lunes, 30 de enero de 2012

¡Retuércele la boca, hijo, retuércele la boca!

            Ya que hoy ha estado un día alegre y soleado, que invitaba a pasear, a mediodía me metí con el perro a dar una vuelta por un camino cerca de mi casa muy poco transitado. Un camino medio salvaje y muy tranquilo que me encanta.



Y me encuetro con que estaba lleno, pero lleno, lleno de madrigueras de conejos, de sus rastros, galerías y pisadas:





           Y recordé otro cuento que me contaba (y representaba!) mi abuelo cuando yo tendría en torno a 4-6 años y que me hacía partirme de risa hasta saltárseme las lágrimas y dolerme el estómago. Imaginaos al abuelete poniedo voces, caras, saltando y gritando... haciendo el tonto, en una palabra. Entonces me hacía tanta gracia que tenía que repetírmelo una y otra vez, y él una y otra vez lo hacía... ¡Santa paciencia!

           Esto era un padre que tenía un hijo que no era bien de la cabeza, y un día yendo por el bosque ven la entrada de la madriguera de una liebre y deciden que tienen que atraparla, ya que en aquellos tiempos no todos los días se comía carne, y mucho menos de liebre.
- ¡Mira, hijo mío, aquí tiene que haber una liebre! ¡Tenemos que atraparla y llevárnosla a casa, verás qué contenta se va a poner tu madre!
-¿ Y cómo vamos a hacer, padre?
- Pues tenemos que volver a casa, ya que necesitaremos un saco y una cacerola de lata.



Yo iré sigilosamente por la parte de atrás... Tú estarás justo aquí, en la mismísima entrada:





Tendrás que estar preparado con el saco abierto... Yo cuando esté pegado a la parte de atrás de la madriguera empezaré a golpear la cacerola, a gritar, a agitar los brazos y a hacer mucho ruido. La liebre se asustará y saldrá huyendo.
- ¿Y yo qué hago, padre?
- Cuando la liebre salga, tú estarás preparado con el saco y le retorcerás la boca. ¡Qué festín nos vamos a dar! ¡Y qué cara va a poner tu madre cuando nos vea! ¡Ya lo verás!

         Así lo hacen, vuelven a casa a por lo que les hace falta y actúan como habían acordado...
- ¡Ahí va, ahí va, ahí va!
- ¡Retuércele la boca, hijo mío, retuércele la boca!


¡YA SE LA RETUERZO, PADRE, YA SE LA RETUERZO!

- ¡¡¡La del saco, animal, la del saco!!!  ¡Burro! ¡Tonto, que eres tonto!
- ...   :_(
- ¡¡#Ç#&!! ¡Me cago en todo...! Este hijo mío no es normal...




Y colorín colorado... la liebre en el guiso NO ha terminado


         Me encantaba la idea de que el bichito más anónimo e indefenso saliera triunfante.  :)

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