miércoles, 17 de julio de 2013

Zorrilla en casa

              Tengo una compañera de piso que es una teatrera y malmetedora de cuidado... Nunca me ha caído especialmente bien, porque es la típica tía que lo que le va es dar penita todo el santo día... Y a mí los penosos, lo único que me dan es rabia. Siempre habla muy bajito y sin fuerza, con una voz como si estuviese al borde de la muerte, en plan niñita desvalida e indefensa... Una tiparraca de alrededor de 90 kg y que se tira unos eructos de leñador de mucho cuidado. Con el novio le funciona de marabilla, porque está lloriqueando,cuando no es por una cosa es por otra, y ahí va él a ver qué tripa se le ha roto, a tranquilizarla y a hablarle en un todo de voz como si calmara a un bebé.

             Al tema; resulta que tenemos (tienen ella y el novio, que es el hijo de la dueña) un gato desde hace menos de una semana. Bien, pues llega otro de los compañeros de trabajar (el camionero), después de mí, y después llega ella...

- ¿Arabella, acabas de entrar?
- No, el último fue Paul, ¿por qué?

           ¡Ni me contestó! Se olvidó de repente de su carita de bebé moribundo y de su voz angelical y le empieza a chillar como la niña del Exhorcista.

- ¡¡¡No has cerrado la puta puerta y resulta que tenemos un puto gato!!!
- Tía, tranquilízate que justo acaba de llegar.- Le digo
- ¡Lo siento! - Dice él. - Sólo he ido a dejar la mochila
- No digas que lo sientes! Tenemos un puto gato; el lo siento no arregla nada!! No lo vuelvas a hacer; la fucking door has to be fucking closed!! NO-LO-VUELVAS-A-HACER!!

Todo esto berreando, a grito pelado. Super agresiva la niñita desvalida de noventa kilos, creí que le iba a dar de leches!! Joder, con el gremlin, ¡cómo se puso!

         Luego se gira hacia mí y me dice con su vocecilla de hada silvestre:
- I'm so sorry!
- It's all right...
- Fucking idiot! (para que la oyera el otro)

         Vale, unos minutos después llega el novio y le empieza a relatar otra vez a grito pelado todo lo que pasó, adornándolo con detalles de cosecha propia. El novio con cara de "Dios, qué paciencia con la tía..." y la niñita desvalida se pone a lloriquear (sin lágrimas, of course), para pasar enseguida a la llorera escandalosa con la que lleva ya...
...
...
DOS HORAS Y MEDIA, SEÑORAS Y SEÑORES! Fui al super, me di un paseo por el centro, llamé a dos amigas... y aún sigue como cuando me fui. Se oye su llantina en toda la casa. De verdad. No estoy exagerando.

        Está intentado convencer al novio por medio de la llorera de que le pida a su madre (nuestra casera) que eche al camionero de casa!! Sí, ¡por una puerta que no cerró bien!

       ¡Qué falta de una buena vara, que todas las tonterías sana!
          

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