jueves, 25 de diciembre de 2014

Breve manual para entender a RRHH.

   Dado el panorama laboral actual, la mayoría tenemos bastante más experiencia de la saludable tratando con tan "estimado" departamento. Así que, de forma totalmente altruista, por aquello de que estamos en Navidad, con los regalitos y demás, en esto consiste el mío: Me dispongo a compartir mi saber acumulado con los afortunados que  no hayáis tenido el placer de tratar tanto con los de recursos humanos, más conocidos como erreerrehachehache, de empresas de todo pelaje. Creo que es el momento de elaborar un muy necesario phrase book para intentar traducir lo que nos cuentan en las entrevistas y los recién aterrizados en la búsqueda de empleo sepáis de dónde sopla el aire. 

     Parece lógico que empecemos por las presentaciones; auténticos cantos de sirena pensados para seducirnos y arrastrarnos al acantilado. Al principio cuando aún eres una cosita inocente, te lo crees todo y más. Ellos, venga a cantar y tú, venga a remar, impaciente por estrellarte. Pero como en todo, aquí también la experiencia es un grado y llega un momento en que al fin las pillas al vuelo:
  • Somos líderes del sector = Es tal chorrada que a pocos más se les ha ocurrido llevarla a la práctica. El "sector" lo conformamos nosotros, de hecho.
Tan líder que jamás había oído nada de vuestra existencia, a pesar de que yo sí me muevo en "el sector".
  • Somos una empresa joven y en fuerte expansión. = Nuestra cuota de mercado es cero tendiendo a negativo porque, al ser nuevos, no nos conoce ni el tato.
Evidentemente, si sois nuevos solo podéis expandiros o cerrar. Si el primer mes vendes una única unidad de lo que tú produces, es una miseria. Incluso si al siguiente vendes tres, sigue siendo una porquería. A menos, claro, que le pases la varita mágica de los porcentajes. Ohhhhh, ¡maravilla! ¡Tu facturación ha crecido un 300%! Ahí tienes la "fuerte expansión" 
  • Tenemos una plantilla muy joven. = No nos duran un carajo los empleados.
¿Qué hacéis entonces con los viejos? Hay mucha rotación porque la gente se va o la echáis. Bien porque hay un pésimo ambiente de trabajo, bien porque las condiciones son lamentables o se incumple el contrato. Quienes frecuentéis el infame mundo de los portales de empleo os habréis fijado en que hay ciertas ofertas que se repiten periódicamente cada cuatro o cinco meses; más o menos lo que les dura cada incauto que pillan.

     A la hora de contarte lo que buscan, oirás cosas como:
  • El candidato seleccionado ha de ser una persona muy flexible. = Te vamos a sodomizar.
Te vamos a joder vivo con el horario, con el sueldo y con las condiciones en general. Todo en aras de la flexibilidad. De la tuya, ¡por descontado! Si te quejas es porque no eres flexible, no tiene nada que ver con que yo sea un negrero.
  • Queremos una persona totalmente entregada. = Que deje que le sodomicemos en exclusiva.
Horarios interminables en los que no existen las horas extras remuneradas, asumir responsabilidades por las que no te pagan, carecer totalmente de vida personal y absoluta imposibilidad de tener una vida familiar.

     Lo que quieren saber de ti se resume en:
  • ¿Cuánto cobrabas en tu anterior trabajo? = ¿Cuánto menos puedo ofrecerte?
  • En el caso de ser mujer, no faltará aquello de: ¿Tienes pareja? ¿A qué se dedica? = ¿Estás pensando o estás en disposición de procrear? 
Eso chocaría con el punto segundo del anterior apartado, aquél que rezaba: "Nosotros, y solamente nosotros, podemos acaparar tu tiempo y tu vida".


     Hasta aquí, amigos míos, la primera entrega. No dudéis en añadir más frases míticas para la segunda. A por pasta aquí venís mal, pero de gratis, ¡lo que haga falta! (Y si me hacéis parte del trabajo ya no os digo nada) jojojo. ¡Espíritu navideño por los cuatro costados! :P

viernes, 19 de diciembre de 2014

Ni queriendo se puede meter tanto la pata.

        Mientras escribía el post del otro día, volví a recordar vívidamente a los tontolabas de mi primer trabajo, que bajo ningún concepto te decían su nombre cuando concertaban una visita o dejaban un recado. Nunca sabías a quién ibas a visitar. Muuuuy extraño, lo sé. Pero había algunos que eran para echarles de comer aparte. 

    Había una viejecita que avisaba para que fuéramos a la "casa de Bianca" a poner una vacuna, a ver una otitis o lo que fuera... ¿Acaso se llamaba Bianca la señora? No. ¡Era la puñetera perra! Ya me ves a mí el tiempo que podía pasarme en la aldea preguntando por la casa de la tal Bianca... ¡Como para que alguien supiera decírmelo! 

   Señora, ¿quién coño va a saber cómo se llama su perra? Imagínese la cara de cualquiera de sus vecinos al preguntarles por la casa donde vive la perra Bianca. Si no se la imagina, ya se lo cuento yo: "A esta chavala le faltan varios hervores. Pobre. Hay que ver... Cualquiera puede ser veterinario"

     Claro que en este caso la culpa era tanto de la señora como de mi jefa por no coger bien el recado. ¿¿¡¡Un recado sin nombre ni teléfono de contacto!!?? Sí y eran el pan mío nuestro de cada día, pero como la que perdía el tiempo era yo, a ella le daba igual.

     Lo más surrealista con diferencia fue la vez que vacuné los perros que no eran. Típico recado sin nombre del cliente, ni un teléfono de contacto, ni nada de nada. La nota sólo ponía: "dos vacunas tetravalentes en la primera casa de la aldea tal. Ir a partir de las tres" ¿Pero que mierda de recado es éste? Empiezo a hervir de mal genio sólo de leerla pero me callo y tiro para allá. Llego a la primera casa y llamo al interfono del portalón. Ni me preguntan quién soy. Abren directamente y allí que entro.

Ah, vale, me estaban esperando.

- Hola. Vengo a vacunarle los perros.

Dos galgos que son todo miedo. Pero con monerías, comida y montones de paciencia, la señora me los agarra y los vacunamos. Cuando voy a sellarles las cartillas y ponerles la pegatina veo que habían sido vacunados hacía menos de seis meses.

Les faltaba medio año para volver a vacunar. ¡Qué raro! ¿Por qué tanta prisa?

La señora me paga y me voy.

Todo tan normal hasta que a las nueve de la noche me llama un tío todo encabronado que a ver si me voy a dignar a vacunarle los perros... Que lleva toda la tarde esperándome y que él tiene más vida que hacer que estar esperando a la veterinaria.

- O_o  ¿Quién es usted? ¿De dónde me llama?
- Soy el de la primera casa de la aldea... (la aldea en cuestión a donde ya había ido) Le dejé el recado a tu jefa a la hora de comer.
- Mmmm... Es que sus perros ya los he vacunado. Me los agarró su suegra o su madre; la señora que estaba allí.
- ¿¡¡Me estás vacilando!!? Vivo solo. Estuve toda la tarde en casa y por aquí no vino nadie.

Empiezo a hiperventilar... ¿Los perros de quién coño habré vacunado? ¿?

- Pero vamos a ver: ¿su casa no era la primera de la aldea? ¿No es la que tiene el portalón verde?
- Mi casa no tiene ningún portalón. ¿Tú desde dónde has entrado?

¡TIERRA, TRÁGAME!

Resumiendo: que había vacunado los perros de una vecina a los que ni siquiera les tocaba. Pero es que la señora también... Pffff. A ti te viene una persona diciendo que viene a vacunarte los perros y no le dices "¡Será si te dejo!". Joder, ¿abres a cualquiera que timbre sin preguntarle quién es? A mí me abrió la señora de la "primera casa", me agarró los perros y me pagó sin hacer absolutamente ninguna pregunta... ¿¿Por qué iba yo a sosopechar que no era allí??

viernes, 12 de diciembre de 2014

¿Sabéis dar direcciones?

        Hay muy muy poca gente que sí sepa. 

La mayoría hace referencia a cosas que no conoces puesto que es la primera vez que vas por ese sitio; no les entra en la cabeza que no conozcas NADA. Pues no, mira, el GPS me la jugó y no sé ni dónde estoy. Sus indicaciones suelen ser del tipo:

- Cuando llegues a la calle de Los Remedios, al final tiras hacia... (el sitio que vosotros queráis)

- Vale, pero, ¿desde aquí cómo llego a la calle de Los Remedios, que no sé cual es? ¿Hacia dónde voy en ese primer cruce que está ahí a veinte metros?

- Hacia... (el nombre de otro sitio X cualquiera) 

- Esto... ¿Le he dicho ya por décima vez que es el primer día de mi vida que vengo por aquí o aún vamos por la novena? ¿Se ha fijado en que en el cruce en cuestión no hay ningún tipo de indicador? ¿Tan difícil es decir izquierda, derecha o siga recto? ¿Sabe usted cuál es su mano izquierda y su mano derecha? Me valdría igual con que me señalara una dirección con el dedo si no se ve capaz de más.

Claro que igual mi destino es algún lugar super secreto donde ocurren cantidad de fenómenos paranormales/se trafica con drogas/hay una mina de diamantes y por eso se resiste a darme ni la más mínima información útil sobre cómo encontrarlo.

* Existe otro tipo de personajes que medio se ofenden y mosquean porque no conoces su maravillosísimo pueblo de 70 habitantes. Sus indicaciones son prácticamente idénticas a las del tipo anterior: total y absolutamente inútiles, pero además se rebotan contigo por tu ignorancia. 

- Tiras hacia... (mierdapueblo de vuestra elección) y luego...
- Disculpe, pero, ¿hacia dónde queda... (mierdapueblo que acaba de decir)?
- ¿¿No sabes dónde queda (mierdapueblo anteriormente citado)?? ¡¡Cómo no vas a saber dónde es! Pero vamos a ver, ¿tú de dónde eres?

¿Por qué? ¿Le resulta  inconcebible que no sepa cuál es el lugar de residencia de tan ilustre personaje que es usted? Soy de un sitio a tres o cuatro horas de aquí, del que tú tampoco habrás oído hablar jamás. Comprenderás que si supiera dónde quedan y me conociera todas las referencias que tú me dices, muy probablemente no estaría perdida, ¿no crees?

* Luego están los maestros de la intriga y el suspense:

- Vas a pasar un contenedor de vidrio al lado de un cruce y delante hay una casa pintada de morado...

Vale, así que la casa de Pepito Pérez es la morada. Iré atenta de no pasarme de largo.

- ... pero no le hagas caso. Vas yendo, yendo, yendo... y verás una casa grande de piedra con las ventanas de madera, con una parra delante de la puerta y un banco de piedra pegado a la pared... 

Mmm... Vale, así que no era la morada, resulta que es grande de piedra y con una parra delante.

- ... pero tú sigue. Más allá hay otra con el tejado de pizarra y pintada de verde con una caseta de madera en el jardín, pero tú no la vas a ver porque tiene un muro muy alto.

Pfffffffffffff. Me estás tocando ya un poco la moral. Si la caseta no se ve, ¿por qué cojjj me la pones de referencia? ¿Me vas a decir de una vez cuál es la casa que busco o sigues todo el día describiéndome al detalle las que NO son? ¿No será más fácil que me digas cómo es la que yo busco? Básicamente porque es UNA.

* Un grupo que me desquicia especialmente son las viejas sinvergüenzas y maleducadas que quieren saber todo lo que no les importa ni incumbe para nada.

- Buenas tardes, señora. ¿Podría decirme cuál es la casa de Menganita López?
- ¿Por qué, qué le quieres?
- Tengo que verla.
- ¿Y tú quién eres? ¿De dónde vienes? 
- Soy la veterinaria.
- ¿Trabajas para la Xunta?
- No, señora, no trabajo para la Xunta
- ¿Es por algo malo?
- No. ¿Sabe cuál es su casa?

A este tipo de personaje le encantaría que fuese por algo horrible y se lo contases, claro. Si quiere ayudarme ayúdeme y si no, no quiera saber tanto de lo que no le importa para nada, que además no se lo voy a decir. El interrogatorio te lo hace una vieja cualquiera que te encuentras en el pueblo, tipo la Vieja Del Visillo. Que quiere saberlo todo para luego ir a airearlo por todas partes, aderezándolo con mala idea y morboso material inventado. 

* Los más amables son los viejos que se aburren y se montan contigo en el coche. No porque les invites a subirse, sino porque mientras empiezan a darte indicaciones, agarran la manilla y para cuando quieres reaccionar, los tienes sonriéndote desde el asiento del copiloto: 

- Es aquí al lado, así que ya voy yo contigo.

En los tres o cuatro minutos que dura el trayecto te cuentan media vida y todas las novedades y cotilleos importantes del pueblo y del cliente que vas a visitar. Son gente bastante mayor y que suele vivir sola o en aldeas muy pequeñas en las que ya están hartos de verse siempre las caras los mismos cuatro. Probablemente ese viaje con la veterinaria sea lo más emocionante que le pase en toda la semana.

* Hoy tuve que vérmelas con uno que se creía que con el nombre de la aldea era más que suficiente para llegar; ni parroquia, ni ayuntamiento, ni nada. Es como si alguien me dice simplemente su calle y número... Si no me dice en qué ciudad está, no me sirve de nada. O si me dice su urbanización pero no me aclara a qué provincia y municipio pertenece. Información 100% inútil; o me das la dirección completa o no me des nada. El tema funciona así: provincia, ayuntamiento, freiguesía y aldea. ¿O es que pretendes que me haga 180 kilómetros y llegue sin pérdida a tu aldea de diez casas? Dime un sitio grande cercano para saber hacia dónde dirigirme ya que dudo que tu minialdea aparezca en algún indicador más que el de la entrada al propio pueblo, y eso con suerte.

* Y ya para terminar están aquellos clientes a los que hay que arrancarles su nombre con sacacorchos. ¡Ni que fueran de los servicios secretos! Ejemplo verídico de una conversación con uno de estos especímenes hace algunos años:

- ¿Por quién pregunto al llegar a la aldea?
- Es la cuarta casa a la derecha. 

Mmmm... Ya... Dependerá de por dónde entre.

- ¿Usted cómo se llama?
- No tiene pérdida, es el número 23.

Joer, con los puñeteros números... ¡Que aquí no valen porque NO VAN CORRELATIVAMENTE. El 23 puede perfectamente estar después del 31 y antes del 8. ¿Y eso cómo puede ser? Ni idea, yo también me lo pregunto.

- Ya... ¿Por qué nombre le conocen a usted en el pueblo?
- Es la casa con el lavadero delante. 
- A ver, chaval, que pareces tarado, ¿¿¿tienes nombre???

Me pone cara de flipe al tiempo que despierta del trance y me contesta que sí lo tiene.

- ¿¿¿Y cuál es???

Cojjjjjj, ¿tú escuchas cuando te hablan? ¿Cuántas veces te lo pregunté y me has dicho de todo menos lo que te preguntaba? Dime tu nombre y me evitas tener que andar dando vueltas por toda la aldea buscando la casa del lavadero. Hay diez posibles entradas... ¿pretendes que llame a las diez cuartas casas y pruebe suerte? Dime un puto nombre y cualquier tonto que me encuentre sabrá señalarme con el dedo tu maldita casa, so imbécil!


Así escrito, hasta tiene gracia y todo... Pero os aseguro que cuando andas de noche perdida por Portugal a kilómetros y kilómetros de casa no tienes el cuerpo ni el humor para estas mamonadas. Pagarías por poder soltarles una buena colleja "mecagohastaentuputaestampa". ¡Espabila, coño!

lunes, 8 de diciembre de 2014

Un juego traducido por mí.




Reverso de la caja.
  No os lo había dicho, pero he traducido un juego del castellano al inglés para un amigo. Caja, cartas, instrucciones, leyendas... No es que sea un gran mérito o que tuviera tanta dificultad el tema, al fin y al cabo es inglés y no zulú, pero aún así me hace ilusión que algo que he traducido yo acabe rulando por cualquier lugar de España o Europa. jeje. 

    No solo lo he traducido sino que, junto con el chavalillo que tuve de prácticas y otra compañera suya de ciclo, fuimos de los primeros conejillos de indias con quienes lo probó. Estuvimos desde las primeras versiones, cuando jugábamos sobre un "tablero" dibujado en un folio y las fichas y cartas eran cachitos de papel. Nos pasamos como dos meses jugando prácticamente a diario y viendo qué fallaba o qué había que cambiar. Y llevó su tiempo porque es un juego bastante complejo, de estrategia, en el que los jugadores son distintos tipos de personajes con diferentes objetivos y van reuniendo amuletos más o menos poderosos y con funciones diversas para enfrentarse a sus enemigos.

    
     Como podéis leer en la primera foto, los jugadores son un grupo de peregrinos que, en su camino hacia Santiago, se quedan atrapados de noche en un bosque encantado. Para lograr salir, deberán reunir ciertos amuletos que sólo los seres mágicos que allí moran (la Meiga, la Moura y el Lobishome) les podrán dar, aunque, como seres grises que son, ¡se los cobrarán muy caros! Sin embargo, el mayor peligro es uno de ellos, ya que alguien se hará pasar por peregrino cuando en realidad es la Santa Compaña/ Rolda, que intentará atraparlos uno a uno , obligándolos a unirse a su procesión de almas en pena y vagar por los bosques para siempre.



    Ha quedado un juego muy pero que muy adictivo, aunque para llegar hasta aquí, ha habido que jugar y jugar. Que cada jugador jugase varias veces con cada personaje para asegurarse de que todo el mundo tuviese las mismas probabilidades de ganar independientemente del personaje que le hubiese tocado. 

    Al principio ganaban siempre los peregrinos, ya que la Santa Compaña tenía defensas muy débiles en comparación con los amuletos de los caminantes, así que se optó por dotarla de mejores defensas... No fue suficiente. Seguía perdiendo invariablemente. Se le dieron más y mejores cartas de ataque a la vez que se le quitaba algún amuleto a los peregrinos... ¡Pero luego ganaba siempre ella!

    Se optó por igualar fuerzas en cuanto a amuletos pero jugar con las vidas... Con cuántas debía empezar cada jugador y la forma en que cada personaje podía conseguir más. Nos echamos un sinfín de partidas y después de probar varias opciones, dimos con una con la que vimos que el problema estaba solucionado: ahora ya podía ganar cualquiera, le tocase ser peregrino o Santa Compaña. 

   Nosotros votábamos ya porque fuese la versión definitiva, pero su creador pretendía rebajar la edad a partir de la cual los críos pudiesen jugar y, tal y como estaba pensado, las partidas duraban demasiado, con lo que los niños más pequeños perderían el interés a la mitad. Se optó por hacer los enfrentamientos más dinámicos: antes si la Santa Compaña atacaba a un peregrino o viceversa, el otro sólo podía defenderse usando un Amuleto de Protección, ahora en cambio podría elegir entre defenderse con un Amuleto de Protección u optar por perder vidas pero usar un Amuleto de Ataque para hacer daño al atacante. ¡Bingo! Ojetivo cumplido: media de duración de las partidas, 45 minutos. Él dice que es a partir de seis años... pero yo veo que los menores de ocho o nueve se pierden con tanta complejidad. Lo ideal, a partir de diez u once.

Desde fuera nunca me hubiese imaginado que el proceso de sacar un juguete al mercado fuese tan laborioso y largo. Eso que yo sólo ví la etapa de pruebas tanto de juego como de ilustración.

    Ahora está en plena promoción y ayer me invitó a la presentación en Culturgal, junto con el dibujante Xosé Tomás, para incitar al público a jugar y conocerlo. Tuvo bastante éxito; los niños  (y adultos) se agolpaban para jugar e incluso se echaban varias partidas seguidas y los Reyes Magos también hicieron encargos y compras anticipadas. 

     Para más información, acudid a su página de facebook: Galileo Nenos, o a su página web: www.galileonenos.com

viernes, 5 de diciembre de 2014

Contrastes

        Cerca de donde trabajo hay un pueblo bastante bonito, pero al mismo tiempo, con cosas que lo afean mucho (quiero que comparéis las primeras y las últimas fotos). Fijaos en la calidad de la piedra. Granito muy bien trabajado, que abunda bastante en esta zona
     







El centro resulta muy acogedor y agradable para pasear, con casas arregladas y bien cuidadas. Sin embargo, en cuanto callejeas un poco...



... y te alejas de la plaza, la estética y la calidad de las casas cambian considerablemente. Pasas de la piedra de cantería y las construcciones robustas a esto:

Fijaos donde se ha desprendido el recubrimiento de cemento: ¡Barro! Barro y piedrecillas. con unos listones delgaditos de madera.

        Pero bueno, podría ser peor. Podría ser de este otro tipo:

Estas paredes de "barquillo" se desprenden en bloque. Enteras, no se andan
con medias tintas.

Sin exagerar, las casas con esta calidad y estado lamentable puede que sean alrededor del treinta y pico por ciento, en algunas calles incluso más. Son chabolas. Son tan malas que no sirven ni para arreglar o para aprovechar los materiales de construcción si se demoliesen. Están cayéndose. Casi todas están abandonadas, por supuesto, aunque quedan algunas como la de la ropa tendida, que no.

Y tan alegremente, unos pocos números más adelante puedes encontrarte con esto otro:

Vale más esta puerta que la casa de al lado entera.
     Un alto porcentaje están completamente en ruinas, pero los bajos de las que no lo están albergan buenas joyerías con joyas de diseño, tiendas de ropa cara, tiendas de decoración a lo british con muy buen gusto, buenas librerías... Me llama poderosamente la atención tal contraste. Miseria y lujo entremezclados. Nunca había estado en un sitio así.

   No quiero poneros más fotos chungas, que con las del anterior post he cubierto el cupo para todo el año, pero hay calles con una pinta PÉSIMA. Sí, las del otro día fueron tomadas aquí.

martes, 2 de diciembre de 2014

Cosas (y sitios) que me encuentro II

         Esto me lo encontré hoy y me dió un yuyu... 




¿Sería un caso de Diógenes de manual o algún rollo de vudú? ¿Cómo se puede atestar un piso tanto de mierda hasta el techo? ¡Hasta el punto de sacarla por la ventana! Deberían obligarle a quitarlo todo; afea la calle, porque ¿a quién le gustaría vivir en frente de tal estercolero?

No entiendo nada, pero lo que menos es lo de la pobre paloma:





Me inclino a pensar que se trata de algo de brujería/vudú/satanismo o similares. ¿Qué creéis que puede ser?