miércoles, 22 de enero de 2014

Bicicletas

           La primera que tuve fue a los cinco o seis años, una BH verde que se podía doblar por el medio, subir el sillín y el manillar y que tenía guardabarros "cromados".  Primero le compraron una a mi primo cuando su padre vino de Suiza aquel año (una BH azul con asiento como de motocicleta y las ruedas con el dibujo muy marcado: imitación de las de cross). ¡Cómo me gustaba! Así que yo le contaba al mío por carta lo genial que era la bici de mi primo y cuando vino de vacaciones fuimos adrede al Continente (actual Carrefour) de Coruña a comprar una para mí.

          Con aquella bici tuve tropecientas caídas, pero también nos echamos unas cuantas carreras, sobre todo durante los veranos, cuando la aldea se llenaba de niños madrileños que veraneaban con los abuelos: la población infantil casi se duplicaba. A esa edad nos pasábamos las tardes o bien con las bicis para arriba y para abajo, o bien recogiendo moras para vendérselas al camión que venía a recogerlas. Nos hacía una ilusión inmensa ir con nuestro cubo pequeño, que ni siquiera llevábamos por la mitad (el resto iban ya en la barriga) y que el camionero, después de pesarlas, nos diera unas monedas. La hora de recogerse (evidentemente aún no entendíamos el reloj ni lo teníamos) era cuando se encendiesen las luces públicas recién puestas, de ésas que lo iluminaban todo con una extraña luz verdosa. Mamá/abuela, ¿puedo ir a dar una vuelta? Sí, pero cuando se enciendan las luces públicas, vuelve. Pillabas la bici y allá que te ibas.

           Más tarde, a los nueve o diez años tuve un accidente medio grave: salía de mi casa con mi bicicleta y justo me metí delante de otro chavalillo que venía a toda pastilla con la suya. Resultado: yo caída en la cuneta entre las ortigas y él en el suelo sangrando que daba miedo y con un corte bastante grande en la ceja. Mi madre, mientras me juraba que me pelaría viva cuando volviese, lo metió en el coche y lo llevó al médico a que le dieran varios puntos de sutura. Un par de centímetros más abajo y seguramente hubiese perdido el ojo... Pfffffff. Me sentí super culpable durante meses por lo que había hecho y, al mismo tiempo, también le tenía miedo al otro niño (cuatro años mayor que yo), miedo a que me pegase en el colegio en venganza, pero el pobre siempre fue muy bueno. Sólo el primer día después de las vaciones de verano me paró en el autobús del cole y me dijo señalándose la ceja: ¿Ves esto? Mira lo que me hiciste. La cicatriz no me impresionó, pero por enésima vez lo volví a recordar tirado en el suelo y sangrando tanto y me quise morir.

          La famosa BH también "enseñó" a montar a mi hermano, unos siete años más tarde de enseñarme a mí. Bastante menos cobarde que yo, al segundo día se lanzó sin ruedines. La aprovechó hasta que se le quedó pequeña, pequeña, pequeña. Luego vino una SHIMANO negra con manchas multicolores y más mala que... pffffffff. ¡Con decir que se le caían los pedales! Mala no: peor. Con todo, la BH la seguían usando mi hermano y otro vecino de su edad para quitarle y ponerle piezas y hacer el tonto (con dos bicis nuevas estuvieron una buena temporada usando la BH (que se les había quedado enana hacía años) ¡¡¡en llanta!!! Les hacía mogollón de gracia el raca-raca-raca del metal contra el cemento... Los dos en la misma: uno de pie delante pedaleando y otro detrás sentado en el sillín. En fin... Y ese verano, volvió mi primera bici a "enseñar" a montar a un primito segundo que venía de Canarias a veranear con su abuela. Sí: apredió a montar con una bici en llanta, ¡que ya tiene mérito! Su padre vino quince dias después a pasar sus vacaciones con la madre (la abuela del crío) y el hijo y, al ver lo que disfrutaba de la chatarra de mi BH junto con mi hermano y su amigo, le compró una nueva ya como debe ser.

         Os enseñaría una foto si aún la tuviera, pero hace años que mi hermano y su amigo la desguazaron a conciencia. :( Para compensar, os traigo algunas que saqué en Inglaterra, donde usan las bicis viejas a modo de adorno o de marco para anunciar cosas. Las había muy chulas y bien conservadas, casi siempre con flores en las cestas. 

Las ruedas eran de caucho macizo.

¿No queda bastante mejor exponer así la mercancía que en cajas?

Esta foto me encanta, no por la bici, sino por los recuerdos de ese día.
Bici tuneada para su nueva función.

            Había bicis-anuncio/florero por todas partes. Me llamaba bastante la atención esa nueva vida que les daban, en lugar de tirarlas o achatarrarlas las reutilizaban para otros menesteres. ¡Muy chulas! Pero también pensaba en mi vieja BH... Tuvo una vida comparativamente mucho más corta, pero murió "en activo", so to speak. Iba a decir "con las botas puestas", pero a la pobre la descalzaron. ;)

Nota al margen: ¿¿Por qué no podemos nosotros tener ese buen gusto para cuidar y conservar las cosas??

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