sábado, 21 de julio de 2012

Excursionistas incautos

          Lo que NO hacer yendo de excursión ...NO prestar atención al reloj, o simplemente al movimiento del Sol.

          Aunque se está haciendo tarde, mi novio quiere visitar unas ruinas que se veían más atrás. Así que buscamos un lugar donde podamos atravesar el río saltando de piedra en piedra. Yo ya estoy viendo que una va a terminar con el trasero en el agua... Milagrosamente, llegamos secos y en seguida encontramos lo que buscábamos:

Aunque lo parezca no es la entrada a la cueva de Alí Babá


        Desde el río no se puede acceder, así que rodeamos los restos por atrás.

El sitio tiene un pinta un tanto tenebrosa

Uuuhhhh... ¡Quiero irme de aquí!

        Oscurece y resulta difícil distinguir el sendero...

Hasta que, efectivamente, lo perdemos.

   Hay maleza y zarzas por todas partes y del camino, ni rastro... Los bichos nocturnos empiezan su actividad y a cada paso oigo movimientos y ruidos en los zarzales a nuestro alrededor.  Mi imaginación desbocada no ayuda nada... Siguiendo un falso sendero casi nos caemos en unos agujeros tapados por los helechos de una antigua presa o algo similar. Mi corazón va a mil... Maldigo mi cabeza por hacerle caso al churri y por dejarme llevar. Asustados, decidimos dirigirnos al río a ver si con la poca luz que queda podemos atravesarlo. Finalmente sí lo cruzamos, mojándonos esta vez, y seguimos por la otra orilla, que sí tenía un sendero bien delimitado y aún visible porque había menos sombra. Lo logramos. ¡Menos mal!

        Moraleja: MIRAD EL RELOJ, LEÑE!!!!  Que luego nos sorprendemos con las noticias sobre excursionistas y montañero incautos que se quedan perdidos Dios sabe dónde, sin abrigo, sin comida y sin nada! O que por falta de luz (y de sentido común) se caen en pozos, barrancos, etc. En fin... Y yo que solía pensar: "Hay que ser gilipollas... ¡¡Pero cómo les puede pillar la noche fuera!!  Pues ya ves tú: Escupe hacia arriba y te caerá en la cara.  ¡Tal cual!

        Por el camino aún quedan en una de las charcas un grupo de diez adolescentes bebiendo y jugando a las cartas, aunque casi no se ve. Al final, a pesar del canguelo y del mal rato pasados, llegamso sanos y salvos a eso de las 22:30. La temperatura es muy agradable: alrededor de 25 grados. El murmullo del río resulta de lo más relajante.

El sitio está precioso

Viene un delicioso olorcillo a calamares, que se nos hace la boca agua.

Aún queda gente bañándose. Otros están llegando para su baño nocturno.

                  Otro bañito no estaría mal, pero es hora de marcharse, que el churri mañana trabaja y aún hay que cenar. Pensando en lo difícil que resulta dormir en casa con el calor infernal de allí dan ganas de quedarse aquí y dormir al raso.

             Desde las 19:30 que llegamos nos dio tiempo a bañarnos, a explorar, a perdernos y casi matarnos..., para al final irnos super relajados y con las pilas cargadas. Para tres horitas no ha estado mal! :))

viernes, 20 de julio de 2012

Una tarde en la Vera

          ¿Cómo sufrir (y disfrutar) los 41ºC de Extremadura? Básicamente escapándose de ellos y refrescándose. El mejor sitio es probablemente la comarca de La Vera, con sus llamadas "gargantas" y unos 9-10 grados menos que la media de la provincia de Cáceres.

          Tan pronto como mi novio terminó de trabajar a las siete de la tarde, pillamos dos toallas y arrancamos para allá con 40 ºC aún.

 Dejamos atrás la dehesa y la zona del tabaco
Para dirigirnos a las montañas

             El termómetro del coche indica que la temperatura va bajando. Para cuando llegamos a la Garganta de Cuartos, media hora más tarde, ¡la temperatura ha descendido nueve grados! Al menos ya se respira con facilidad.


 Garganta de Cuartos; pequeño paraíso fluvial

            Busquemos un sitio para bajar y darnos un chapuzón. Todo el lugar está lleno de cantos rodados de distintos tamaños.

Pues eso: cuidadito.

El letrero, como si no lu hubiera...
                 ¡Venga, bañémonos ya!


¡El agua está perfecta!

           Para mí resultan bastante más relajantes las gargantas que la playa. Poder disfrutar de esta maravilla sin aglomeraciones, sin arena que se meta en todas partes, sin olas ni corrientes traicioneras, sin viento, con el sitio que quieras para aparcar... Por no mencionar la propia temperatura del agua: ¡nada que ver con las playas del norte!  El único contra que le veo a esto, por decir alguno, son las piedras. Tienes que pisar con muchísimo cuidado, porque hacen daño y además resbalan.

Cuando nos cansamos de nadar...

...visitamos otras charcas...

... y vamos a por unos helados
   
              Hemos estado ya bastante en remojo y viene continuamente gente de río arriba. A ver de dónde vienen... A pesar de no llevar el mejor calzado (voy en chanclas), exploramos.


¿No parece Suiza?

Seguimos el sendero

Hay pequeños grupos de bañistas por todas partes.
Seguimos...

... y seguimos
Y...
¡VOILÁ!
      
             Un remanso de paz y tranquilidad. Todos los bañistas se están yendo ya (deben ser en torno a las 9.15 más o menos) Hay montones de pececillos que brillan bajo el agua. Me descalzo y vuelvo a entrar. No deja de sorprenderme la maravillosa temperatura del agua. Es una lástima que esta charca no tenga suficiente profundidad para nadar.

             Nos cruzamos con unos cuantos bañistas que llevan perros (mojados). Hacen muy bien, casi parece pecado traer al pobre animal con el calor que hace a un sitio tan tentador y no dejarlo bañarse. ¡Definitivamente yo lo haría! Los perros de ahora están aseados, ¿que puede tener en el pelo, tierra? Pues como la que puede tener cualquier animal salvaje y como la que hay en el fondo del río. Además... no permiten que se bañe a los perros y luego la gente se mea en el agua... ¡Pero qué me estás contando!

             ¡Nos encanta el sitio! Nos refrescamos un poco y continuamos más arriba. El sendero aún sigue.

Bonito lugar para montarte la tienda.
      
                 Escuchad:
video

      
              Seguimos un buen rato por aquí. Vemos una ruinas de tres o cuatro casas y vamos a investigar. Las paredes aún siguen en pie, pero el techo se ha venido abajo. Hay ganado, la hierba está pastada y hay heces de vaca y de caballo. Oímos sus cencerros a cierta distancia. En otro tramo hay cagarrutas de oveja por todas partes, pero no vemos ninguna.

           Después de trepar como cabras por piedras y sitios bastante complicados decidimos regresar sobre nuestros pasos y, en cierto punto, cruzar el río para visitar las ruinas de la fábrica de la luz. Pero eso va para el siguiente post, que me eternizo.

jueves, 12 de julio de 2012

De valientes y maulas.

          También llamados "pupas" en castellano.
 
          Después de un día de trabajo agotador quitando haces y haces de malas hierbas de una finca a medias con otra vecina que ni se ha dignado a aparecer para ofrecer un vaso de agua (ya no digamos a ayudar), veníamos mi madre y yo comentando la jugada. Cuando un familiar suyo la excusa diciendo que desde que ha partido la cadera tiene un hierro hasta la rodilla (Menos lobos, Caperucita!!! es la cadera, que no el fémur!) y que por eso no podía ayudar.  Bueno, bueno, bueno... Una tía abuela mía que tiene casi veinte años más y la misma lesión ha sembrado sus patatas y coles y ahora las está recogiendo, así que...
 
         Con todo esto me ha dado por pensar en la diferencia que hay entre las personas; unos la calma y maulitis personificada y otros puro nervio, que compensan la falta de fortaleza física con genio y fortaleza mental.Un caso extremo es el de un cliente que tuve, que tenía una cuadra de vacas de carne que literalmente se caía a pedazos, consecuentemente los animales estaban en semilibertad. Cuando ibas a inseminar a alguna o a hacerle cualquier cosa te tirabas más de media hora simplemente para atraparla y amarrarla bien. El señor era un hombre pequeñito de más de 70 años, todo piel y huesos y al que a veces se le iba un poco una pierna al CORRER... Pues bien, un día estando los dos en plan rodeo americano con el bicho atado ya por la cabezada, pero tirando él de nosotros más que nosotros de él, de repente me parece oír como una especie de chirrido/ crujido...
 
-  ¡Deje a la vaca, deje a la vaca, que se nos está rompiendo la soga! - Le digo.
-  ¡ La cuerda aguanta esto y más!
-  ¡Está chirriando! ¿No oye el ruido?
-  Es mi pierna
-  ¿¿¿¡¡¡...!!!???  ¿¿Su pierna??  (Imaginaos el ruido de una puerta que se abre en la típica peli de cagarse por la pata abajo)
-  Es de madera.
 
          Mi cara debió de pasar por todos los colores, hasta quedarme blanca como una sábana y con la boca abierta un palmo.  ¿Ein? Mi primer pensamiento fue: ¿¡pero cuánto hace que no se fabrican  piernas de madera!? para, a continuación, desfilar por mi mente todas mis anterioes visitas a su cuadra. Invariablemente el guión era siempre el mismo: llego, le pregunto por el animal y lo que él le nota y le pido una vara y una cuerda.
 
-  Déme una soga y una vara. Usted quédese fuera y ofrézcale pienso para que ella vaya acercándose al prendedero. No sea que le vaya a dar un golpe...
 
         Me enseña la cuerda y deja que la toque ligeramente con las puntas de los dedos para, inmediatamente, arrebatármela de las manos, presa de un salvaje frenesí cazador. Recordemos que estamos hablando de un vejete de más de siete décadas, menos de 1'60m y alrededor de 45 kilos mal pesados... Y tampoco está de más puntualizar que se trata de vacas Rubia Galega bien alimentadas.  Pues bien, el hombre tenía por narices que ponerle él mismo la cuerda al animal (bastante bravo porque estaban casi siempre fuera) y a gritos, palos, carreras y algún revolcón en el barro, llevarlo al fin a donde pudiéramos hacerle el reconocimiento... Y todo ese espectáculo con una pierna de madera que pocos años menos debía de tener que él. 
 
        Había una en concreto que le metía unos meneos y viajes que yo ya prefería ni mirar. Cualquier día lo mata, pensaba. ¡Qué va! Si cien veces se caía o era arrastrado, cien veces se levantaba y me sonreía con su sonrisa desdentada. jajaaja  ¡Con lo sencillo que resultaba ofrecerle pienso y las vacas solían ir solas! Cuando estaban su mujer o su hijo, era lo que hacíamos. Con él no, él necesitaba demostrarme que era imprescindible para llevar a cabo el trabajo.
 
        Tenía otro cliente relativamente joven al que la toma de fuerza del tractor le había arrancado una pierna también siete años atrás y tenía una ortopédica bastante moderna, pero que le hacía un daño horrible... Si la de madera del viejete (del año catapún, tosca, pesada y pésimamente lubricada) le permitía correr e incluso pelearse con las vacas, parecía mentira que la de éste otro (mucho más nueva, perfectamente ergonómica, de una aleación ultra ligera y no sé cuantas cosas más) fuese en comparación una porquería. Claramente no siempre lo último ni lo que tiene mejor pinta es lo que da mejor resultado. Con todo y eso me pregunto cuánto habrá tenido que sufrir el pobre vejete para desarrollar las callosidades que impedían que su patapalo le lastimara, al tiempo que me saco el sombrero ante la férrea fuerza de voluntad que le hacía sobreponerse a todo con su sonrisa al fifty-fifty de huecos y dientes.

miércoles, 4 de julio de 2012

LEFTOVERS; la palabra de la semana

LEFTOVERS:
Left............. dejado/que se deja
Over............ en exceso/ demasiado/ que excede  (overeat, overweight, overdrink...)


           Los phrasal verbs me traen por la calle de la amargura... pero algunas de estas palabras compuestas, que supongo que tendrán también alguna forma específica de llamarlas, son un puntazo, ésta especialmente. Si la tuvieras que discurrir tú no se te ocurriría (... o sí. ¡A mí desde luego que no!) Sin embargo la ves escrita en su contexto y cae de cajón a lo que se refiere, sin ningún género de dudas. La leí en un cuento de una cocinera, que decía que además del sueldo fijo, su trabajo tenía la ventaja de los "leftovers"...  Las sobras/ la comida que sobra/ que se deja. ¡¡Qué bien pensada esta palabreja!! No me digáis que no es la caña... :)

         Más que un cuento es una novela; Unseen Academicals, de Terry Pratchet. Parodia el mundillo del fútbol y de los hooligans particularmente, el de la moda... y sobre todo... ¡aprendes un montonazo de vocabulario! Aunque viniendo de los hooligans... tampoco es un léxico del que debas abusar. jeje. Es una pena no controlar algo más de inglés para pillar bien todos los juegos de palabras, pero bueno, se hace lo que se puede. Frases hechas también hay a punta pala. Didáctico (para mí), ameno y divertido; lo tiene todo. ¡Me encanta este autor!