viernes, 20 de julio de 2012

Una tarde en la Vera

          ¿Cómo sufrir (y disfrutar) los 41ºC de Extremadura? Básicamente escapándose de ellos y refrescándose. El mejor sitio es probablemente la comarca de La Vera, con sus llamadas "gargantas" y unos 9-10 grados menos que la media de la provincia de Cáceres.

          Tan pronto como mi novio terminó de trabajar a las siete de la tarde, pillamos dos toallas y arrancamos para allá con 40 ºC aún.

 Dejamos atrás la dehesa y la zona del tabaco
Para dirigirnos a las montañas

             El termómetro del coche indica que la temperatura va bajando. Para cuando llegamos a la Garganta de Cuartos, media hora más tarde, ¡la temperatura ha descendido nueve grados! Al menos ya se respira con facilidad.


 Garganta de Cuartos; pequeño paraíso fluvial

            Busquemos un sitio para bajar y darnos un chapuzón. Todo el lugar está lleno de cantos rodados de distintos tamaños.

Pues eso: cuidadito.

El letrero, como si no lu hubiera...
                 ¡Venga, bañémonos ya!


¡El agua está perfecta!

           Para mí resultan bastante más relajantes las gargantas que la playa. Poder disfrutar de esta maravilla sin aglomeraciones, sin arena que se meta en todas partes, sin olas ni corrientes traicioneras, sin viento, con el sitio que quieras para aparcar... Por no mencionar la propia temperatura del agua: ¡nada que ver con las playas del norte!  El único contra que le veo a esto, por decir alguno, son las piedras. Tienes que pisar con muchísimo cuidado, porque hacen daño y además resbalan.

Cuando nos cansamos de nadar...

...visitamos otras charcas...

... y vamos a por unos helados
   
              Hemos estado ya bastante en remojo y viene continuamente gente de río arriba. A ver de dónde vienen... A pesar de no llevar el mejor calzado (voy en chanclas), exploramos.


¿No parece Suiza?

Seguimos el sendero

Hay pequeños grupos de bañistas por todas partes.
Seguimos...

... y seguimos
Y...
¡VOILÁ!
      
             Un remanso de paz y tranquilidad. Todos los bañistas se están yendo ya (deben ser en torno a las 9.15 más o menos) Hay montones de pececillos que brillan bajo el agua. Me descalzo y vuelvo a entrar. No deja de sorprenderme la maravillosa temperatura del agua. Es una lástima que esta charca no tenga suficiente profundidad para nadar.

             Nos cruzamos con unos cuantos bañistas que llevan perros (mojados). Hacen muy bien, casi parece pecado traer al pobre animal con el calor que hace a un sitio tan tentador y no dejarlo bañarse. ¡Definitivamente yo lo haría! Los perros de ahora están aseados, ¿que puede tener en el pelo, tierra? Pues como la que puede tener cualquier animal salvaje y como la que hay en el fondo del río. Además... no permiten que se bañe a los perros y luego la gente se mea en el agua... ¡Pero qué me estás contando!

             ¡Nos encanta el sitio! Nos refrescamos un poco y continuamos más arriba. El sendero aún sigue.

Bonito lugar para montarte la tienda.
      
                 Escuchad:

      
              Seguimos un buen rato por aquí. Vemos una ruinas de tres o cuatro casas y vamos a investigar. Las paredes aún siguen en pie, pero el techo se ha venido abajo. Hay ganado, la hierba está pastada y hay heces de vaca y de caballo. Oímos sus cencerros a cierta distancia. En otro tramo hay cagarrutas de oveja por todas partes, pero no vemos ninguna.

           Después de trepar como cabras por piedras y sitios bastante complicados decidimos regresar sobre nuestros pasos y, en cierto punto, cruzar el río para visitar las ruinas de la fábrica de la luz. Pero eso va para el siguiente post, que me eternizo.

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