domingo, 24 de noviembre de 2013

Winchester Christmas Market

           Fuimos el viernes después de salir de trabajar y estaba absolutamente PRECIOSO. Con sus casetitas de madera, con sus lucecitas, los adornos, los olores...

Éste desprendía un olor delicioso. Daban ganas de asaltarle la casetita a la señora y arramblar con todo.

         La ubicación no podría ser mejor: justo pegado a la catedral por la parte de atrás. Estaban preciosos tanto los puestos como la catedral en sí, con una iluminación muy tenue y muy suave:

Al ser viernes, no había demasiada gente y se podía pasear y curiosear con total tranquilidad.

El fondo no está mal, ¿verdad?

Casi todo lo que se vendía era artesanal.          

Ya fuese comida, ropa, bisutería....

... o adornos navideños.

Por supuesto, no faltaban los puestos de castañas asadas y nubes de gominola y garrapiñadas:


¡Hasta los puestos de castañas son bonitos!

       Con todo, FALTABA ALGO..., algo importante. ¡Música navideña! Y es que se hacía muy raro verlo todo tan bonito y que no sonasen ni unas campanillas, ni unos villancicos, ni una musiquilla... ¡Nada de nada! Silencio. A pesar de lo que véis en las fotos, NO transmitía espíritu navideño.

        De todas formas, mucho mejor el silencio que lo que tenían ayer en el de Oxford: ¡¡una música chunda-chunda infame!! Nada que ver un mercado con el otro. El de Oxford estaba en una de las calles principales; una calle anchísima que habían cortado al tráfico, sin ningún monumento importante al lado, con tanta gente que casi no se podía andar, con los puestos de lona de colores... Eran en una aplastante mayoría puestos de comida callejera: hamburguesas, salchichas, crepes y demás. Luego había algunos de mermeladas y chocolates caseros, alguno de ropa y para de contar. Parecía una feria normal de las que hay en cualquier época del año. No le llegaba al de Winchester ni a la suela del zapato. Eso sí: Oxford como ciudad es IM-PRE-SIO-NAN-TE. Tiene una arquitectura que te deja con la boca abierta; no en vano ha servido de escenario en infinidad de películas, me viene a la mente ahora, "La Brújula Dorada", por ejemplo. Ciudades como Winchester, así del mismo estilo, hay varias... Como Oxford no, así que si podéis ir, ¡ni lo dudéis! Hay mucho que ver y que hacer: tiene unos museos de primera y que son gratuitos. A los colleges también se puede entrar a algunos gratis o por poco dinero. Es un sitio muy agradable simplemente para callejear. No hay fotos porque no le hacen justicia a la realidad.

      La tarde del viernes resultó perfecta: había ambientillo pero sin el agobio de las aglomeraciones. Pudimos colarnos gratis en la catedral (porque estaban ensayando los del coro) y visitarla lentamente y con calma, leyendo todas las explicaciones y fijándonos en los detalles (como la tumba de Jane Austen). El coro es de cuento, MJ no había estado y le pareció espectacular, no sólo el coro sino todo en general. Antes de irnos nos tomamos un par de claras o shandy, que le dicen los ingleses, en uno de los múltiples pubs del año catapún y super acogedores, de ésos "typical british" que tienen aquí y que nos encantannnn. 



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