lunes, 21 de enero de 2013

Ridículos de querer morirte.

         No suelo hacer el ridículo casi nunca, ahora bien..., cuando lo hago, es MEMORABLE. Hoy ha sido una de esas veces. Tuve consulta con el dentista, larguilla además. Cuando termina de antenderme, levanta el respaldo del sillón y nos ponemos a hablar de lo que me ha hecho y de lo que queda aún por hacer... Todo me ha quedado claro, así que me levanto... Él se queda hablando con sus ayudantes y mirándome así un poco en plan... Ya puedes largarte que tenemos que pasar a otro paciente... Y yo... Si yo también quiero que cortes la cháchara, pero me falta algo... Siguen sonriéndome y hablándome, pero no se me quita esa sensación de que quieren que me las pire... Empiezo a ponerme nerviosa. Siguen sonriéndome de forma poco natural, claramente incómodos, pero no me dan lo que quiero...

- ¡¡Dame las gafas!!- Exigo de forma bastante un tanto brusca.
Todos: - ¿¿¡¡!!?? ¡¡Las llevas puestas!! ¡Ya te las he dado!
- ...

       Me toco la cara, doy media vuelta y me largo pálida y enmudecida de vergüenza. Cierro la puerta... y escucho cuatro sonoras carcajadas. Estoy planteándome cambiar de dentista.

       El otro momento antológico fue en la universidad. Tenía una compañera que tomaba unos apuntes cojonudos y, un día repasando los míos veo que me faltan bastantes cosas, así que decido pedirle los suyos para poder completarlos. Me levanto de mi escritorio pensando: Tengo que llamar a su puerta bien fuerte, que fijo que está con la música a todo trapo y no se entera. Llego a la puerta... PLAS, PLAS, PLAS, PLAS, PLAS...

- ¡¡¡¡Arabella...!!!!- Exclama mi compañera de habitación, con cara de loca total...
- ¿Queeeee?
- ¿¿¿ Qué haces??? - Se le van a salir los ojos de las órbitas. ¡Qué tía mas rara me ha tocado...!, pienso
-¿...?
Al fin, caigo de la burra: Estoy llamando como una posesa a MI puerta, desde DENTRO, y mirándola fijamente, esperando que alguien me abra...

          Me pregunto si la rarita de mi compañera me habrá puesto droga en el ColaCao para que se me vaya la pinza de esta manera... La tía sigue mirándome ojiplática, flipando en todos los colores del espectro visible y parte del invisible. No es para menos... ¡Ojalá pudiera esfumarme! Porque lo de doparla para que olvide lo que acaba de pasar sería demasiado complicado..., o no... ¿?

         Aunque por lo que acabo de contar no lo parezca, soy una persona totalmente cuerda y muy racional... ¡JA!

2 comentarios:

  1. Jaja, me has hecho reir a carcajadas.

    (Apuesto a que hubieras dado lo que fuera por tener un artilugio borra-memoria como los chicos de Black Men). :-)

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  2. ¡Y que lo digas! Hasta yo me quedé asustada de mí misma. jaja

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