sábado, 22 de febrero de 2014

Socializando

        ¡Quién me iba a decir a mí que iba a estar "pandilleando" con extranjeros en este mini-pueblo-quasi-aldea! Pero es lo que está pasando, ¡y me encanta! El poder tratar con gente que tenga algo distinto que contar, otro punto de vista sobre las cosas, que tenga otros intereses aparte de vacasvacasvacastractoresvacasvacascuadras, que se interese por lo que pasa más allá de su entorno más inmediato. 

       Hoy mismo he comido con dos veterinarias españolas , un italiano que diseña juguetes y un checo de ochenta años que es el típico tío bohemio que se pasó la vida de un lado para otro, navegando en su barquito y trabajando en lo que podía, hasta que un día no se vio con fuerzas para seguir y se asentó aquí. Me resulta curiosa la cantidad de gente de otros sitios que está por aquí trabajando, en esta zona que, la verdad sea dicha, no parece tener mucho que ofrecer... Se ve que me equivoco. Lo que me han comentado un cliente que se vino de Vigo y su mujer de Barcelona, es que aquí un sueldo menor, al final es inmensamente mayor porque todo es también muchísimo más barato y cunde el dinero mucho más. Tiene bastante sentido (siempre y cuando tengas trabajo, porque para buscarlo aquí... está todo muy muy parado).

        Por otra parte, el tipo de clientes de por aquí es mucho más variado que unos kilómetros más hacia el interior; hay no sólo ganaderos, sino gente que directa o indirectamente vive del mar y también cierta cantidad de gente que está de "paso", capeando aquí como pueden el temporal económico mientras no amaina y vuelvan a irse a otros sitios más grandes. Las zonas de costa, desde siempre han sido más pobres que las puramente ganaderas pero, como contrapartida, son también mucho más dinámicas. Me imagino que en verano esto se acentuará aún más (más clientes potenciales, jeje). Lo peor del verano va a ser estar tan cerca de la playa y no tener un horario que te permita disfrutarla. Ya veremos... Igual alguna escapada a la hora de la comida... Algo tendré que hacer, aunque sólo me dé tiempo a un chapuzón rápido, cambiarme y volver. ¡Me encanta la playa!

        Los comerciales de medicamentos, piensos y demás son también otra panda bastante heterogénea; gente de todos lados que se dedicó a distintas actividades en distintos sitios en el pasado. Un cubano, un venezolano hijo de padres gallegos, andaluces, catalanes... Los hay que en realidad son contables, ingenieros, veterinarios obviamente, una profesora de inglés, una psicóloga... (Para que luego digan que hay tanto paro porque la gente sólo quiere trabajar "de lo suyo". ¡Sin comentarios!) A menudo pienso que son los modernos "afiladores" o "ciegos" medievales, porque son los que te traen las noticias, cotilleos y chascarrillos varios. Funcionan asimismo como una especie de agencia de empleo, ya que son ellos los primeros que te pueden decir dónde se necesita un veterinario, al pasarse el día en la carretera visitando a los distintos equipos y hablando con todo el mundo. También te mantienen al día de los distintos productos que van saliendo y tus conocimientos no se quedan desfasados.

        Como veis, sigo teniendo gente interesante con quien hablar, incluso con quien practicar mi inglés y que no se me vuelva a acartonar: el señor checo que viene de vez en cuando y que no habla prácticamente nada de español o de gallego. Parece un personaje de lo más interesante y, desde luego, tiene batallitas para parar un tren, habiendo vivido y trabajado en varios países, así que igual le dedico alguna entrada. :)

lunes, 10 de febrero de 2014

¿Había tanta gente pidiendo?

           Me sorprende la cantidad de gente que ha pasado y se está pasando por el local a pedir. Unos piden algo de dinero, otros vienen a vender baratijas que no necesitas ni quieres (pulseras, agendas, trapos de cocina) y otros, claramente indocumentados, pidiendo limosna y trabajo "¿Tienes trabajo para mí?". La semana pasada vino un chavalillo de apariencia árabe con la misma cantinela. 

- No tengo trabajo que darte, pero lo que podemos hacer es poner un anuncio en el corcho diciendo que te ofreces para trabajar en cuadras y cuidar animales con tu número de teléfono debajo. A veces los ganaderos preguntan si sabemos de alguien que quiera trabajar en una explotación.

- Yo no tengo teléfono. - Dice gimoteando, como suelen hacer ellos y los gitanos. No hay nada que más me reviente que que intenten darme pena.

- Es lo único que puedo hacer, lo siento.

- ¿No tienes un teléfono viejo para mí?

- O_o  ¿¿¡¿...?!?? No tengo, lo siento.

- ¿Y un ordenador? ¿Tienes un ordenador viejo para mí?- Pregunta, mirando mi portátil. ¡Pero qué mal rollo me da este tío pirado! Por favor, que se vaya ya.

- No tengo nada. Que tengas suerte.- Y le cierro la puerta. Me estaba dando un poco de cague yuyu con tanta insistencia pidiendo. 

         Los de las baratijas no han llegado a intimidarme, pero encuentro esa forma de vender "ofensiva", por decirlo de alguna manera. Entran con las cosas y ya le dices a la entrada que no quieres nada. Y siguen hacia el mostrador... Y tú repitiéndoles que no compras nada, gracias. Y ellos, venga que son hechos por los minusválidos (minus-válido... ¿¿que vale menos?? Tanto eufemismo, para al final decir una estupidez mayor que la palabra que intentan evitar... Que me parta un rayo si entiendo algo. Un día les dedicaré una entrada. ¡Nos estamos agilipollando con tanta corrección política!) de no-sé-dónde, que son para recaudar fondos para los enfermos de no-sé-qué, que son en apoyo a...

- No puedo, gracias.
- ¿No nos vas a ayudar?
- No puedo, de verdad.
- Esta gente lo necesita. 
- Lo siento. Que tengas suerte.

         A ver, lo siento por toda esa gente que a lo mejor sí lo necesita, pero yo no soy el Banco de España. Y si pudiera/quisiera colaborar ya me hubiese hecho socia de la ONG que más me gustase. Si te estoy diciendo que no, eso exactamente lo que quiero decir: ¡NO! Me parece bien que pidas; de vez en cuando puede sonar la campana y que alguien te dé algo, pero si no te lo dan no lo "exijas", ni vengas con chantajes morales. Es que ahora que se ha extendido como una plaga la moda de aparentar, o del postureo, como dicen los modernos, parece que si no estás afiliado y no ayudas a alguna ONG eres lo peor. A menudo les doy algo a los que están con la lata a la puerta del súper, pasando frío, mojándose y CALLADOS. Me dan bastante pena, a saber lo que han pasado para terminar ahí. Ellos sólo ponen la lata, no te "obligan" ni te intentan chantajear para que les eches unas monedas. Si les das te lo agradecen, y si no, siguen a lo suyo. Los de las ONGs no..., ellos piden activamente y de forma bastante "agresiva", realmente creen que tienes la OBLIGACIÓN moral de comprarles algo. Algo que ni necesitas, ni te gusta, ni quieres para nada. Como si tuvieses que pagar el "impuesto". Pues no, mira, no me sobra el dinero y vuestra actitud me da bastante rabia. Dame, dame, dame... Pedir todo el mundo sabe. 

        Me pregunto si no habrá gente que pide/vende para sí tomando el nombre de alguna ONG. La crisis hará que alguno se aventure en cosas raras, imagino. Yo creo que antes no había esta cantidad de gente pidiendo "a domicilio". Tres en una semana en un pueblo casi-aldea... Me llama la atención.

jueves, 6 de febrero de 2014

Serendipity

         Es lo que se da cuando te encuentras a la persona menos pensada en el sitio más inesperado y piensas: "El mundo es un pañuelo". Eso es serendipity. Aparece en el diccionario como "casualidad" o "carambola" y creo que sólo se aplica a personas (corregidme si me equivoco). Personalmente creo que carambola se ajusta mucho mejor a su significado. Es, por así decir, una "casualidad muy casual"

       El caso más llamativo que me ha sucedido fue hace un año, justo al llegar a Inglaterra. Antes de empezar a currar nos tuvieron semana y media en un hotel recibiendo un curso teórico. Cuando entra la que sería mi compañera de habitación nos presentamos y tal y me dice que es extremeña. 

- ¡Me encanta Extremadura! ¿De qué parte eres?- Le pregunto.
- De Cáceres. ¿Te suena la Comarca de La Vera?
- ¡Vaya si me suena! Es la zona que más me gusta. La tengo bastante bien pateada.
- ¿En serio?
- Sí, fui de visita bastantes veces e hicimos muchas excursiones.
- ¿Estuviste en Losar?

Le muestro el fondo de pantalla que tengo en el portátil...


 Justo una foto a lo lejos entrando a su pueblo. Nos miramos sin poder contener la risa. 

- ¿Estuviste en ...?

 Me empezó a preguntar pueblos y más pueblos. ¡Había estado en todos!

- ¿Y cómo es que conoces tanto?
- Mi novio estuvo trabajando prácticamente al lado durante varios años y cuando iba a visitarle explorábamos bastante. Extremadura nos la conocemos bastante bien y La Vera en particular, más.
- ¿Dónde trabajaba?
- En Navalmoral, en una traída de agua muy grande que hicieron.
- ¡Vaya! Igual conoce a mi marido. También trabajó ahí. 

        Charlamos un rato de nuestras vidas, de lo que habíamos hecho hasta entonces y de lo que cada una esperaba de la nueva aventura inglesa y, antes de acostarnos, nos conectamos al Skype para hablar ella con su marido, que estaba por aquél entonces en Chile, y yo con mi novio, que se había quedado en España. 

- Oye, dirige tu pantalla hacia aquí y acerca el ordenador. Que se vean a ver si se conocen...- Le digo.

¡¡SE CONOCÍAN!! Habían sido compañeros. Y tanto uno como otro no salían de su asombro. jajajaj

- ¿Pero...?- Decia uno.
- ¿Pero...?- Decía el otro.
Pero..., ¿¿qué hacéis juntas??
- ¿Pero de qué conoces tú a la mujer de este chaval?

- Ya ves..., vamos a trabar para la misma empresa, hemos coincidido en el curso teórico.- Contesto.
- ¡¡Y somos compañeras de habitación!! jajaja

- Joer... 
- Joer...
- ¡Pues sí que es casualidad! 
- ¡Vaya carambola! No os conocisteis cuando los dos trabajábamos en Extremadura y os vais a conocer de chiripa a Inglaterra cuando ya los cuatro estamos cada uno en un lado.

      Uno desde Chile y el otro desde España, después de conocerse en Extremadura, donde ya ninguno de ellos vivía, mantuvieron  por videoconferencia una conversación totalmente inesperada a través de dos portátiles en un hotel de Leeds... 


      Y otro caso parecido, aunque menos llamativo me pasó ayer. Justo antes de cerrar, entra una chavalilla más o menos de mi edad y se presenta. 

- ¡Hola! Vengo a saludarte y a presentarme. Soy la veterinaria del consultorio que está en esta misma acera, un poco más arriba. ¡También acabo de abrir hace poco!

      Me cae bien desde el principio y empezamos a hablar de lo que habíamos hecho y de dónde habíamos trabajado. Ella era de otra provincia y había trabajado varios años fuera de España. Me sorprende que después de su aventura venga a parar a un pueblo tan remoto de la Costa da Morte. 

- ¿Es tu novio de aquí?- Pregunto
- No, no es español. Simplemente pillé un mapa y miré  a ver dónde aún no había clínicas veterinarias de pequeños animales. ¡Y aquí estoy! Y tú... Así que estuviste en Inglaterra... ¿Haciendo inspección? 
- Sí.
- Tengo una muy buena amiga trabajando allí de lo mismo.
- Pues no sé... ¿Cómo se llama?.- Pregunto, aunque realmente no creo que la conozca. ¡Anda que no hay veterinarios españoles haciendo inspección en mataderos ingleses...!
- Se llama R.
- R? R qué más?
- R.G.
- ¡No fastidies! ¡Somos amigas! Hemos trabajado algo juntas en la misma planta y todo! 

      Pues sí: R, la amiga de mi amiga. La conocí de casualidad al acoplarme a ellas en aquella primera visita de relax a Londres... y que resultó ser lectora del blog... ¡y que me reconoció!... Con la que me quedó muy buena relación porque nos caimos guay. Pues ahora, resulta que tengo de "vecina" a una de sus mejores amigas y nos conocemos de casualidad por carambolas que pasan, sin la intermediación de la amiga común. En una aldea de Coruña perdida de la mano de Dios. ¡Qué cosas! :)


Y a vosotros, ¿se os han dado casualidades similares?