jueves, 9 de agosto de 2012

Alivio, básicamente




               Entre las responsabilidades de mi nuevo curro está repartir el trabajo de los clínicos: decidir quién hace qué y dónde. Mandar a cada uno a una zona e irles pasando los avisos que vayan habiendo. Pues hoy ha sido el típico día de no parar, con varias cirujías, partos complicados, clientes muy desperdigados, bichos que pronto se convertirán en cadáveres... Y yo lo único que sentía era un enooooorrrrrrmmme alivio por no estar en su lugar, como ya estuve, por no tener que comerme todos esos marrones. Alivio por verlo al menos una vez desde fuera. Y pena/compasión también por ellos porque no hace mucho esa situación era mi pan de cada día.

           En efecto, a pesar de llevar tanto parada, nunca me he arrepentido ni un poquito de dejar la práctica clínica atrás. Es más, viéndolo desde ahora, me parece increíble haber aguantado tanto en un curro que detestaba con toda mi alma. Probablemente el propio estrés no me dejaba darme cuenta de lo al límite que estaba. No tenía ni tiempo para pensar con claridad en cómo me sentía, simplemente ponía el cerebro en "automático" y tiraba para adelante, con lo que el día echara.

           La gente me pone cara como de pena por no trabajar "de lo mío"... Y me doy cuenta de que es imposible hacerse una idea de cómo es "lo mío" si no lo has vivido. Vivir tan sólo por y para el trabajo, trabajo que consiste en comerse un tremendo marronazo tras otro, en donde puedes cagarla bien cagada y que un animal la palme. Donde todas las cafradas que hagas son única y exclusivamente tu responsabilidad. Donde el 90% del tiempo andas estresado/enfadado y pasándolo mal. Donde pesa más la mierda que llevas encima que tú mism@...  Donde abundan los golpes y patadas.

          La expresión que la gente pone inmediatamente después es de incredulidad/confusión ante el hecho de que yo no manifieste el menor signo de pena/resignación, más bien todo lo contrario! Como siempre, las opiniones de los demás me la soplan, yo estoy inmensamente más feliz y ya está. A mí dame tienda y quédate tú con la clínica de campo. Lo único que lamento es que la sustitución no sea más larga para aprender más de contabilidad (y para ahorrar más también, claro)

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