miércoles, 25 de junio de 2014

ENTERA-2

     ¡Ay de mí! Mis musas me han abandonado. Con este curro taaaan tranquilo (demasiado) ya no las visito ni me visitan. Ya no me las encuentro en su hábitat natural, donde dichos seres desarrollan sus superpoderes
  • tocarme sobremanera la moral.
  • reducir a cenizas mi capacidad de sorprenderme ante sus ocurrencias.
al máximo de su potencial.

     No todo está perdido, sin embargo, ya que una de ellas (un perfecto ejemplar de Enteradus intelligentissimus) me sigue inspirando desde la distancia. Me lo encontré hace poco en una revista chuper-pofechioná de ganadería exponiendo sus teorías sobre el origen del universo y otros temas de interés. Y recordé con cariño cómo se creía la repera limonera por ahorrar en un mes más de lo que tú, despojo humano, ganabas en todo un año. Cómo nos recordaba que era un SuperFarmer desde mucho antes de que entráramos a la universidad y que ya entonces tenía el culo pelado de inventarse técnicas para no darle un duro al veterinario.

        Recordando, recordando... también recordé cómo un día le dejó dentro a una vaca un trozo de tubería de cobre de veinte centímetros.

¿¡¿Cómorrrrrrr?!?

        Intentando ahorrarse veinte aurelios. Resulta que con determinados tipos de mastitis las vacas "se intoxican"; las bacterias producen toxinas que pasan a sangre causando una toxemia. ¿Solución?
  1. Vaciar muy bien la ubre.
  2. Antibiótico para mantener a raya el germen.
  3. Antiinflamatorio para controlar la inflamación.
  4. Calcio para que se agarre a las toxinas y que éstas no se unan a otras cosas.
  5. Poner al riñón a funcionar a toda leche para eliminar dichas toxinas. ¿Cómo? Haciendo que la vaca orine. ¿Cómo? Poniendo el bicho a beber.

  • Bien con suero hipertónico (si está muy jodida no funciona)
  • Bien sondándola y metiéndole litros de agua directamente.

      SuperFarmer, viendo el resultado "milagroso" de meterle cuarenta litros de agua y lo sencillo que parecía, pensó:

- ¡Síandaaaa, quelevoyadarveinteeurosalmataoeste! Pormeterleaguaquemesalegratisademás.

    Le faltó tiempo para hacerse una "sonda" artesanal con un trozo de manguera y un cacho de tubería de cobre en la punta. Como el perfecto ejemplar de Enteradus intelligentissimus que es, a la siguiente la trató él, faltaría más. Y todo fue como la seda... Hasta el momento de retirar el artilugio. La manguera salió. Sola. El cacho de tubería se quedó abajo.

     ¡Hala! Ahora sí que ya se puede llamar al veterinario para que venga a abrir la vaca y sacárselo. ¡Qué contento se puso mi jefe con esos ciento ochenta euros que no se esperaba!

       Pudo haber sido peor... Hubo alguno que en vez de meter la sonda por esófago la metió por tráquea. Un método DEFINITIVO e INFALIBLE para que la toxemia deje de ser un problema, la muerte por ahogamiento. Y BARATO, además.

       Ainnnnns... ¡Si al final los echo de menos! :-)

lunes, 9 de junio de 2014

¡Quiero hacer el Camino!

       Teniendo tiempo, dinero y buena forma física (de lo que no tengo nada), el Camino de Santiago es algo que me encantaría hacer: desde Roncesvalles hasta Finisterre o Muxía, ya que tienes que pasar por sitios impresionantes y ver monumentos de los que te dejan sin habla. Por no mencionar la gente que te encuentras. ¿A qué viene esto? A que ayer volví a Pontemaceira, en el Camino de Santiago a Finisterre y, como de costumbre, estaba lleno de domingueros, peregrinos, algunos pescadores y aficcionados a la fotografía buscando los mejores enfoques. Me encanta el sitio, pero sobre todo me gusta observar las reacciones de otros al verlo por primera vez. Cómo se quedan callados mirando a su alrededor, admirando el paisaje, las construcciones, paseando por la calle empedrada, relajándose... Porque es un sitio que, entre el entorno de película y el murmullo del río, resulta muy, muy relajante :)



Lo de "entorno de película" no es una forma de hablar; aquí se rodó en el verano de 2006 "El menor de los males", con Carmen Maura.


      El sitio era ya bonito por méritos propios, pero al pasar por aquí el Camino, recibió grandes subvenciones para restaurar el pueblo de arriba abajo. Las casas, desde las más grandes y señoriales a las más pequeñas, están perfectamente arregladas, siguiendo el mismo estilo tradicional de la zona: piedra de cantería, teja del país, puertas y ventanas de madera... aunque hay algunas que las tienen de PVC imitando el color original. Absolutamente nada desentona del conjunto general.



     Se nota que ya antes era un sitio de ricos; sólo hay que fijarse en que la mayoría de las casas son grandes incluso para nuestros días, muchas con su escudo de armas tallado en la fachada, con grandes palomares... También ahora sigue siendo  un sitio para la gente de pasta, que normalmente tienen muy buenos trabajos en Santiago (médicos, notarios, farmacéuticos...) o los herederos de los ricos de antaño. Comprar una casa aquí sale por un riñón. ¡Una casa que necesita una restauración integral y dinero a mansalva para hacerla habitable! Tan solo por la ubicación.

     La cantidad de pazos que hay en unos cuatro o cinco kilómetros a la redonda es apabullante. Pazos impresionantes y aún habitados. No me quiero ni imaginar el poder caciquil que se concentraba en la zona hasta mediados del siglo pasado. ¡Pobres campesinos!


       El agua se ve enlodada porque la noche anterior se la había pasado lloviendo a mares, pero en verano está lleno de gente tomando el sol y bañándose. Tuve la suerte de trabajar al lado y no sé la de veces que quedé con una compañera de ir al mediodía a comer y bañarnos... "Vamos a ir, vamos a ir..." Cuando podríamos haber ido, nunca fuimos y ahora ya ninguna de las dos estamos por allí. Psssss. ¡Una pena!

     El pueblo está bonito siempre, pero en otoño lo está especialmente, porque abundan las "hiedras tricolores", que al empezar el otoño tienen simultáneamente hojas amarillo fosforito, naranja intenso  y rojo oscuro. El resultado es de postal. Además está lleno a reventar de castaños; grandes, viejos y productivos, que dejan caer su fruto directamente al camino, donde cualquiera puede recogerlo. Así que el que venga que traiga bolsas y batería suficiente en la cámara.

        Lo que vi ayer, que no había antes y no me gustó mucho, entrando al pueblo, fueron cantidad de anuncios dirigidos a los peregrinos: albergue tal, posada cual, duerme en..., arreglamos tu bicicleta en... No uno, ni dos, ni tres, sino un bombardeo constante de publicidad. Descaradamente comercial. Le quita encanto.

lunes, 2 de junio de 2014

Cosas (y sitios) que me encuentro

      ... visitando clientes. Hoy os traigo dos fotos igualitas, igualitas que las postales gallegas de los sesenta y setenta.

Postal franquista I

Postal franquista II

        Bueno, para ser franquista, me acabo de dar cuenta de que a la segunda le sobran los aerogeneradores y las obras de la inacabada autopista del Atlántico.