sábado, 6 de abril de 2013

Seguimos de descubrimientos

       Llevo algún tiempo queriendo comentar lo que me pasó cuando fui a Stockbridge, pero por falta de tiempo y exceso de cansancio pues no he encontrado el momento. Como ya dije anteriormente, me mola entrar en las iglesias cuando voy a un lugar nuevo. No porque sea una persona religiosa ni mucho menos, sino porque siempre están abiertas, son gratuitas y es algo auténtico, para uso de los locales, no para satisfacción de los turistas (como yo, al fin y al cabo). Son pedacitos de Historia viva.

       Pues estando yo echando un vistazo tan tranquila, me fijo que en la parte de atrás hay bastantes libros:


       E incluso en los dos últimos bancos hay montones de cajas apiladas con un cartel bastante grande: DUE TO THE LACK OF SPACE, WE DON'T ACCEPT MORE BOOKS. THANKS!  ¡Qué raro! Luego veo esto:

Cuatro libros (de los malos) por una libra
     
       Curioseo un poco, y hay muchos muy malos, pero también hay otros bien curiosos y, unos pocos, muy muy buenos, entre ellos una Guía Shell de hace algunos años, con información turística muy detallada de prácticamente cada pueblecito de Inglaterra, con alguna que otra foto, curiosidades... ¡Por tan solo una mísera libra! No me la compré porque era un tocho considerable y ya no sé dónde meter todo lo que voy acumulando. Ahora me arrepiento de no haberla pillado, la verdad. En su lugar me compré:

A Casual Vacancy. 2 libras.

           Que en España lo vi yo en El Corte Inglés por algo así como 21 euros. ¡Totalmente impecable estaba! Ni siquiera las típicas dobleces en alguna página para acordarte luego de por dónde vas. (Mal hecho, lo sé, pero es una costumbre que no perderé jamás)
           En la propia iglesia un mercadillo/rastro de libros de segunda mano que la gente dona para ayudar a los gastos de la misma. Me parece una idea genial y así lo comento en el Libro de Visitas, porque sí, queridos amigos, aquí las iglesias tienen Libro de Visitas, al menos todas en las que yo he entrado. Todas sin excepción.
           Curioso sistema de pago:

             Dejo las dos libras y me voy con una sonrisa de oreja a oreja; la que te produce esa agradable sensación de cuando cosigues una ganga. Lo fácil que es aquí comprar libros (y otras cosas) de segunda mano, es algo que me encanta.Y el hecho de encontrar estos rastros en los sitios más insospechados  aún me mola más.

2 comentarios:

  1. Buenos días:

    La verdad que a mi me cuesta despegar las narices del escaparate de una librería de estas viejas repleta de libros de páginas amarilleadas

    Es un gustazo tocarlos, pasarles las manos por sus viejas páginas imaginando las manos que trazaron esas letras o la cantidad de sueños que habrán inspirado su lectura.

    Que suerte tienes de poder ver cosas asi, coincido contigo, ¡Que idea mas genial!

    Santurtziarra

    ResponderEliminar
  2. Sí... es como si tuvieran dos historias que contar; la escrita y la que han pasado. jejeje Además son un recuerdo chulo del sitio donde los has comprado y de cómo te sentiste al encontrarlos. Cada vez que tenga éste en las manos me acordaré de cómo lo descubrí y de la sensación de encontrarme accidentalmente justo el que quería por un precio irrisorio, EN UNA IGLESIA inglesa...

    Además nos sentimos de una u otra forma al leerlo o nos gusta más o menos un libro dependiendo de dónde estemos, de cómo estemos de ánimo en ese momento, de nuestras circunstancias... Y cuando lo releas, aunque las circunstancias hayan cambiado, te sentirás transportado al pasado, a esa primera vez que te quedanste atrapado en sus páginas, a los que sentiste entonces... Es una tontería y no sé si a ti pasa, pero el hecho de cómo te los encuentres influye luego en si te gustará más o menos. ¿Alguien está de acuerdo?

    Otra costumbre que tengo es ponerles la fecha y sitio donde los compré en la primera hoja. "Retener" el momento. jejeje

    ResponderEliminar

Vamos, ¡puedes opinar! ;)