viernes, 26 de julio de 2013

Fe en que vas a cobrar.


      Por lo que voy viendo, los ingleses me parecen muy confiados. Confiados en el civismo de la gente. Un claro ejemplo es la costumbre tan extendida de dejar lo que quieran vender en la calle (u otros sitios públicos) y confiar en que los compradores dejen el dinero donde se les indica. Si lo hacen será porque normalmente el sistema no les da problemas, evidentemente.

Nunca había pagado por nada de una forma tan curiosa

       La primera vez que lo vi fue en la iglesia de Stockbridge y me quedé toda flipada. Vendían libros y DVDs. El fin de semana pasado lo vi mucho en una aldea que se llama Lacock, cerca de Bath. Había muchas casas con cosas en venta delante (sin vigilancia ninguna), desde pasteles y fruta hasta libros y flores, pasando por manualidades.

En los cartelitos ponía el precio y dónde dejar el dinero.



         ¿Sólo a mí me sorprende?

miércoles, 17 de julio de 2013

Zorrilla en casa

              Tengo una compañera de piso que es una teatrera y malmetedora de cuidado... Nunca me ha caído especialmente bien, porque es la típica tía que lo que le va es dar penita todo el santo día... Y a mí los penosos, lo único que me dan es rabia. Siempre habla muy bajito y sin fuerza, con una voz como si estuviese al borde de la muerte, en plan niñita desvalida e indefensa... Una tiparraca de alrededor de 90 kg y que se tira unos eructos de leñador de mucho cuidado. Con el novio le funciona de marabilla, porque está lloriqueando,cuando no es por una cosa es por otra, y ahí va él a ver qué tripa se le ha roto, a tranquilizarla y a hablarle en un todo de voz como si calmara a un bebé.

             Al tema; resulta que tenemos (tienen ella y el novio, que es el hijo de la dueña) un gato desde hace menos de una semana. Bien, pues llega otro de los compañeros de trabajar (el camionero), después de mí, y después llega ella...

- ¿Arabella, acabas de entrar?
- No, el último fue Paul, ¿por qué?

           ¡Ni me contestó! Se olvidó de repente de su carita de bebé moribundo y de su voz angelical y le empieza a chillar como la niña del Exhorcista.

- ¡¡¡No has cerrado la puta puerta y resulta que tenemos un puto gato!!!
- Tía, tranquilízate que justo acaba de llegar.- Le digo
- ¡Lo siento! - Dice él. - Sólo he ido a dejar la mochila
- No digas que lo sientes! Tenemos un puto gato; el lo siento no arregla nada!! No lo vuelvas a hacer; la fucking door has to be fucking closed!! NO-LO-VUELVAS-A-HACER!!

Todo esto berreando, a grito pelado. Super agresiva la niñita desvalida de noventa kilos, creí que le iba a dar de leches!! Joder, con el gremlin, ¡cómo se puso!

         Luego se gira hacia mí y me dice con su vocecilla de hada silvestre:
- I'm so sorry!
- It's all right...
- Fucking idiot! (para que la oyera el otro)

         Vale, unos minutos después llega el novio y le empieza a relatar otra vez a grito pelado todo lo que pasó, adornándolo con detalles de cosecha propia. El novio con cara de "Dios, qué paciencia con la tía..." y la niñita desvalida se pone a lloriquear (sin lágrimas, of course), para pasar enseguida a la llorera escandalosa con la que lleva ya...
...
...
DOS HORAS Y MEDIA, SEÑORAS Y SEÑORES! Fui al super, me di un paseo por el centro, llamé a dos amigas... y aún sigue como cuando me fui. Se oye su llantina en toda la casa. De verdad. No estoy exagerando.

        Está intentado convencer al novio por medio de la llorera de que le pida a su madre (nuestra casera) que eche al camionero de casa!! Sí, ¡por una puerta que no cerró bien!

       ¡Qué falta de una buena vara, que todas las tonterías sana!
          

domingo, 14 de julio de 2013

Tarde de río (y resentimiento religioso)

           Otro día de calor de verdad. Me paso la mañana entretenida en casa, pero me parece una pena no aprovechar un día así. Hoy, sin embargo, estoy vaga; no me apetece ir muy lejos y tampoco quiero gastar gasolina... Estaría bien bañarse en algún río o lago, un sitio tranquilo y con poca gente. Así que tecleo en Google "wild swim Hampshire".  Me salen varias opciones no demasiado lejos, el problema es que no pone la dirección exacta. Da igual, siguiendo la carretera de Stockbridge hay varios, así que iré despacito y fijándome. Deduzco que ya me he pasado la mayoría, así que al ver a una pareja de adolescentes envueltos en toallas, bajo la ventanilla para preguntarles:

- Excuseme, do you know if there is any pond deep enough to swim around here?
- Sure! There's one just a few yards away.

      En efecto, estaba a la vuelta de la curva. Llego a las cuatro y diez, un cuarto de hora después de salir. La temperatura es genial, tanto la ambiente como la del agua. Y bueno... con profundidad suficiente, lo que se dice suficiente...

Cada uno disfruta a su manera.


... pues solo para los críos y los chuchos, con rabietas por ambas partes cuando los padres/dueños deciden llevárselos. Tan sólo debajo del puente cubre algo más; ¡una pena!




           Hay un labrador castaño que se lo pasa como un enano: todo el rato subiendo al puente y saltando..., subiendo y saltando..., una y otra vez. Jajajaj Yo, por mi parte, chapoteo un rato en las zonas donde cubre un poquito más y luego salgo para la toalla a observar al resto de bañistas mientras meriendo.

¡Qué bien se está!


Me lastimé un dedo con una piedra del fondo.

           La verdad es que es un lugar muy tranquilo y relajante; se está genial. La única pena es la falta de profundidad. Tengo que probar otros de los lugares que tengo cerca (y no he encontrado). Me voy hora y media más tarde, ya con el gusanillo de salir de casa matado.

          De vuelta a casa, me paro en algún punto entre Romsey y Stockbridge, en una iglesia bastante cuca. ¡El párroco casi me encierra dentro, creyendo que no había nadie! Charlamos un rato y me comenta que la iglesia data del siglo XII, la parte primitiva, pero luego se fueron haciendo añadidos.

- Fíjate en aquellos dos pilares allí delante. - Me dice.





- Sí, ¿qué les pasa?
- Por ahí es por donde los pobres de la Edad Media tenían que seguir la misa, porque no les estaba permitido el acceso al área principal, al no poder pagarlo.
- Oh, that's really sad! - Comento.
- Well, that's the way the catholics are: greedy! (Bien, ¡así es como son los católicos: avariciosos!)

           ¡Me quedé a cuadros! Vale que los católicos, históricamente, no son ejemplo de absolutamente nada, pero los protestantes tampoco es que sean las hermanitas de la caridad. Bien que masacraron a los cristianos también. Tanto literalmente, mediante las armas, como indirectamente; en Irlanda por ejemplo, les quitaros sus tierras y luego durante la hambruna de la patata, les mataron indirectamente: de hambre. Los terratenientes eran ingleses y protestantes y arrendaban a precios astronómicos la tierra que previamente les habían quitado a los irlandeses. Subdividían cada vez más las parcelas, para poder cobrar más arrendamientos, dejando solo fincas minúsculas a los locales. Llegó un punto en que las fincas donde les permitían cultivar para consumo propio que eran tan, tan pequeñas que lo único que podían cultivar en ellas que les permitiese sobrevivir todo el año eran patatas. Así fueron malviviendo, con malnutrición crónica hasta que, en 1845, llegó la peste de la patata, que redujo la cosecha en más del 50% el primer año. Duró seis años, tiempo durante el cual mató a UN MILLÓN de personas e hizo que aproximadamente otras tantas tuvieran que emigrar huyendo del hambre. Balance: la población cayó en un 20-25%, ¡en tan solo seis años! Desde Londres tampoco se hizo demasiado por ayudarles; no redujeron su nivel de importaciones desde Irlanda y tampoco abarataron los alimentos, total... ¡eran católicos! Y siempre habían sido pobres; deberían saber cómo afrontar la pobreza, decían.  Los irlandeses aún se refieren a aquello como genocidio, nada menos.

         No seré yo quien diga que el clero católico históricamente no fuese un hatajo de criminales y ladrones, pero que me lo diga un protestante... me da la risa floja. ¡En fin!

         El que quiera más información que teclee en Google "Starvation in Ireland. The great famine"


Día de playa en Lepe Country Park

         
Aunque no lo parezca, el agua estaba tibia. Ideal.
        Mirando en internet, veo que hay una previsión de 27-29 grados en los alrededores de Southampton: muy buena temperatura para darse un chapuzón. Así que voy a comprarme un protector solar y me preparo algo de comida para llevar. Destinos que barajo: Calshoot Castle y Lepe Country Park (paso de los destinos turísticos poque me agobian las muchedumbres y no quiero que me sableen en el parking). Al final me decido por el último porque en el primero ya había estado.

        ¿Carretera normal o autopista? Mmmm... Carretera: 56 km, pero es más lenta, autopista: 70 km, supuestamente más rápida... ¡JA! DOS HORAS tardé en llegar por autopista. Todo quisqui dirigiéndose al Sur, a las múltiples playas, mientras que a la vuelta, por carretera tardé una hora y diez minutos. Cuando al fin llego, a las dos de la tarde y achicharrada del coche, me meto directa en el agua, que, para mi sorpresa, ¡está genial! Tibia, mejor que en Galicia muchos días. Eso sí, está bastante asquerosilla de las algas, pero tengo tanta calor que me da igual.

Todos vestidos
 Bien tapaditos.
        Miro a mi alrededor y no hay apenas nadie bañándose. Los pocos que se bañan, lo hacen VESTIDOS. Toman el sol vestidos también, a pesar de los 28ºC, claro que luego a -5ºC salen en camiseta de tirantes y mini-mini-minifalda. En la playa tan tapados/as y luego van por la calle enseñando la puntilla del sujetador y el tanga... Que alguien me lo explique...

       Chapoteo como una hora en el agua y luego salgo para tumbarme al sol y secarme. Cuando estoy seca, recojo los bártulos y me voy a comer y luego, de exploración. Hay un paseo muy largo todo por el borde de la playa y por lo alto del acantilado. Hay mucha gente de picnic en la hierba, leyendo, jugando o simplemente paseando.

      
       Arriba, en el parque detrás de la playa, hay una camioneta con refrescos y helados, todo a 1,50 libras. La verdad es que los precios son muy razonables, incluso el parking: 3,50 por cuatro horas o 5 libras por todo el día. Me dirijo al coche con intención de ir a otro sitio y seguir explorando. En la desembocadura del riachuelo hay niños jugando al borde del agua.

     
       Apenas unos metros más arriba hay caballos (es parque nacional) que se te acercan buscando una caricia.

Esto no lo tienes en Portsmouth o cualquiera de las otras playas de masas.
        La única lástima es que me quede tan lejos.
         

jueves, 11 de julio de 2013

Visto en Heathrow

Sala de oración multi-fe.
       
         PARA QUE LOS APREHENSIVOS PUEDAN ENCOMENDARSE A TODOS LOS DIOSES ANTES DE VOLAR.    
        
       

martes, 9 de julio de 2013

La vuelta a casa

              Estas fueron mis primeras vacaciones como emigrante, acabo de volver de casa. Fue genial estar de vuelta en "mi sitio" con mi gente y con mis cosas, donde todo y todos son conocidos. De momento nunca he sentido morriña ni me recome la nostalgia estando en Inglaterra, sin embargo, al volver hay cosas que sentí de forma diferente; cosas a las que nunca había prestado demasiada atención y ahora, de forma inconsciente, como que les he hecho más caso.
* La luz. Nunca antes me había fijado (porque no tenía con qué comparar), pero en España hay una luminosidad que aquí no tenemos ni en días totalmente despejados. Será una chorrada, pero diría que el Sol allá brilla más. No sé si los rayos de sol caen más perpendiculares o qué pasa, pero la diferencia se nota.
* El paisaje. Tampoco había pensado antes sobre nuestros paisajes, con sus montañas y valles donde se entremezclan los bosques con terrenos cultivados. Las llanuras (comparadas con lo que tenemos en Galicia; a alguien de la Meseta le parecerán de coña, claro) y extensiones de pradera hasta el horizonte que hay en esta zona resultan de lo más aburrido.
* La enorme cantidad de ríos de verdad que tenemos (al menos en Coruña). Ríos con profundidad suficiente para bañarse. Cierto que no tenemos los lagos que ellos tienen, pero total no se permite el baño, así que...
* Mi casa (de mis padres, en realidad). Me pareció enorme, realmente lo es, pero nunca había sido tan consciente de ello. Me encantó ver el suelo desnudo y limpio, poder andar calzada por toda la casa.
* Me moló ver las casas pintadas de diferentes colores y con distintas formas. Ojo, que aquí las hay que me gustan mucho, como las encaladas de blanco y con el techo de paja, pero las de ladrillo a la vista me parecen todas iguales y "sin acabar". Esta gente lo compensa poniendo flores por todas partes y la verdad es que les quedan muy chulas, pero bueno... me siguen pareciendo todas iguales.
* Mi pueblo: lo sentí MÍO, "de mi propiedad". Las fincas, los caminos, los árboles...  ¡hasta la gente! Eso no quita que me diera cuenta de que si volviera, a las dos o tres semanas estaría mortalmente aburrida de nuevo y con prácticamente cero posibilidades de encontrar un trabajo.
* Los animales: me encantó cuidarlos y estar de nuevo con ellos, que las vacas aún me reconocieran. Que las ternerillas que cuando me fui estaban mamando son ahora hermosas novillas, fuertes y sanas.
            Aparte de todo esto, también me gustaron todas las obviedades:
- Estar con mi novio (Quisiera tenerlo aquí!!!)
- Quedar con familia y amigos.
- Hablar con todos los vecinos.
- Poder compartir con ellos todo lo que estoy viviendo, contárselo en persona. Chistes, anécdotas, curiosidades. Contarles mi día a día.
- Ir a las verbenas de verano a bailar.
- La fiesta del Patrón.
- El calor. (Que conste que este año el tiempo en invierno fue mejor aquí que en Galicia, por lo que me dijo mi madre, que estuvo lloviendo hasta hace poco más de dos semanas. Aquí días de lluvia, lluvia, lo que en Coruña se dice LLUVIA, no ha habido ninguno. Llover, llover, llovió tres días, algo así como tres horas al día, y fue lluvia sin viento. El resto de veces que los ingleses decían que el tiempo era "miserable" porque "llovía", realmente lo que había era calabobos/niebla algo más cargada de humedad. Miserable, miserable... ¡vente a la Costa da Morte un día de invierno y vas a ver lo que es MISERABLE! Que en Coruña cuando hay temporal parece el Apocalipsis: diluvia varios días seguidos y normalmente hace un viento que parece que se va a llevar el tejado volando, de hecho el de alguna cuadra siempre se lo lleva).
- Ir a la playa (y quemarme las piernas)
- Que hubiera zapatos y sandalias bonitas en las zapaterías. ¡De piel y no de plástico!
            En resumen, todo me pareció en general más bonito que como lo veía antes. Como contrapartida, al volver me encuentro con mai worst inglis...  ¿¿¿CÓMO ES POSIBLE QUE HAYA EMPEORADO TANTO EN POCO MÁS DE UNA SEMANA???