miércoles, 22 de febrero de 2012

Dime qué hueles...

              Cuando hacía clínica, al volver a casa siempre iba a saludar a los perros y a darles un mimo. Al principio, cuando empezaba a trabajar y había tocado perros, al llegar a casa, el mío me recibía eufórico, pero me olisqueaba... y al notar que había tocado a otros perros daba unos pasos atrás y me miraba medio de reojo, casi como con resentimiento... ¡¡¡y me giraba la cara!!! ¿¡Os lo podéis creer!?  Casi podía oír su voz perruna murmurando: Conque has estado con otros, ¿eh guarrilla?  jajjajaj ¡Se sentía traicionado realmente! Cada vez que pasaba esto no podía sacarme de la cabeza la típica escena de una peli en que la mujer encuentra la mancha de carmín en la camisa de su marido...  ¿¡Eso que veo son celos!? Pues sí que lo eran, porque cuando atendía todo tipo de animales menos perros, me olisqueaba lenta y concienzudamente, con gran curiosidad.

          ¡Me hacía muchísima gracia! Y al  mismo tiempo me hacía pensar en todo lo que los humanos nos perdemos por no tener ese sentido ni la mitad de desarrollado que ellos. A través del olfato mi perro se construía su propia película mental y sabía todo lo que había hecho a lo largo del día y a quién había atendido: cuatro vacas, dos cerdos,  una oveja, otra vaca... Sabía dónde había estado casi igual que yo! Si hablase nunca me haría la típica pregunta de: "¿Qué tal tu día, qué has hecho hoy?". Sería totalmente innecesaria. Al principio lo olisqueaba todo con gran interés y a medida que fue pasando el tiempo, seguía chequeándome también pero ya sólo se fijaba en lo que se salía de lo normal (cuando había tocado algún tipo de animal que no tocara habitualmente, conejos, cabras... o cuando había atendido casos que tampoco atendiese normalmente, como alguna necropsia o algo raro). Al final llegó a aceptar los olores de otros perros, quiero decir, se notaba que no le gustaba detectarlos pero al menos ya no me giraba la cara! Me dejaba totalmente flipada y pienso mucho sobre ello. ¡Cada animal vive en su propio mundo paralelo! Nosotros vivimos en un  mundo eminentemente visual, nuestro cerebro lo hace así y un poco menos auditivo. En cambio ellos tienen un 3 en 1: el visual, el olfativo, que para ellos es casi igual o más importante y el auditivo (bastante mejor que el nuestro)

A ver, a ver... ¿quién ha pasado antes por aquí...?

            Los que tengáis perros lo habréis notado, siempre que se los suelta y se les deja un poco de libertad, primero miran un poco por ahí y luego se pasan el resto del tiempo de exploración olisqueándolo TODO. ¡Es que ese olfato tiene que ser como una foto del pasado! Imaginaos poder saber quién ha ido por ahí ayer o anteayer o cuando sea... ¡Casi valdría la pena ser perro una semanita para comprobarlo! jajajaj 

           En otro post abordaré el tema de los celos perrunos, que también tiene tela... :)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vamos, ¡puedes opinar! ;)