domingo, 14 de julio de 2013

Tarde de río (y resentimiento religioso)

           Otro día de calor de verdad. Me paso la mañana entretenida en casa, pero me parece una pena no aprovechar un día así. Hoy, sin embargo, estoy vaga; no me apetece ir muy lejos y tampoco quiero gastar gasolina... Estaría bien bañarse en algún río o lago, un sitio tranquilo y con poca gente. Así que tecleo en Google "wild swim Hampshire".  Me salen varias opciones no demasiado lejos, el problema es que no pone la dirección exacta. Da igual, siguiendo la carretera de Stockbridge hay varios, así que iré despacito y fijándome. Deduzco que ya me he pasado la mayoría, así que al ver a una pareja de adolescentes envueltos en toallas, bajo la ventanilla para preguntarles:

- Excuseme, do you know if there is any pond deep enough to swim around here?
- Sure! There's one just a few yards away.

      En efecto, estaba a la vuelta de la curva. Llego a las cuatro y diez, un cuarto de hora después de salir. La temperatura es genial, tanto la ambiente como la del agua. Y bueno... con profundidad suficiente, lo que se dice suficiente...

Cada uno disfruta a su manera.


... pues solo para los críos y los chuchos, con rabietas por ambas partes cuando los padres/dueños deciden llevárselos. Tan sólo debajo del puente cubre algo más; ¡una pena!




           Hay un labrador castaño que se lo pasa como un enano: todo el rato subiendo al puente y saltando..., subiendo y saltando..., una y otra vez. Jajajaj Yo, por mi parte, chapoteo un rato en las zonas donde cubre un poquito más y luego salgo para la toalla a observar al resto de bañistas mientras meriendo.

¡Qué bien se está!


Me lastimé un dedo con una piedra del fondo.

           La verdad es que es un lugar muy tranquilo y relajante; se está genial. La única pena es la falta de profundidad. Tengo que probar otros de los lugares que tengo cerca (y no he encontrado). Me voy hora y media más tarde, ya con el gusanillo de salir de casa matado.

          De vuelta a casa, me paro en algún punto entre Romsey y Stockbridge, en una iglesia bastante cuca. ¡El párroco casi me encierra dentro, creyendo que no había nadie! Charlamos un rato y me comenta que la iglesia data del siglo XII, la parte primitiva, pero luego se fueron haciendo añadidos.

- Fíjate en aquellos dos pilares allí delante. - Me dice.





- Sí, ¿qué les pasa?
- Por ahí es por donde los pobres de la Edad Media tenían que seguir la misa, porque no les estaba permitido el acceso al área principal, al no poder pagarlo.
- Oh, that's really sad! - Comento.
- Well, that's the way the catholics are: greedy! (Bien, ¡así es como son los católicos: avariciosos!)

           ¡Me quedé a cuadros! Vale que los católicos, históricamente, no son ejemplo de absolutamente nada, pero los protestantes tampoco es que sean las hermanitas de la caridad. Bien que masacraron a los cristianos también. Tanto literalmente, mediante las armas, como indirectamente; en Irlanda por ejemplo, les quitaros sus tierras y luego durante la hambruna de la patata, les mataron indirectamente: de hambre. Los terratenientes eran ingleses y protestantes y arrendaban a precios astronómicos la tierra que previamente les habían quitado a los irlandeses. Subdividían cada vez más las parcelas, para poder cobrar más arrendamientos, dejando solo fincas minúsculas a los locales. Llegó un punto en que las fincas donde les permitían cultivar para consumo propio que eran tan, tan pequeñas que lo único que podían cultivar en ellas que les permitiese sobrevivir todo el año eran patatas. Así fueron malviviendo, con malnutrición crónica hasta que, en 1845, llegó la peste de la patata, que redujo la cosecha en más del 50% el primer año. Duró seis años, tiempo durante el cual mató a UN MILLÓN de personas e hizo que aproximadamente otras tantas tuvieran que emigrar huyendo del hambre. Balance: la población cayó en un 20-25%, ¡en tan solo seis años! Desde Londres tampoco se hizo demasiado por ayudarles; no redujeron su nivel de importaciones desde Irlanda y tampoco abarataron los alimentos, total... ¡eran católicos! Y siempre habían sido pobres; deberían saber cómo afrontar la pobreza, decían.  Los irlandeses aún se refieren a aquello como genocidio, nada menos.

         No seré yo quien diga que el clero católico históricamente no fuese un hatajo de criminales y ladrones, pero que me lo diga un protestante... me da la risa floja. ¡En fin!

         El que quiera más información que teclee en Google "Starvation in Ireland. The great famine"


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