el pueblo tendría ese característico aire de decadencia tan propio. Por no hablar del ambiente que habría en la calle: ancianos locales sentados a la sombra en los bancos, niños gritando, gatos estirados al sol delante de las casas... No había nada de eso, tan sólo visitantes y turistas admirando este bonito cascarón vacío. 

    ¿Es posible copiar un sitio? Absolutamente. Lo que no se puede siquiera imitar es su espíritu. Y sin él "te sabe a poco".


Que no os tiente bajar a la playa. ¡¡Hay arenas movedizas!! O eso es lo que advertían las señales por todas partes.

     Como os decía, el bosquecillo da para un buen paseo largo y ya que habéis pagado las ocho libras, aprovechadlas. Hay estanques, mucha variedad de árboles y plantas, algún faro de pega mirando al mar y cosas peculiares talladas en madera. 


No sé quién habrá empezado con la idea, pero hay unos cuantos de éstos.

Hora de marcharse, 




... aunque aquí probablemente vuelva (a pesar de que sea algo así como un decorado vacío). Cuando la monotonía de Gales, con todas sus ovejas y su campo me puedan. 


lunes, 20 de julio de 2015

¿Por qué tenemos que ser como somos? (Editado)

      Fuimos el domingo a dar una vuelta por Hay-on-Wye, un pueblecito famoso por sus librerías de segunda mano que a todos nos encantó, y volvimos con la certeza de que somos muy sinvergüenzas en España con el dinero. Esto suena muy mal así dicho, pero a ver si al final del post no opináis lo mismo.

    Como os decía, el pueblo es conocido por la cantidad de librerías de segunda mano y por un festival literario que se celebra a finales de mayo. Eso lo sabíamos de antemano. 


Pero lo que nos encantó , aparte de por ser precioso, fue que se vendiesen tantas cosas "sin vigilancia". Que se respirase ese ambiente de confianza, de compartir, de honestidad... (esto suena a hippie flower-power total) Y de gusto por los libros, claro.

Librería de la Honestidad
     Hay de todo un poco, pero mayormente libros de hace ya años. Tirados de precio, como siempre en estos casos. Debo de tener una especie de síndrome extraño acumulador-acaparador de libros, porque me compro muchos más de los que luego tengo tiempo de leer, pero es que son tannnnnnn baratos que no puedo resistirme. Y sólo compro lo que me interesa, eh? Tampoco es que me entre "el ansia" y arramble con todo porque sí.
Por favor, pague en la caja roja junto a las escaleras

Ésta es la famosa caja roja

      Lo que se saca en esta "librería" al aire libre va para ayudar a restaurar el castillo que está enfrente, aunque me temo que van a necesitar muchos muchos libros...



     Yo puse mi granito de arena. No porque me interesase demasiado el castillo, sino porque di con un libro que pinta MUY bien:



     Lo poco que he leído, me parece un libro muy completo, serio y a la vez ameno y al alcance de cualquiera. Era un libro de texto para preparar las "intermediate examinations" de la University of London. Me hizo gracia ya cuando explica que de la primera edición (1912. Antes de la Primera Guerra Mundial) a la cuarta, la que yo me he comprado (1940, empezada la Segunda hacía pocos meses. Y reimpresa en 1945), habían ocurrido cosas que habían tenido un fuerte impacto en la economía y que cosas que se contaban en las ediciones anteriores ya habían dejado de ser ciertas. Cito textualmente: 

 The many changes and developments taking place in recent years have rendered  necessary a revised and considerably enlarged edition of the well-known "Economic History of England", by Milton Briggs, M.A.

Y yo pensando: ¡Y tan necesaria que era la revisión! Pero, de haber esperado otros cuatro o cinco años más te habrías ahorrado ésta, que supongo que no demasiada gente se habrá leído de todas formas en plena Segunda Guerra Mundial. Recordemos que duró del '39 al '45, y esta edición fue publicada en el '40...

   Parece mentira cómo a veces estando al borde del abismo, o con un pie ya en él, no somos conscientes de dónde estamos exactamente. Este caso es un claro ejemplo: en las primeras ediciones la editorial haciendo planes, los estudiantes también, los colleges preparando los exámenes... Y en menos que canta un gallo, ¡patapún! Todo al carajo. Incluso en las intermedias, ¿se imaginaría el común de la gente lo que estaba a punto de venírseles de nuevo encima? Supongo que lo descubriré leyéndolo. Estoy impaciente por empezarlo, pero primero tengo que terminar "A slip of the keyboard", de Terry Pratchett.

    Y, volviendo al tema de la venta sin vigilancia, que me voy por las ramas, todos pensábamos: ¿Pero esto no se lo llevan? ¿Se fían así de que la gente pague? Y, acto seguido, nos sentimos culpables y avergonzados de siquiera haberlo pensado. Avergonzados de tener esa mente delictiva, de que veamos inmediatamente el modo en que se podría delinquir. Y nos dio sobre todo PENA el que seamos así. Pena que en España algo así no pudiese funcionar. Pena por la falta de civismo en cuanto al dinero y al escaqueo. Y no os vayáis a pensar que soy la típica emigrante resentida que en cuanto pone un pie fuera de España empieza a despotricar de ella, al contrario... Yo soy de la opinión que si yo no defiendo a mi país, ¿quién coño lo va a defender? Pero en este caso concreto me quedo sin argumentos. ¡Ojalá fuésemos así!

En fin... Unas fotitos para que veáis qué encanto tiene el sitio:

Todo el pueblo tiene un aire muy bohemio.


      Ha sido el primer sitio de Gales que me deja impaciente por repetir. En cuanto pueda volveré con calma y si tengo visitas estará en los primeros puestos de sitios a los que llevarles.

Otra "galesada/inglesada" que mola. :-)

      Bueno, gente, por hoy ya es suficiente filosofada. Me voy a la cama. Otro día, más.

domingo, 19 de julio de 2015

El pianista silencioso de Machynlleth

  Sigo sorprendiéndome con la de cosas peculiares que la gente tiene en sus jardines:

El pianista de palo

     Ése tenía una función: era un anuncio. Tenía en la verja de atrás una tetera vieja colgada con un letrerito que explicaba que ése era Fulatino De Tal, que "tocaba" para recaudar fondos para una asociación local que ayuda a la gente a reconstruir y reencaminar sus vidas a través de la jardinería.
     
   Os reto a que intentéis adivinar cómo se pronuncia Machynlleth. (El galés y su pronunciación deben de haber sido inventados por Satanás...) jeje

miércoles, 8 de julio de 2015

De lagos y castillos.

    Dediqué otro par de días a visitar el Loch Lomond and The Trossachs National Park (que me quedaba a media hora de Glasgow) y Stirling. Y cualquiera de ellos hizo un día muy bueno, teniendo en cuenta que era Escocia. De hecho cuando fui al parque nacional había tramos que iba oliendo las barbacoas de la gente todo el rato, y es que por ejemplo en la orilla del Loch Achray estaba lleno de pandillas de amigos pescando, con sus tiendas de campaña, sus cervezas y sus parrillas para la barbacoa. ¡Y te saludaban amigablemente al bajarte del coche! 

Scotish Longhorn, raza autóctona. Aunque ya se han extendido, ¡hasta en Galicia he visto alguna!

No sólo es que te saludasen sino que entablaban conversación y todo. 

- Spanish car... Whereabouts in Spain?

- Are you on holiday?

- Are you enjoying Scotland? ...? ...? ...?

- From there you have a good shot.

- Maybe you'll like to see the calf over there...

 Y estando yo acostumbrada a los rancios de los ingleses, pues flipaba, claro. jaja. (a los galeses aún no he tenido tiempo de calarlos)

Éste fácilmente tendría ya unos dos meses y medio - tres (y una neumonía del copón!) , pero cuando son pequeñitos son todo pelo. ¡Son una bolita!

       Más o menos, la zona era lo que me esperaba: monte con alguna que otra aldea o pueblo desperdigado. Está bien, pero sin que haya nada que llame especialmente la atención.


Loch Katrine

Y así es Callander, el pueblo más grande que visité ese día. Las fotos no tienen nada de especial, son sólo para que veáis cómo cambia la arquitectura con respecto a la de Inglaterra o Gales:




    Al salir de casa pensaba volver por Stirling pero, como se aprecia en las imágenes, era demasiado tarde ya. Mejor ir otro día sin prisas y dedicarle más tiempo. Y eso hice. No es que me llamase especialmente, pero estando tan cerca...

      Por supuesto, la visita "obligatoria" allí es el castillo, imponente allá arriba.



       Así que, previo pago de las 14,5 libras que vale la entrada, me dispuse a explorarlo con calma.




      No es lo que se te viene a la cabeza al pensar en un castillo, sino que son varios edificios dentro de un recinto amurallado. Más que castillo es una fortaleza. Pero bueno, llámenlo como lo llamen, vale la pena visitarlo.



Hay varias exposiciones sobre distintos temas.


Se recrean los interiores como debían de ser en su día...

Dormitorio de la Reina

... pero lo que más te mete en el ambiente que se debía de respirar en su heyday son precisamente las cocinas:


Hay de todo. ¡Dan ganas de quedarse a comer!
Casi casi se oye el bullicio de todos los personajes.

     Me pasé allí dos horas, aunque bien podría haberme pasado más. Lo que ocurre es que quería ver más cosas, como la antigua prisión, a la que llegué justo después de que admitieran a los últimos visitantes. ¡Lástima! 

    Bueno, no pasa nada, volví para arriba y me di un buen paseo por el cementerio, que, cómo no, estaba lleno de paseantes, algún que otro turista y bastantes paseadores de perros. Sin duda es el que más me ha gustado. Se respira paz.

Nada que ver con los ingleses.
¿Es o no es chulo?


Y justo al lado está el antiguo hospital o almshouse, como ellos lo llaman. De 1600 y pico, parece ser.

Cerrado, cómo no...
Me gustan las farolas.

En frente justo, la iglesia, cerrada a cal y canto también. grhmfffmf!!!

Comí tardísimo; a las cinco o así. Comida-cena en un pub tipo Wetherspoon en el que me zampé un share platter gigantesco para mí sola. Y es que ¡estaba agonizando! jaja

Dediqué el resto de la tarde a callejear: 


Y a admirar los edificios.




Es una "ciudad" muy muy pequeñita, así que como lo que hay que ver, está visto, decido ir volviendo ya a casa. Al entrar en el coche, recuerdo que tengo algo de fruta, así que me paro a comerla en el paseo que rodea por abajo al castillo. Y me encuentro con esto tallado en un tronco:

Parece el "perro-dragón" de La Historia Interninable. :)


    En fin... Que Stirling, que fui con cero expectativas (al contrario que Edimburgo), me gustó mucho (al contrario que Edimburgo). Definitivamente es mejor no esperarse nada ni ir con ideas preconcebidas a los sitios.

Ésta era la foto que estaban todos los yanquees sacando como locos antes de montarse en su autobús, ¡así que yo no iba a ser menos!