martes, 20 de mayo de 2014

Y si los demás se tiran al río... (editado)

   ... está de moda tirarse inmediatamente después. Bueno, no inmediatamente... Antes de cuarenta y ocho horas, para ser exactos. 

        La última cadena absurda que se ha puesto a funcionar empezó porque a alguno que se aburría mucho se le ocurrió tirarse al río y grabarlo en vídeo a la vez que retaba a otros tres más a imitarle en menos de cuarenta y ocho horas o si no a pagarle una cena en un restaurante del pueblo. A su vez, esos tres imitadores debían nominar a otras tres personas cada uno a que se tiraran también, lo grabaran y siguieran la cadena. Los chavales (y no tan chavales; está participando cada vez más gente de cuarenta y muchos) se pasan los vídeos vía whatsapp, aunque ya han colgado alguno en facebook y youtube. Con los nuevos medios de comunicación tanto la información como la estupidez se propagan a la velocidad del rayo. Es la pandemia de nuestros días la tontería.

        El sol a veces brilla pero desde luego aún no calienta. A estas alturas del año el agua está helada, ni de lejos como para bañarse y de hecho no van con esa idea; no dicen que vayan a bañarse (y disfrutar del baño, se entiende), sino a TIRARSE, aceptar el reto y grabarse a la vez que nominan a tres incautos más.

       Atrás ha quedado aquello de "Y si los demás se tiran al río, ¿tú también te tiras?" de tu madre para preguntarte si eras así de tonta. Me intriga saber qué les preguntarán los padres a los chavalillos de ahora. ¿...? 

domingo, 18 de mayo de 2014

A única maneira de defender unha lingua é falándoa.

     Cando miña nai era pequena andaban polas feiras "vendedores de almanaques, sucesos e historias". A que vos poño a continuación é unha desas. Coma tódalas da época, é un pouco salvaxe, xustamente por iso a miña nai lle chistou tanto que a aprendeu de memoria.

      Onte, dezasete de maio, foi o Día das Letras Galegas. Importante e necesario nesta situación extraña en que por incrible que pareza, aínda hai galegos que se avergonzan da lingua do seu pobo, e con ela, de sí mesmos. Cada ano, o día das Letras Galegas adícase a un escritor galego importante e comprometido ca conservación do noso idioma e cultura.  Sen embargo, é unha mágoa que as obras anónimas que se manteñen gracias á tradición oral, pouco a pouco se perdan a medida que os vellos van morrendo. Así que hoxe, xente que me ledes e non falades galego, permitídeme que faga unha paréntese e recupere unha peza desas que, se ninguén o remedia, corren o perigo de esquecerse. Non é que sexa especialmente boa, pero é NOSA, razón de máis pra rescatala.

A CACHETES E PORRAZOS ENTROU O AMOR NO REGAZO

¿Por que me miras, rapaza,
con eses ollos tan feos?
Porque, miña rapaciña,
ningún mal che teño feito.

¡Mírote como mereces,
cara de can sen vergonza!
Que a todos andas dicindo
que me has deixar por outra.

Nunca de ti mal falei,
miña rapaza bonita.
Só dixen que ti eras
un pouquiño presumida.

Ti dixeches moitas cousas
que non deberas dicir.
Ata dixeches que eu
toliña estaba por ti.

Todo iso foi mentira.
Non fagas caso, rapaza.
Sigamos á nosa vida,
non me poñas mala cara.

Xa que son tan presumida,
non volvas falar comigo.
Busca outra que te queira,
que eu non te quero, meu fillo.

Por dicir que es boa moza
non debes presumir tanto,
que tamén as boas mozas
quedan pra vestir santos.

Pois se quedo sen casar,
por iso non teño pena.
Pra me casar cun burro
máis vale quedar solteira.

Se me tratas de burro
estás ti moi enganada,
 por moi lista que seas
non me has poñer albarda.

Pra ser un burro de veras
fáltache ter catro patas,
de orellas andas ben
que pasan de cinco cuartas.

Pois ti tés un nariz
que se moito non me engano,
mesmo parece que son
ateiroas dun arado.

Cala ti, cabeza tola,
non me veñas insultando.
Vólvete por onde viñeches,
vai da-la lata a outro lado.

Non te enfades, Maruxiña
e non presumas de guapa,
que es máis fea cá noite,
ollos de gata pelada.

Non fales ti, porco teixo,
xorobado can do demo.
Non tés xunta no corpo
que valla un pemento.

Pois ti tamén, miña nena...
podes mirarte ó espello.
Só tés dentes e boca
e un bigote de coello.

Se me sigues insultando
vouche romper as costelas.
Vaite de aquí, galopín.
¡Non teño gana de festas!

Nin tés cu nin tés barriga,
só tés malas ideas,
pero eu non che teño medo.
¡Vólvete a min cando queiras!

Nin curta nin perezosa,
a rapaza en seguida
botoulle as mans ó pescozo
e bailaron a Raspita.

O mozo, sen darse conta,
caeu de patas pra arriba
e debaixo da rapaza
parecía unha formiga.

Deullas no cu e na cara,
ata o nariz lle rompeu.
Deixouno a pan pedir,
nunca tal cousa se veu.

O mociño como puido,
foina metendo debaixo.
Rachoulle a roupa toda,
as medias e o refaixo.

Foi un día pola tarde
no medio da carballeira,
tivo que ir separalos
a xente que ía prá feira.

Desta grandiosa pelea

os dous saíron marcados;
o mozo polo nariz
e ela rompeu un brazo.

Despois de facer as curas
os dous quedaron contentos,
perdoaron un ó outro
e trataron o casamento.

Os amores pra quererse
deben ser moi reñidos
e nós que nos pelexamos
serémo-los máis queridos.

Todos din que é certo,
máis eu digo o contrario;
cando de solteiros trona,
¿que tal fará de casados?

Pois se eu caso contigo
non teñas medo, rapaza.
Eu sempre te quererei 
como se quere a unha santa.

Fai o que queiras, meu fillo.
Xa sabes que xenio teño;
cando non andes dereito
bótate pró cemiterio.


Tan pronto como casaron
puxéronse ó seu traballo
e tan ben deron no xenio
que nunca máis se enfadaron.

sábado, 10 de mayo de 2014

Automedicación a la brava.

         He vuelto a pillar tiña. Sí, exacto: como los gatos abandonados que dan tanta pena como asco. He curado a las vacas y me he contagiado yo. Eso que siempre uso guantes cuando las medico. Total, que llevo ya tres semanas y la cosa no termina de pasar. Cuando le enseñé al médico hace ya tiempo la roncha del brazo, me puso cara de póker y me dijo que "fuese lo que fuese", (palabras textuales) ya se estaba curando. ¡No tenía ni pajolera idea de lo que era! 

- Es tiña. -Le aclaro. - Y no se está curando sino expandiendo, me han salido dos descamaciones más.
- ¿Y tú cómo sabes que es tiña? - Pregunta molesto.
- Porque ya la tuve más veces, además he estado tratando a varias vacas y me he contagiado.
- No pasa nada. Ya se irá pasando...
- O_o 

Are you kidding me??? ¿Y cómo se va a "ir pasando" exactamente? ¿Con un sana-sana-culitoderrana?

- Tendré que ponerle algún antimicótico, ¿no?
- Podrías. Cierra la puerta al salir.

Ni puto caso me hizo. La culpa es mía por gilipollas. Arabella, si sabes lo que funciona, ¿por qué coj**es preguntas? Lo que le sirvió a los bichos me sirve a mí, me dije, así que estoy automedicándome con un producto de veterinaria del que tengo más que comprobada su eficacia. Lo que pasa es que como esperé a oír la opinión del médico de cabecera (que resultó no tener opinión), tardé en tratarme y ahora va lento... Pero va yendo. Mientras, espero la cita con el dermatólogo.


      No ha sido la única mierda... Hasta en tres ocasiones me encontré con alguna garrapata agarrada (puto assssssssssssco) Dos de las veces, después de vacunar perros y otra después de inspeccionar canales de ciervos. Joddddddderrrrrrrrrr. La quitas con una pinza de depilar y te das una grima y asco infinitos a ti misma. Llamas a gritos a tu madre/novio a la ducha para que te inspeccione bien en busca de más. Una vez descartada la posibilidad de que haya más polizones a bordo, empiezas a rallarte con que igual te ha transmitido babesia y si deberías meterte un chute de atropina y otro de Imizol cagando leches... Hipocondríaca que se vuelve una. Me frenó el recuerdo de que el Imizol duele y escuece a Dios. Vale, esperemos acontecimientos y tranquilicémonos, si siento náuseas habrá que tomar medidas e ir al médico. 

      De todas formas lo más heavy que me he metido fue un chute de... ¡Super-Glue!

    Sé lo que estáis pensando... "Esta tía está para encerrar" Casi. En mi defensa diré que lo del Super-Glue fue accidental. Lo usamos para fijar vías cuando ponemos suero en vena. Una gotita te ahorra un punto de sutura y tiempo, dejas el gotero colgando y el propio ganadero lo puede retirar cuando el suero se acaba. ¡Perfecto! Solo tiene la pega de que el pegamento se seca en la punta cuando el tubito está por la mitad. Así que un día, con uno de esos tubos a medias con la punta taponada, estresada, con prisas y con el jefe llamando a cada rato para preguntarme por dónde ando y darme más y más avisos, se me ocurre la feliz idea de destaponarlo con una aguja intravenosa de vaca/caballo... Y destaponar, lo destaponé. Lo destaponé de P.M. ¡Mierda, me he pinchado! Sacudo la mano y el bote de pegamento que no se cae... ¿...? ¡¡¡¡¡¡¡Joderjoderjoderjodermierdamierdamierdamiiiieeeeeerdaenpasta!!!!!!!!!!  Allí estaba yo con un tubo de superglue unido al dedo mediante una aguja (usada) de siete centímetros que había atravesado el tubo de pegamento y mi dedo DE LADO A LADO. Entraba por un lado y salía por el otro. Casi la palmo allí mismo. No del dolor sino de la impresión. 

       Si es que, como dijo un amigo mío; a mí  me das un clip y es probable que me acabe sacando un ojo.

martes, 6 de mayo de 2014

Último regalo post-purgatorio.

       Exactamente tres años después de dejar aquel primer trabajo del que una de las pocas cosas que me gustaban eran los clientes, recibí el último regalo de unos de ellos (los de V). Los mismos que me regalaban ramos de flores cada vez que iba a su cuadra, ya que tenían varios invernaderos donde cultivaban flores para las floristerías de los alrededores. El suegro era además apicultor profesional: en la diversificación está la clave. 

       Así que cuando el otro día mi padre dijo que iba a ir a una aldea cercana a buscar un enjambre que había encargado porque que el señor se jubilaba, automáticamente pensé en ellos. 

- ¿A casa de quién vas?
- Se llama Fulanito. 
- ¡Eran clientes míos! Los de las flores. ¡Dale recuerdos! 

 Mi padre así lo hace. Se ponen a hablar, le preguntan por mí y tal y una vez envuelven bien la colmena y la meten en el coche, cuando quiere pagar le dicen que no, que no y que no. 

- ¿Pero cómo que no? Si ya de dije que te COMPRABA un enjambre si me lo vendías. 
- Vete anda, que no es nada. 
- ¿¿Cómo no va a ser nada?? Yo no vine a pedir sino a comprar. ¡Que yo sé lo que vale mantener una colmena sana y funcionando! 
- No te cobro nada... porque el regalo no es para ti sino para tu hija. Dile que es de parte de sus amigos los de V.

Mi padre vino que no daba crédito... Y no era para menos. ¡A 80 euros los estaba vendiendo de normal! Definitivamente, a unos cuantos ganaderos les dio pena que me fuera y, a decir verdad, este tipo de cosas no pasan en un trabajo "normal".