miércoles, 17 de abril de 2013

Soledad

           Leyendo un blog que he descubierto, me encuentro un post en el que el autor comenta que la gente de su curro (una internacional con oficina en España) saluda o no dependiendo de si son españoles... Como le comenté a él, no creo que tenga nada que ver con la nacionalidad, sino con la situación de cada uno. Me explico: No es lo mismo estar en tu país y tener tu círculo de amistades, que estar en un sitio nuevo donde no conoces a nadie más allá del trabajo. Si perteneces al segundo grupo estarás desesperado por socializar y empezar a hacer amistades.

         Los humanos somos animales gregarios por naturaleza. Necesitamos alguien con quien hablar y en quien apoyarnos; que nos "acompañe". Y cuando no lo tienes haces lo que sea por conocer gente e intentar deshacerte de la SOLEDAD. Hablarás con cualquiera aprovechando cualquier excusa/oportunidad aunque no seas una persona especialmente extrovertida... Yo me he sorprendido a mí misma forzando conversaciones en el súper, en un ascensor, en el parque... En España no soy así; la necesidad no me obliga. Nos comportamos de manera diferente para adaptarnos a ambientes/circunstacias diferentes, simplemente.

       Necesitamos pertenecer a un grupo de iguales/afines/similares, por eso, cuando eres inmigrante te das cuenta de que lo más fácil (y lo que más te apetece) es relacionarse con otros inmigrantes que, como tú, están sedientos de compañía o de alguien con quien hablar. No importa la nacionalidad: tenéis mucho en común a pesar de venir de lugares muy distintos y distantes. Además, ¿con quién sino vas a rajar de los nativos? ;)

       Un local, al contrario que tú, tiene su vida más allá del trabajo, tiene su más o menos amplio círculo de amistades montado... ¿Por qué molestarse entonces en andar saludando, hablando y preguntando hasta el cansinismo? Máxime con gente que, normalmente, estamos de paso... Porque, reconozcámoslo: conocer gente supone un esfuerzo que, a veces, da bastante pereza. Ellos, al contrario que tú, están cómodos en la situación en la que están, así que no esperes mucha aproximación por su parte (sea donde sea)

       Sí; la soledad (por lo menos en las primeras etapas) es un polizón que te acompaña.

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