martes, 30 de septiembre de 2014

Break your fast.

         Sin prisa pero sin pausa sigo leyendo "A Game of Thrones", que, al menos la versión que yo tengo, está escrito en un mejunje raro de inglés yankee que, tan absurdo como suena, al mismo tiempo pretende ser "medieval". O_o Muy rrrraro. No hay forma coherente de escribir en inglés americano al estilo medieval; es como si se pretendiese reeditar la Celestina en argentino o mexicano. ¡Un despropósito y una estupidez!

    El caso es que, entre otras expresiones, se pasan el tiempo hablando de cómo los caballeros, reyes y criados "rompen su fast" o break their fast. Y yo pensaba molesta: El flipado éste... ¡qué chorradas se inventa intentando emular el inglés antiguo o la forma de hablar en época medieval! ¿Por qué no pone simplemente que have their breakfast?

     ... Hasta que ayer me topé con un pasaje donde Jaime Lannister comenta con otro caballero que el señor del castillo la va a palmar de tanto "fast"

      ¿¿¿Einnnn???

   Recurro a mi buen amigo Wordreference... (iba siendo hora, después de cuatro libracos de tropecientas páginas en los que se repite la expresión unas diezmil quinientas veces) y allí figura claramente explicado el "fast". Además de rápido y amarrar, también es AYUNO. ¡Acabáramos! Nunca es tarde cuando la dicha es buena. Si el señor del castillo no hace más que "fast" = ayunar, y sólo bebe agua la va a palmar, lógicamente.

     Lo de "break their fast" tiene todo el sentido, claro. Literalmente "rompen su ayuno" por la mañana, igual que en español, al fin y al cabo. Porque, ¿qué hacemos sino cuando DES-ayunamos? ¡Nunca se me había ocurrido pensarlo! Hay que ver..., ¡que para desgranar lo que digo en español, tenga que caer de la burra primero en inglés!

      ¿Os ha pasado algo parecido? ¿Con qué expresiones o palabras?

jueves, 25 de septiembre de 2014

Profesión: FARSANTE

      Si lo piensas es acojonante que haya profesiones que consistan básicamente en engañar al personal. Los dos ejemplos más claros que me vienen a la mente son:

- Los abogados. Y vosotros me diréis: "Que noooooo, los abogados son tus representantes legales. Los encargados de defender tus intereses" Uy, sí... mismamente... Será así en algunos casos, pero en otros (pensemos en las disputas estúpidas entre vecinos por un muro medianero, porque el perro de uno se mea en las coles del otro o por puro aburrimiento y tirria que se tienen) Que uno vaya a consultarle al picapleitos de turno si considera que tiene la ley de su parte y si puede ganar el pleito. Obviamente e independientemente de lo que crea, éste le va a decir que sí, claro porque, ¿cómo ganaría más, con esa única consulta o metiendo al pobre ignorante en un pleito de meses o años? Creo que todos sabemos la respuesta... Sería estúpido matar a la gallina de los huevos de oro, ¿verdad?

- Los publicistas. Aquí no es necesario explicar nada de nada porque es tan evidente que sobran las palabras. 

    ¿Acaso te das cuenta ahora, Arabella? No, ni mucho menos. Lo que ocurre es que hasta ahora no había sido "víctima" de ningún intento de engaño/fraude que pudiera suponerme miles de euros y que dicho intento viniera de una amiga que incluso me invitó a su boda. Es un golpe de realidad que, por venir de quien vino, me dejó temblando.

     Resulta que la tía acaba de compartir en Facebook un enlace de un máster propio de una universidad, diciendo lo maravilloso que era. Lo ponía como algo que acababa de descubrir y como recomendación personal. Cuando veo que la gente enloquece dándole a "me gusta" e interesándose por el mismo, alerto que los másters y títulos "propios" valen únicamente para gastarse el dinero, ya que fuera de España no te los reconocen (y en España NO te sirven para encontrar trabajo, más que nada porque no hay), lo que está llevando a la gente a amargos desengaños. Que quien estuviese pensando en hacer un máster se asegurase que era OFICIAL para evitarse futuros disgustos. A los dos minutos exactos me llega un SMS suyo: "He borrado tu comentario. El máster no es para trabajar fuera de España (claro que no, ¡porque nadie lo reconocería!). Luego te lo explico. Te llamo"

   Acaba de montar una agencia de publicidad y efectivamente, lo estaba publicitando. La universidad es su cliente. Es decir: a sabiendas de que aquello era una mierda pinchada en un palo y que, sin llegar a serlo, se parece mucho a un fraude, estaba intentando embaucar a sus propios amigos, sobre todo a los desempleados y consecuentemente con menos ingresos, para que se gastasen cantidad de dinero en algo que no les va a servir para nada. Miles de euros.

     Efectivamente, había borrado el comentario. Medio se enfada por decirle lo que pienso y yo no puedo cabrearme porque intente timarme... Tiene que darme pena su empresa cuando a ella no le temblaría el pulso a la hora de engañarme y más estando en juego tanta pasta. Ver para creer

    No le importa que la gente tire el dinero que tanto y tanto le cuesta ganar con tal de que su recién montada agencia vaya para adelante. Cuantos más incautos piquen, seamos amigos o perfectos desconocidos, más satisfecho quedará su cliente (la universidad) y posiblemente le dé más contratos. ¡Esto es la jungla y la habitan caníbales!

     Por favor, por favor, por favor... Leed el post de Pelocha que, por trabajar convalidando títulos y vivirlo desde dentro, lo explica muy bien y muuuy claro, así que sabe mucho mejor que yo de lo que habla. Leedlo. Este tema necesita toda la difusión que pueda dársele. Hay muchísima gente joven que, creyendo que invierte en su futuro, está tirando la pasta por el retrete y a nadie parece importarle. Ni al gobierno, ni al Ministerio de Educación ni mucho menos a las propias universidades. 

    ¿Alguien más cree que en este país estamos entusiasmados inflando otra "burbuja", pero en este caso la de los másters? ¿Si sobramos universitarios no sobrarán aún más tantos titulillos? Vale que una persona tenga claro que quiere dedicarse a alguna rama muy específica de su profesión y quiera seguir formándose y especializándose en ese campo, o que alguien, teniendo ya trabajo, vea que con un máster en concreto va a conseguir escalar dentro de su empresa, que le valora y apuesta por él/ella... En esos casos lo entiendo. Lo que ya me preocupa más es lo de estudiar hasta los treinta o treinta y pico enlazando máster con máster y carrera con carrera porque, con esa edad y sin haber trabajado nunca ¿quién te va a contratar y para qué? Tienes muchos conocimientos teóricos, pero la mayoría el empresario NO los necesita. Y como tú CADA VEZ HAY MÁS. Te falta experiencia y conocimientos prácticos, tendría que formarte. ¿Por qué contratarte a ti y no a un chavalillo de veintipocos con un contrato en prácticas, que además tendría todo tipo de beneficios fiscales?

     No sé... pienso que hoy en día un máster ya no te diferencia. Y uno de pacotilla ya no digamos. Por favor, informaos.

Nota al margen: ¿Cuánta gente está amasando pasta a costa de la desesperación y frustración causadas por la crisis? A más de uno y de dos la situación le está viniendo de perlas (universidades, academias, centros de formación...) y saldrán de ésta habiendo hecho su agosto. Y es que, como dice el refrán: "Río revuelto, ganancia de pescadores"

martes, 9 de septiembre de 2014

La Charla

        Después de una continua agonía desde el principio, hoy tuvimos al fin la no por esperada menos temida Charla. Que, como siempre, se resume en: El negocio no da beneficios y cerramos el chiringuito. Sintiéndolo mucho, no podemos seguir teniéndote. Todo eso condimentado con las consabidas dosis de todoestáfatal. Que está todo fatal ya lo sé yo también. Eso es lo que acojona y MUCHO, no el hecho de ir al paro en sí, sino el no tener donde caerse muerto luego. Así que nada, si no me llaman de una oferta que quedaron de decirme algo a finales de este mes, se aproxima otro período indeterminado de búsqueda, cabreo y sobre todo, frustración. Aunque en realidad, viendo el rumbo del negocio, un poco de esto siempre he tenido. 

     Se está produciendo una auténtica revolución que está cambiando y, de hecho, ya ha cambiado el sector de arriba a abajo. La estrategia es bajar los márgenes al límite de lo rentable para quitarse de encima a los competidores más nuevos y a los pequeños y medianos, a veces perdiendo dinero. Es un ejercicio de resistencia: el que pueda resistir pérdidas durante más tiempo es quien sobrevivirá. Las condiciones para los que lo consigan serán óptimas: al no tener competencia podrán cobrar lo que les venga en gana, recuperando con creces lo perdido en la anterior etapa. Las grandes comerciales le están dando al ganadero el caramelo de la distribución a domicilio, lo que el ganadero no se imagina es lo que le va a venir detrás. Luego ya no va a tener la opción de Como éste es muy caro, voy a comprar a otro lado. Ah... no... es que ya no hay otro lado! Hay lo que hay y o lo tomas o lo dejas.

   Las grandes distribuidoras de siempre y algunos laboratorios están empezando también a distribuir directamente a algunas de las mayores cooperativas y S.A.T.  De momento de forma tímida pero, una vez han asomado el hocico, supongo que no faltará demasiado para que el eslabón que son las comerciales se salte y desaparezca. ¡Es la guerra! 
   
   Desde luego... hay que ver el ojo que tengo: ¡subí a bordo cuando el barco se estaba hundiendo! En fin...

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Memorias de veranos pasados.

     Hace algún tiempo que alguien del pueblo, presa de un ataque de nostalgia,  se hizo un perfil en Facebook con el nombre de mi aldea y, muy a lo Yo fui a EGB, va subiendo fotos de hace veintipico o treinta años. Cada vez, tanto por las que él/ella sube, como por todas las que le mandan, hay más y más fotos. De pandillas de niños ahora adultos, de trabajos de campo que ya no se hacen, de casas y caminos que han cambiado o desaparecido, de abuelos y abuelas que ya no están... Es verlas y sentirme de nuevo transportada a mi infancia. Es bueno recopilar aunque sea en un perfil de Facebook todos esos recuerdos y material, poder recordar mediante fotos cómo éramos y volver a ver las caras casi olvidadas de los se han ido para siempre.

     La foto del perfil muestra a una pandilla de niños formando una torre humana en el río. Es verla e inmediatamente sentirme transportada a aquellos veranos de río, bicis y moras. Veranos que ya no volverán, pero fue una suerte al menos haberlos catado.

Recordar cómo nos juntábamos allí cerca de cuarenta niños, entre locales y veraneantes. 

Cómo íbamos y volvíamos todos juntos, adolescentes y renacuajos, por un camino de tierra y piedras bordeado de altos matorrales. Que el último tramo era invadido por la maleza desde el final del verano hasta el comienzo del siguiente.

Que no llevábamos mochila; tan solo la toalla al hombro y las cangrejeras en la mano. ¡Ni bocadillo ni leches! Se merendaba al llegar a casa.

Que íbamos los pequeños "a cargo" de los más mayores, aunque éstos se la pasasen tonteando entre sí, presa de las hormonas propias de la edad. 

Niños que sabían nadar y otros que no sabíamos. Pocos o ningún adulto supervisando y nadie se volvía loco pensando que nos íbamos a ahogar.

Que en la parte central, ni siquiera los más mayores hacían pie.

Que las piedras del fondo hacían daño y eran muy pero que muy resbaladizas.

La sensación de los pequeños alevines tocándote las piernas.

Que cada día a la misma hora, una serpiente cruzaba nadando de una orilla a la otra.

Que rara era la tarde que no te picase algún tábano y la roncha grande que se te quedaba. Se mataban a manotazos.

Las nubes de mosquitos a última hora.

Que preferíamos el río a la playa.

Que, después de pasarse media tarde haciendo equilibrios delante de una pelota, al llegar a casa, mi hermano se arrancó a andar.




Recuerdo mi primer y único flotador, que apenas me dio tiempo a estrenar; el primer día que lo llevé, otra niña mayor me lo pidió prestado y se le escapó río abajo. Le pedí que lo recuperara, pero se ve que, al no ser más que una mocosa, no tenía demasiada autoridad.

Otra vez se me escapó un zapato al bajar a la orilla a lavarle un poco el barro. El superviviente me lo llevé a casa, de todas formas. Dos días más tarde encontré el primero, que se había quedado preso en unas ramas varios metros más allá. Cuando llego a casa y le muestro a mi abuela el Zapato Pródigo, ésta palidece: ¡¡acababa de quemar el Zapato Responsable a quien nunca se le había ocurrido escaparse río abajo!!


     Luego fuimos creciendo y los tiempos cambiando, hasta llegar a este punto en que los pocos niños que en verano hay, están mucho más "atados" o se les ha arrastrado a las dinámicas de los padres de ir cada uno a lo suyo y no interactuar o hacer cosas en común. Los progenitores prefieren tenerles siempre vigilados aunque eso implique aislamiento. También pienso a menudo que antes los adultos confiaban mucho más en el Sentido Común de los enanos; lo de dejarnos ir al río solos sin saber nadar era un claro ejemplo. Asumían que si no sabíamos nadar ya nos preocuparíamos nosotros mismos de no ir donde no hiciésemos pie o donde la corriente fuese más fuerte. Caía de cajón.

    ¿Me lo parece a mí o ahora a los niños se los trata de como si fuesen tontos de remate? ¿No hay bastante sobreprotección? ¿Esa preocupación excesiva no los vuelve precisamente menos responsables e independientes, más inseguros? ¿Se los trata como si fuesen tontos o se vuelven medio tontos por cómo se los trata?

    Vamos, lo que viene siendo el viejo dilema de ¿qué fue primero, el huevo o la gallina?