viernes, 12 de diciembre de 2014

¿Sabéis dar direcciones?

        Hay muy muy poca gente que sí sepa. 

La mayoría hace referencia a cosas que no conoces puesto que es la primera vez que vas por ese sitio; no les entra en la cabeza que no conozcas NADA. Pues no, mira, el GPS me la jugó y no sé ni dónde estoy. Sus indicaciones suelen ser del tipo:

- Cuando llegues a la calle de Los Remedios, al final tiras hacia... (el sitio que vosotros queráis)

- Vale, pero, ¿desde aquí cómo llego a la calle de Los Remedios, que no sé cual es? ¿Hacia dónde voy en ese primer cruce que está ahí a veinte metros?

- Hacia... (el nombre de otro sitio X cualquiera) 

- Esto... ¿Le he dicho ya por décima vez que es el primer día de mi vida que vengo por aquí o aún vamos por la novena? ¿Se ha fijado en que en el cruce en cuestión no hay ningún tipo de indicador? ¿Tan difícil es decir izquierda, derecha o siga recto? ¿Sabe usted cuál es su mano izquierda y su mano derecha? Me valdría igual con que me señalara una dirección con el dedo si no se ve capaz de más.

Claro que igual mi destino es algún lugar super secreto donde ocurren cantidad de fenómenos paranormales/se trafica con drogas/hay una mina de diamantes y por eso se resiste a darme ni la más mínima información útil sobre cómo encontrarlo.

* Existe otro tipo de personajes que medio se ofenden y mosquean porque no conoces su maravillosísimo pueblo de 70 habitantes. Sus indicaciones son prácticamente idénticas a las del tipo anterior: total y absolutamente inútiles, pero además se rebotan contigo por tu ignorancia. 

- Tiras hacia... (mierdapueblo de vuestra elección) y luego...
- Disculpe, pero, ¿hacia dónde queda... (mierdapueblo que acaba de decir)?
- ¿¿No sabes dónde queda (mierdapueblo anteriormente citado)?? ¡¡Cómo no vas a saber dónde es! Pero vamos a ver, ¿tú de dónde eres?

¿Por qué? ¿Le resulta  inconcebible que no sepa cuál es el lugar de residencia de tan ilustre personaje que es usted? Soy de un sitio a tres o cuatro horas de aquí, del que tú tampoco habrás oído hablar jamás. Comprenderás que si supiera dónde quedan y me conociera todas las referencias que tú me dices, muy probablemente no estaría perdida, ¿no crees?

* Luego están los maestros de la intriga y el suspense:

- Vas a pasar un contenedor de vidrio al lado de un cruce y delante hay una casa pintada de morado...

Vale, así que la casa de Pepito Pérez es la morada. Iré atenta de no pasarme de largo.

- ... pero no le hagas caso. Vas yendo, yendo, yendo... y verás una casa grande de piedra con las ventanas de madera, con una parra delante de la puerta y un banco de piedra pegado a la pared... 

Mmm... Vale, así que no era la morada, resulta que es grande de piedra y con una parra delante.

- ... pero tú sigue. Más allá hay otra con el tejado de pizarra y pintada de verde con una caseta de madera en el jardín, pero tú no la vas a ver porque tiene un muro muy alto.

Pfffffffffffff. Me estás tocando ya un poco la moral. Si la caseta no se ve, ¿por qué cojjj me la pones de referencia? ¿Me vas a decir de una vez cuál es la casa que busco o sigues todo el día describiéndome al detalle las que NO son? ¿No será más fácil que me digas cómo es la que yo busco? Básicamente porque es UNA.

* Un grupo que me desquicia especialmente son las viejas sinvergüenzas y maleducadas que quieren saber todo lo que no les importa ni incumbe para nada.

- Buenas tardes, señora. ¿Podría decirme cuál es la casa de Menganita López?
- ¿Por qué, qué le quieres?
- Tengo que verla.
- ¿Y tú quién eres? ¿De dónde vienes? 
- Soy la veterinaria.
- ¿Trabajas para la Xunta?
- No, señora, no trabajo para la Xunta
- ¿Es por algo malo?
- No. ¿Sabe cuál es su casa?

A este tipo de personaje le encantaría que fuese por algo horrible y se lo contases, claro. Si quiere ayudarme ayúdeme y si no, no quiera saber tanto de lo que no le importa para nada, que además no se lo voy a decir. El interrogatorio te lo hace una vieja cualquiera que te encuentras en el pueblo, tipo la Vieja Del Visillo. Que quiere saberlo todo para luego ir a airearlo por todas partes, aderezándolo con mala idea y morboso material inventado. 

* Los más amables son los viejos que se aburren y se montan contigo en el coche. No porque les invites a subirse, sino porque mientras empiezan a darte indicaciones, agarran la manilla y para cuando quieres reaccionar, los tienes sonriéndote desde el asiento del copiloto: 

- Es aquí al lado, así que ya voy yo contigo.

En los tres o cuatro minutos que dura el trayecto te cuentan media vida y todas las novedades y cotilleos importantes del pueblo y del cliente que vas a visitar. Son gente bastante mayor y que suele vivir sola o en aldeas muy pequeñas en las que ya están hartos de verse siempre las caras los mismos cuatro. Probablemente ese viaje con la veterinaria sea lo más emocionante que le pase en toda la semana.

* Hoy tuve que vérmelas con uno que se creía que con el nombre de la aldea era más que suficiente para llegar; ni parroquia, ni ayuntamiento, ni nada. Es como si alguien me dice simplemente su calle y número... Si no me dice en qué ciudad está, no me sirve de nada. O si me dice su urbanización pero no me aclara a qué provincia y municipio pertenece. Información 100% inútil; o me das la dirección completa o no me des nada. El tema funciona así: provincia, ayuntamiento, freiguesía y aldea. ¿O es que pretendes que me haga 180 kilómetros y llegue sin pérdida a tu aldea de diez casas? Dime un sitio grande cercano para saber hacia dónde dirigirme ya que dudo que tu minialdea aparezca en algún indicador más que el de la entrada al propio pueblo, y eso con suerte.

* Y ya para terminar están aquellos clientes a los que hay que arrancarles su nombre con sacacorchos. ¡Ni que fueran de los servicios secretos! Ejemplo verídico de una conversación con uno de estos especímenes hace algunos años:

- ¿Por quién pregunto al llegar a la aldea?
- Es la cuarta casa a la derecha. 

Mmmm... Ya... Dependerá de por dónde entre.

- ¿Usted cómo se llama?
- No tiene pérdida, es el número 23.

Joer, con los puñeteros números... ¡Que aquí no valen porque NO VAN CORRELATIVAMENTE. El 23 puede perfectamente estar después del 31 y antes del 8. ¿Y eso cómo puede ser? Ni idea, yo también me lo pregunto.

- Ya... ¿Por qué nombre le conocen a usted en el pueblo?
- Es la casa con el lavadero delante. 
- A ver, chaval, que pareces tarado, ¿¿¿tienes nombre???

Me pone cara de flipe al tiempo que despierta del trance y me contesta que sí lo tiene.

- ¿¿¿Y cuál es???

Cojjjjjj, ¿tú escuchas cuando te hablan? ¿Cuántas veces te lo pregunté y me has dicho de todo menos lo que te preguntaba? Dime tu nombre y me evitas tener que andar dando vueltas por toda la aldea buscando la casa del lavadero. Hay diez posibles entradas... ¿pretendes que llame a las diez cuartas casas y pruebe suerte? Dime un puto nombre y cualquier tonto que me encuentre sabrá señalarme con el dedo tu maldita casa, so imbécil!


Así escrito, hasta tiene gracia y todo... Pero os aseguro que cuando andas de noche perdida por Portugal a kilómetros y kilómetros de casa no tienes el cuerpo ni el humor para estas mamonadas. Pagarías por poder soltarles una buena colleja "mecagohastaentuputaestampa". ¡Espabila, coño!

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