miércoles, 19 de junio de 2013

Conociendo el New Forest

   Anteayer me mandaron a trabajar a una zona nueva y terminé muy tempranito, así que me pareció una pena no aprovechar la tarde para explorar un poco. Decidí que daría un rodeo para volver; me metería por el medio del parque nacional de New Forest. Que hay algo para ver o que me llame la atención: pues paro y me paseo un poco. Que no: pues sigo tranquilamente hacia casa conduciendo por carreteras secundarias.

     Lo primero que llama mi atención es Beaulieu: llegas y ves a la entrada, justo al lado de la carretera un lago/río bastante ancho lleno de patos, cisnes y alguna que otra "pedaleta". (Luego me enteré de que es río, pero ya le afecta la marea). Hay bastante gente en el césped y en los bancos.

A pesar de estar nublado hace calor. El típico calor de tormenta.

Un jardín en Beaulieu.

   Al otro lado de la carretera, dentro de un muro de piedra bastante imponente se ve una mansión/palacio que me deja con la boca abierta. Así que paro y, antes de que me dé tiempo de nada más, esto es lo que me encuentro:

¡Un grupo de burritos por la calle!
Tan dóciles que se dejan acariciar.
           
    Varias personas nos paramos a acariciarles y a hacerles fotos. El pequeñajo parece de peluche; lo tocas y se te hunde la mano en tanto pelo. Te arrima la carita. ¡Le encanta! :)

Deambulan a su aire por todo el pueblo.
     
 Aquí está el Museo Nacional del Motor, lleno de coches antiguos, de esos que tanto les gustan por aquí. Preciosos, la mayoría. Tienen varios aparcados delante. Me lo apunto para la próxima visita, pero hoy quiero seguir hacia el norte. Siguiente destino: Lyndthurst. Carretera limitada a 40 millas/hora. Hay cantidad de caballos y de vacas y terneros en la carretera. Me paro fuera con los cuatro intermitentes puestos y hago alguna foto más:

Este potrillo era super manso
     
    Hay tanto zonas de matorral y monte raso como zonas de arboleda. En otoño tiene que estar muy chulo con todas las hojas en tonos amarillentos y anaranjados. Me prometo arrastrar a alguien que me acompañe más adelante. Hay riachuelos y sitios por los que se podría ir en bici (¡ojalá tuviera una!). Finalmente llego a Lyndthurst pasadas las seis de la tarde.

No os dejéis engañar por las nubes; hace una temperatura muy agradable.
             
     Se ve que debe de ser un lugar de bastante turisteo porque en el parking hay que pagar incluso los domingos y hay una zona del aparcamiento reservada única y exclusivamente para autobuses. También, dicho sea de paso, porque es carillo. Se nota además que es un sitio de gente de pasta, ya que a la entrada del pueblo están los concesionarios de Maserati y Ferrari. ¡Casi ná!

     
     
    Aunque en las fotos no se aprecia, hay boñigas de caballo por las calles. Sí, por aquí también se pasean a su antojo. Resulta que el New Forest es monte comunal y, como tal, está sin vallar. De ahí que haya animales por todas partes paseándose libremente.




      Por ahora esta mini-ruta es uno de los sitios que más me han gustado. Muy muy recomendable para un día que haga bueno. Proveeros de unos buenos zapatones y/o bicicleta, víveres y... ¡al monte! Os gustará!

UN POCO DE HISTORIA:

   Parece ser que fue creado bajo el mandato del rey Guillermo el Conquistador allá por el año 1079 como terreno de caza. Dejando a los pobladores de la zona en una situación de hambre y miseria ciertamente difícil. Las leyes eran bastante salvajes también, la caza de ciervos en la zona estaba penada con la muerte. Y el dispararles, con que te cortasen las manos o te sacasen los ojos. ¡No se andaban con chiquitas!

      Surfeando por la red me entero de que durante la Segunda Guerra Mundial se perdieron hectáreas y hectáreas de arboleda, ya que se necesitaba la madera para obtener el carbón vegetal que se usaba para las máscaras antigás. (Me imagino que será lo que es ahora monte raso. Pero esto son elucubraciones mías, nada más).

     Hoy en día es monte comunal sin vallar, perteneciente a alrededor de unos 500 comuneros. Como anécdota, decir que me llamó la atención un letrero al borde de la carretera:

CONDUZCA CON CUIDADO:
¡65 ANIMALES MUERTOS EL AÑO PASADO!

      No dice nada de las más que probables bajas humanas al pegártela con el bicho... Curioso, cuando menos.

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