jueves, 14 de agosto de 2014

Necesidad te ayudará.

      Éste era un abuelo que tenía un nieto, que sin ser ya niño tampoco era mayor todavía. Un día, mientras fumaba en su pipa, el viejo pensó que ya era hora de que el muchacho fuese madurando y curtiendo, tendría que empezar a encomendarle tareas de más responsabilidad. Así que al día siguiente al atardecer le carga la burra con varios sacos de maíz y, por primera vez, lo manda solo al molino.




- Pero abuelo, ¡no voy a tener fuerza suficiente para descargarlos! - Contesta el chiquillo, asustado.

- Tú solo tienes que llevar la burra. Una vez allí, el molinero los descargará.- Le tranquiliza el abuelo.

- ¿Y si se me caen por el camino? ¿Y si la burra se asusta y los tira?

- Van bien atados; eso no pasará. Y si pasase, no te preocupes, ¡Necesidad te ayudará!

- ¿¿Necesidad??- Pregunta el nieto, extrañado.

- En efecto. Necesidad siempre ayuda.

    Monta al chiquillo en el animal, vuelve a asegurar la carga y le dice que no se entretenga por el camino; ¡pronto será de noche! Allá que se va el pobre muchacho, sin apurar mucho al animal y guiándolo bien para que no pise donde se pueda tropezar y caerse, rezando para llegar al molino cuanto antes y sin percances. Pero... cuando estaba a mitad de camino, ¡la burra pisa mal y se cae!, haciendo que un par de los sacos más pesados se suelten.

- ¿¿¿Y ahora qué voy a hacer???- se pregunta el chiquillo, presa del pánico. - Estoy demasiado lejos de la aldea para volver y pedir ayuda. Y tampoco puedo ir al molino y dejar todo este maíz aquí; ¡cualquiera puede pasar y cogerlo! No puedo permitirme que me lo roben.

   "Necesidad te ayudará, Necesidad ayuda siempre",había dicho el abuelo. Con ese recuerdo empezó a tranquilizarse. El abuelo nunca mentía. Así que Necesidad, sin duda, vendría y le ayudaría a cargar otra vez los sacos. Solo tenía que esperar. Y eso hizo; se sacó un trozo de pan y algo de queso duro del bolsillo y se puso a comer mientras tanto. Esperó y esperó. Terminó el pan y el queso y siguió esperando. Pero era ya casi de noche y Necesidad no venía...

- Como Necesidad no venga rápido, el molinero se va a ir a la cama.

  Pero Necesidad no se dejaba ver... Y la oscuridad y la preocupación del chiquillo crecían: había lobos en el bosque, o eso decían los viejos; que se llevaban perros, ovejas y cabras. ¿Sería verdad? ¿Podrían llevarse una burra? ¿Y un niño? 

   Entre tales pensamientos y con los ojos llenos de lágrimas, se dio cuenta de que , fuese como fuese, tendría que volver a cargar él mismo los sacos: Necesidad no vendría.

   Al día siguiente al alba, el abuelo, muy orgulloso, lo ve entrando a la aldea con sus sacos de harina perfectamente atados y colocados y se apresura a recibirlo y ayudarlo...

- ¡¡Era mentira!! ¡Era todo mentira!- Rompe de nuevo el pobre muchacho a llorar.

- ¿Qué ha pasado?- Pregunta el abuelo, alarmado.

- Se me cayeron los sacos, ¡pero Necesidad nunca vino! ¡Nunca! ¡¡Me mentiste!!

- ¿Y quién te los cargó?

- ¡Nadie! Tuve que pelear y pelear para subirlos y calmar a la burra.

- ¿Ves, hijo mío? ¡Ésa era Necesidad! Siempre estuvo contigo.




   Cambiad "burra" por coche y "sacos" por rueda... Ahora "muchacho" por Arabella... Sí: ¡ésta era mi historia! 

    Todas las otras veces que  había pinchado encontré algún alma caritativa que me echase una mano, pero ésta estaba sola y, por primera vez, tuve que recurrir a Necesidad. Ésa que SIEMPRE ayuda.  ;)  

2 comentarios:

  1. Tamen se pode transformar a Necesidad en unha chica solitaria e desvalida.....

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    1. Incluso a vez que nin sequera daba desatornillado a roda de reposto (MOI triste, ¡xa o sei!), foi Necesidade a que me deu a idea de facerme a Pobre Rapaciña Desvalida. Así que incluso ese día axudou! ;)

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