miércoles, 15 de febrero de 2012

Fiquei namorada de Monsanto

          El día anterior habíamos estado en Penha Garcia y como aún era de día, decidimos ir un poco más allá y visitar Monsanto, que nos habían dicho que quedaba a 9 km y que era una "aldeia histórica"... Llegamos al atardecer y en el momento de verlo supimos que aquello daba mucho más de sí que para una o dos horas de visita, así que llamamos a un hotel de Termas de Monfortinho (el Astoria) y reservamos para esa misma noche. Tres estrellas y 50 euros con desayuno buffet incluido; muy bien de precio. La mitad de los coches del parking somos españoles.

         Monsanto nos deja flipados totalmente... Cada cosa que miro me parece un decorado ideal para una escena de una película o de un cuento. Todo es tan bonito... absolutely breath-taking! Mirad:

Las enormes piedras sirven de apoyo, de soporte, de abrigo...


Son las viviendas las que se adaptan a los recovecos que dejan las rocas

       Fijaos en ésta y notad que sólo caben la puerta y una venta justo encima (las había mucho más pequeñas, eh?). Me pregunto cómo serán los muebles o cómo estará distribuido el escaso espacio interiormente. ¿Qué habrá; un catre, fregadero, una alacena y unas escaleras? No parece que haya demasiado sitio para almacenar comida, por ejemplo o para que en su día tuiviesen algún animal...


Casi espero ver salir a Bilbo Bolsón... ¡Es de cuento!

          Os sorprende que sea tan pequeña, ¿verdad? Pues mirad ésta otra:


Habitada hasta no hace mucho, fijaos en el contador de la luz.

               La de la foto de arriba ahora está deshabitada, pero era una vivienda. Si fuese un cobertizo para animales no tendria contador de la luz. Notad que no tiene ventanas ni chimenea (para qué, si las piedras son mucho más altas, lo que le impediría desahumar) ¡Cómo no va a quedarse este sitio deshabitado! Vemos naranjos por todas partes, en Penha García estaba lleno, lleno. Hay sistema de alcantarillado que parece nuevo y todas las viviendas tienen agua corriente, lo que nos sorprende en un sitio aparentemente tan primitivo. Aquí ha debido haber unas inyecciones de pasta desde Europa impresionantes, porque todo está estupendamente restaurado y arreglado.

          Hay "callejuelas" tan, tan bonitas, limpias y cuidadas que parecen de cuento infantil:


Por aquí debe barrer la Ratita Presumida.

   Mirad qué cochineras subiendo al castillo. Había 5 o 6 de las redondas, como ésta:


Cochinera de porco preto


Cochinera con inquilino
            
              Mi pregunta es: ¿qué hacen con el estiércol? Porque si os fijáis no se ve ningún montón. También pienso en las rodillas de quien le suba el cubo de comida dos o tres veces al día... ¡Están en uno de los sitios más altos!

            Como dije antes y vosotros mismos podéis apreciar, se aprovecha cualquier recoveco que dejan las rocas para construir casitas y cobertizos absolutamente minúsculos. Supuestamente el sitio ha tenido presencia humana desde el neolítico. Es que tiene que venir de ésa época en que unos con otros andaban a pedradas, sino no tiene sentido vivir en un sitio tan difícil y con tantas limitaciones. Ahora bien, como a unos energúmenos se les ocurriera intentar invadir el sitio... Los locales no necesitaban ni armas ni ejército, tan sólo un punto de apoyo para hacer palanca! Lo verdaderamente curioso es que haya estado habitado ininterrumpidamente hasta la actualidad. Ni que decir tiene que los coches no suben a todo el pueblo, ni siquiera hasta la mitad y desde luego no es buen lugar para personas con movilidad reducida.

          También hay casas muy cucas y algo más grandes, como éstas:


Aún hay muchas habitadas, más de la mitad.


Mirad qué bien cuidado todo
    
 Tiene las ruinas de un castillo en el punto más alto, pero podrían ser unas ruinas cualesquiera en un sitio cualquiera, ni siquiera hago fotos. Sí fotografío las vistas:


Brilla el sol, pero hace un frío de  mil demonios.

           Bajamos por la parte de atrás, por fuera del pueblo y nos metemos por un camino que parece sacado directamente de Águila Roja, con sus alcornoques a los lados y esos muros de piedra cerrando las fincas...


En cualquier momento aparecerá un carruaje.
        
           Antes de marcharnos hago una última foto al pueblo nuevo:


¡Qué bonitooooooooo!
            
 Nos dijeron que fue elegida por los propios portugueses coma la aldea más portuguesa de Portugal. La visita merece mucho la pena, y si vais en un día despejado para poder disfrutar de las vistas, incluso más. Llevad prismáticos y ropa de abrigo, porque como está en un alto pega el aire desde todos lados.

             Siguientes destinos: Idanha a Velha, Idanha a Nova y Castelo Branco, que no tienen nada de particular... Ruinas de castillos. En Idanha a Velha entramos a un horno comunitario donde cualquier vecino puede cocer su pan (en Monsanto también hay uno, pero no lo encotramos) y nos cobraron 5 eurazos por una bolsita de unas magadalenas extrañas... ¡Nos sablearon pero bien! Aún hoy me sigue doliendo... ¡Esto dio de sí el pasado fin de semana!

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