lunes, 2 de enero de 2012

Pedro de las Cien Mañas

            Ése era el nombre que en las fábulas de mi abuelo tenía siempre el zorro, por ser un animal muy pillo y de extraordinaria inteligencia. Aunque no en todos sus cuentos salía muy bien parado... Ayer me acordadé mucho de él porque estuvo un día de niebla muy espesa y ése solía ser el ambiente de sus cuentos, ya que Pedro podía aproximarse de forma segura, sin ser visto, a los gallineros donde se guardaban las gallinas más gordas y hermosas.


Excelente día para ir a por gallinas

           Un cuento:


          Un día yendo por el bosque y con las tripas rugiendo de hambre, a punto de engullir las más gordas a las más pequeñas, el zorro se topa de narices en un matorral con una urraca empollando una docena de huevos.

- ¡Vaya, vaya! Qué suerte la mía: una urraca con sus huevos calentitos. ¡Qué suculento manjar!
- Por favor, Pedro, ten piedad.- replica la pobre e indefensa urraca.- ¿Vas a tener el valor de comerte a los hijitos que estoy esperando?
- Mucho me temo que sí; llevo casi una semana sin probar bocado.
- ¡Hay que tener poca vergüenza y ser muy cobarde para comerse a una urraca mientras empolla y no puede volar! ¿Qué crees que dirán de ti?
- Mmmm... ¿Que es mejor evitarme cuando esté con hambre?
- ¡Que eres un desalmado y un canalla!

     Ante tanto alboroto, el marido de la urraca, que volaba cerca intentado vislumbrar algo que llevarle a la buena de su mujer, se fija en lo que pasa y baja a toda prisa:

- ¡Hombre, mi buen amigo Pedro!- saluda alegremente- A ti tenía yo ganas de verte...
- ¿Buen amigo? ¿Verme a mí, por qué?- responde extrañado el zorro ante tanta efusividad.
- Porque justo hoy he visto a mi cuñado el cuervo, que se casa!
- Ya... ¿Y?
- ¿Cómo que "y"? ¡Que todo el mundo está invitado!
- ¿Y eso?
- Mi cuñado es un tío rico, pero rico de verdad. Verás la comida que va a haber e incluso sobrar. Comida de todo tipo y clase
- ¿Una boda de un cuervo?- pregunta el zorro igualmente extrañado e ilusionado- ¡Jamás hasta hoy había oído de nada igual!
- ¡Pues claro que no! Una boda en el cielo no es algo que se celebre cada día. Va a ser un banquete digno de reyes o de rajás, ¡así que resérvate para mañana!
- Ya veo. ¿Y tú no querrás que no me coma a tu mujer, por casualidad?
- No querrás tú quedarte en tierra por no tener quién te lleve a la boda mañana, ¿verdad? ¿Quién va a llevar a un zorro maloliente y cobarde? - Replica el marido de la urraca.


       El zorro se queda pensativo... Definitivamente quiere ir al banquete del día siguiente, pero tiene hambre HOY. Difícil dilema. Además el urraco perfectamente podría estar mintiendo...

- ¿Y si me mientes y todo es una patraña?
- Nuestro nido con los huevos seguirá aquí mañana.
- Hmmmn... Supongo que podré esperar.
- Mañana a mediodía aquí. ¡Vente elegante o al menos, presentable!

       Se va el zorro a su cueva relamiéndose pensando en lo que le espera al día siguiente, pero primero para en el río a lavarse y a quitarse el tufo de a diario. A la mañana siguiente está puntual frente al matorral de los urracos.

- ¿Y cómo vamos a llegar a la boda de ese cuñado tuyo?
- Volando, naturalmente. -replica el urraco.
- ¿¿...??
- Tú te subes en mi chepa, pero no te agarres mucho para no arrancarme las plumas.
-¡¡¡¡¡¡...!!!!!
- Tranquilo, piensa solo en el banquete que nos vamos a dar. ¡Va a ser memorable!

      Emprenden el viaje y cuando están tan alto que ya al zorro le falta el aliento, le dice el urraco:

- No te agarres tan fuerte, Pedro, que quiero frotarme las manos sólo un momento. ¡A esta altura se me hielan!

El zorro afloja un poco la presa y el urraco se sacude violentamente, haciendo que Pedro caiga en picado. Mientras se precipitaba a toda velocidad gritaba: 

- SI DE ÉSTA SALGO Y NO MUERO, NO QUIERO MÁS BODAS AL CIELOOOOOOOOO


           Moraleja de mi abuelo: lo que ya a priori parece una locura es que efectivamente es una locura.

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