jueves, 13 de diciembre de 2012

Ó rapa raposo...

     Otro cuento de mi abuelo. Os lo he traducido y, de paso, explicado cómo yo lo interpretaba de niña. Espero que os guste:


Ó rapa raposo                          Al rapa-raposo (zorro)
do cu piolloso,                        de culo piojoso,
non cóma-lo año                        no te comas el cordero
de Pedro Castaño,                      de Pedro Castaño,
que vai na ribeira                     que ha ido a la costa
busca-la manteiga                      a buscar mantequilla
prá mulleriña,                         para la esposa,
que a ten paridiña                     que está parida
na porta da eira.                      en la puerta de casa.
Un fillo varón                         Un hijo varón
que lle chaman Antón                   al que llaman Antón
Pelico de Cabra                        Pellejo de Cabra
e Fol de Castrón.                      Piel de Cabrón (macho cabrío)


    Lo que yo me imaginaba mientras oía el cuento:

        El desgraciado y sinvergüenza del zorro, muerto de hambre y todo lleno de piojos anda deambulando por el bosque desesperado por llevarse algo a la boca... Y el pobre del carnero de Pedro Castaño está camino de la costa (que queda bastante lejos), a donde va a buscar mantequilla (rica en nutrientes y energía) para que su mujer, que acaba de parir, reponga fuerzas. El pobre carnero tiene un largo y peligroso camino que recorrer, lleno de amenazas ya que podría encontrarse con el lobo o con el zorro... De ahí que el cuento vaya dirigido a éste último, para pedirle que no le haga daño, que tiene mujer e hijo... jejejeej

         Yo lo sentía de todo corazón: "por favor, que no se lo coma, que no se lo coma..."  Y realmente me quedaba con el corazón en un puño, preocupada por el pobre y valiente animal. jajajaja Nuestra casa de entonces era la última de la aldea, en la linde justo del bosque, por lo que, a veces, al anochecer sí que veía al zorro (o sus ojos relucientes en la oscuridad), que se acercaba con demasiada frecuencia a vigilar nuestro gallinero. O en esas mañanas de niebla espesa, también lo veía en su último paseo antes de retirarse a su madriguera... Con los cuentos de mis mayores en mente, me daba bastante miedo y al mismo tiempo, era un subidón de adrenalina... jajajaaj. Todas las historias que lo tuviesen como protagonista me encantaban... ¡era como un viejo conocido! Aunque me diera yuyu. Nos cambiamos de casa cuando yo tenía siete años, pero todos estos recuerdos siguen muy vívidos en mi memoria.

       Me he propuesto ir anotando los cuentos de los que me acuerde, aunque muchos ya se me han olvidado (una verdadera pena). Me gustaría contárselos a mis hijos cuando los tenga... Pero ellos no los vivirán como yo, porque ellos no habrán vivido en ese ambiente de típica aldea antigua gallega, con esos caminos estrechos y lúgubres, totalmente "cubiertos" por la niebla, con altos árboles y maleza a los lados... ni estarán acostumbrados a encontrarse animales salvajes constantemente casi a la puerta de casa, ni a oír sus lamentos y llamadas de celo durante las noches... Son factores limitantes que les impedirán vivirlos con la enorme intensidad con la que yo los vivía. :(

       En cuanto a este cuento, Pellejo de Cabra Piel de Cabrón, yo me creía que eran los apellidos del recién nacido: Antón Pelico de Cabra e Fol de Castrón.

        La historia no es gran cosa, pero la narrativa de mi abuelo y mi imaginación hacían el resto! ;)

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