lunes, 23 de diciembre de 2013

Wild Game

       No..., no nos emocionemos tan rápido... Este post no va a ser de temática erótico-festiva, como vuestras calenturientas mentes están anticipando. Y es que "juego salvaje" (wild game) es como los ingleses llaman a la caza. Lo sé, lo sé...: lo otro suena far more interesting. ¡Qué le vamos a hacer! Pero hoy me apetece contaros cuán diferente es el tema allí, ya que estoy segura de que la mayoría os sorprenderéis, y tampoco habrá mucho quien lo cuente desde dentro y desde el punto de vista de un extranjero. 

        Hay cosas a las que no les prestas mucha atención si no hay nadie que te las comente; cuando estás en el ajo con los quehaceres diarios del trabajo no piensas demasiado en ellas y las ves como algo normal. Una de esas cosas fue todo lo que en Inglaterra significa la caza, los puestos de trabajo directos e indirectos que genera y todo el dinero que mueve. Lo ví y viví desde dentro, ya que, además de otras cosas, hacía inspección en plantas de procesado de carne de caza: he inspeccionado ciervos y venados de varias razas, conejos, liebres, faisanes, perdices, palomas, patos de distintos tipos y unas aves que ellos llaman "grouse" y que creo que en España no hay. Cuando me tocaba caza, cada día visitaba de tres a cinco plantas distintas, en las que inspeccionaba decenas y decenas de ciervos, miles de faisanes y perdices y las otras especies de pluma entraban a cientos.  En cada una, DIARIAMENTE. Más los animales (también a miles) que salían en pluma, para exportación, de los que no se inspeccionaba ningún porcentaje, ya que se hacía en destino. Estando trabajando no "era consciente" del volumen de animales y negocio. Consciente sí era, pero nunca me había parado a pensar en ello. Cuando vino mi novio de visita me lo llevé una tarde conmigo a las dos últimas plantas del día y de paso conocía la Inglaterra más rural. Se quedó patidifuso con la cantidad de animales que había, eso que eran plantas muy muy pequeñitas: negocios familiares. Que el sector estuviera totalmente profesionalizado, como el de la ganadería, la agricultura o la pesca... No daba crédito. :)

        Y es que allá los cazadores son profesionales que se dedican a eso toda la semana; es su TRABAJO. ¿Y qué se hace en época de veda? Eso es de finales de verano hasta mediados de octubre más o menos, en que no se puede cazar prácticamente nada más que palomas. Pues las plantas de procesado tiran de producto congelado para no dejar al mercado desabastecido, además suelen tener otras naves donde incuban huevos y crían polluelos de faisán, perdiz, pato... para luego soltarlos antes de que empiece la temporada de nuevo. También exportan huevos, sobre todo a Francia.

       La semana pasada fui a hacerle una visita a mi futuro jefe (muy aficcionado a la caza) y estuvimos charlando sobre lo que me parecía el país, la experiencia que supuso, lo que hacía y tal... y el tío no salía de su asombro: ¡Cazadores profesionales! ¡¡Que cazan toda la semana!! ¡A los que no les riñen sus mujeres por ir al monte a hacer el gandul en vez de ayudar en la cuadra! Casi me quedo sin trabajo: en un momento de locura pasajera se planteó dejarlo todo y emigrar a lo que en su cabeza debía de ver como un paraíso de ciervos y faisanes. ejejej. Con todo, se quedó un poco decepcionado cuando le dije que allí no hay jabalíes. ¡Seria demasiado perfecto!, dijo.

        En Inglaterra tampoco pasa como aquí, que el coto suelta a los bichos en el monte y que los ganaderos se los mantengan con sus cosechas, que demasiado a menudo les destrozan totalmente sin que, por supuesto, vean un triste céntimo para pagar por los daños ni por parte del coto ni, mucho menos, del gobierno. Así cualquiera come jabalí o corzo, ¿verdad? Si se los mantienen los demás... Los ingleses no conocen semejante despropósito, ya que allí es el propietario de la finca o del monte el que tiene animales en SU propiedad y les cobra duramente a los cazadores cada día que quieran ir a cazar. Son los llamados "game holders", que también viven de eso: de tener bichos en sus fincas para que la gente vaya a cazar. ¿Que quieres cazar? Perfecto. Siempre y cuando haya plazas y pases por caja a pagar a quien alimenta a los animales en su finca. Nada de eso de entrar donde sea, por donde sea y pisando lo que sea. Así en Inglaterra los cazadores tienen el reconocimiento social que tienen y aquí, sin embargo, se los ve como se los ve: vagos y maleantes. (No estoy haciendo amigos, lo sé. Pero como ganadera que soy, me tienen hasta las ----s)

       Lo de Galicia no tiene nombre... Los sinvergüenzas de los cazadores sueltan a los bichos en las propiedades de los demás, les destrozan las cosechas causando pérdidas de varios miles de euros: lo que el ganadero se ha gastado en sembrar y preparar la finca (semillas, gasoil, maquinaria, mano de obra...) más lo que se va a tener que gastar en comprar comida que ya no va a tener para su ganado. Dinero, tiempo y trabajo que no va a recuperar. El ganadero alimenta a la bichería y luego el cazador se la come... ¡Y ni se te ocurra matar un jabalí, así te quedes sin un triste grano de maíz o sin un saco de patatas!, porque si te pillan se te puede caer el pelo. La misma cantinela año tras año, sin que puedas hacer nada... Mientras tanto, lo único que hace el gobierno es preguntarse el porqué del despoblamiento del rural... Tienes las praderas o lo que sea que haya sembrado empezando a nacer, con el terreno empapado y ahí se mete el p**o cazador con el todoterreno hasta el fondo de la finca, pisándolo todo y rompiendo los cierres, como Pedro por su casa. Se la pela el daño que hace. ¡¡¡Lástima de una buena cadena de pinchos en la entrada!!! Como las de los controles policiales en carretera, así bien camuflada entre la hierba... ¡A tomar por c*** las ruedas! Eso te pasa por entrar a hacer el vándalo en una propiedad privada.


1 comentario:

  1. ¡¡¡Bien dicho!!! Estoy hasta los h****s de que al rural gallego le lluevan hos*ias por todos los costados, cuando debería ser poco menos que venerado. En pocos años lo habrán matado por completo, y con él habrá muerto buena parte de nuestra cultura.

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